//Juegos Paralímpicos Tokio 2020. Volver a sentirse libre: la historia de la remera Brenda Sardón, que debuta y cumple un sueño que jamás imaginó.

Juegos Paralímpicos Tokio 2020. Volver a sentirse libre: la historia de la remera Brenda Sardón, que debuta y cumple un sueño que jamás imaginó.

La remera se presentará este jueves a las 21.30 (hora argentina), con transmisión de DeporTV, en la prueba single sculls – PR1W1x.

“Después del accidente, mi familia y amigos me ayudaron muchísimo, pero creo que el empuje más grande me lo dio volver a probar algún deporte. Lo encontré en el remo, una disciplina que me fascinó y me dio la posibilidad de salir de la silla de ruedas y volver a sentir el viento sobre mi cara”, describe Brenda Sardón, remera paralímpica de la categoría PR1 2000.

Su carrera dentro del remo es corta, intensa, de mucho aprendizaje y logros. Conoció el deporte en 2018 y a principios del 2019 se planteó su primera meta: alcanzar los Juegos Paralímpicos de Tokio. Obstinada, resiliente y convencida, ajustó sus entrenamientos, se amparó en su círculo profesional y de confianza, y comenzó a remar.

En su primer Mundial, Linz 2019 (Austria), finalizó novena (las primeras siete se clasificaban de manera directa a Tokio 2020) y un año después, con la cuarentena a causa de la pandemia del Covid-19 de por medio y en su vuelta a la actividad, ganó el torneo clasificatorio de Río de Janeiro y así sacó boleto Paralímpico. Luego debió revalidar sus marcas, las cuales alcanzó sin mayores problemas.

¿Cómo comenzó su romance con el mundo del remo? En 2010, Sardón tuvo un accidente automovilístico junto con su familia que le provocó una lesión medular y desde entonces se moviliza en una silla de ruedas. En aquel momento tenía 17 años, cursaba su último año del secundario y sus pensamientos deambulaban entre el viaje de egresados, la carrera universitaria y las salidas con amigas. El accidente provocó un cambio rotundo en su vida. En varias entrevistas, Brenda relató que el primer año y medio fue su etapa más dura. La falta de motivación, la pérdida de interés y no encontrar su pasión hicieron que viera afectada su esencia.

Sardón siempre estuvo rodeada por el deporte. Desde los cuatro años que sus padres le inculcaron distintas actividades. Practicó gimnasia deportiva, deportes de equipo y salidas a correr. En Bolívar, su ciudad natal, no le quedó disciplina por probar. Así moldeó su cabeza, su estilo de vida y sus rutinas. Pero tras lo ocurrido en aquel accidente, todo eso pareció escurrirse. Hasta que la invitación de una amiga a un campo produjo un nuevo shock…

“Una amiga, para animarme, me invitó a pasar un día en el campo. Como había llovido bastante, se había formado una laguna y su novio había llevado unos kayaks de plástico. Él me levantó de la silla, me subió al bote y empecé a remar. ¡Me fascinó! Volví a mi casa y les dije a mis papás que quería practicarlo. Al poco tiempo, encontramos una selección de para canotaje en la ciudad y empecé a entrenar con ellos”, describió sobre ese primer encuentro con un deporte de agua, en una entrevista con TN.

Todo sucedió de golpe, rápido y con resultados. En 2013 participó del Sudamericano en Chile, su puntapié en las competencias internacionales que devinieron. Ese mismo año en el Mundial de Duisburg, Alemania finalizó sexta en la categoría K1 200m TA. Entre los años 2014 y 2017 participó de cuatro citas mundialistas entre las que se destacan su cuarto puesto en la prueba Va’a Single 200m – VL2 en Milán 2015, y el sexto en la Va’a Single 200m – VL2, tanto en 2016 (Duisburg) y 2017 (Racice, República Checa).

Ya por entonces, Sardón se había mudado a La Plata, donde estudió Licenciatura en Educación Física en la UNLP y se inscribió en el Club Regatas de La Plata. Fue en su club en el que a fines de 2018 probó con el remo ¡y se enamoró! Fue tal su disfrute que dejó el canotaje y pasó al remo, y sus objetivos cambiaron. Así comenzó a formar parte de la selección de para remo, conoció a sus actuales entrenadores, Juan Esteban Rivarola y Esteban Briguglio, y se planteó Tokio como la meta por alcanzar.

Existen tres categorías dentro del para remo, las cuales se dividen según la funcionalidad dentro del agua: clase 1, 2 y 3. La primera rema sólo con los brazos. La segunda (en la ella participa) el remo es sólo con los brazos y con la espalda alta. Por eso, utilizan una faja que los mantiene erguidos para realizar el movimiento de manera más eficiente y a su vez, bloquea las piernas, que también están atadas. La tercera, corresponde a los amputados.

Hoy, desde Tokio, con 28 años, ella se permite soñar. El debut será esta noche, desde las 21,30 de la Argentina, (las 9.30 del viernes en Japón). Brenda vive una realidad que pocos años atrás no podía imaginar. La contención de su familia, el apoyo de su novio y amigos; el grupo de trabajo con el que se rodeó; su enfoque, determinación y hambre de gloria. Todo eso, todos ellos la motivaron, fueron su sostén y la impulsaron a ir por más. Sentir el viento golpear su cara, dejar por un rato la silla de ruedas deslizarse sobre el agua con su bote, la hacen sentir libre, feliz.

“El debut lo imagino bien, estoy enfocada. Aprendí a ponerme objetivos diarios y a disfrutar de cada proceso, a no ponerme ansiosa y estar viviendo en el futuro. Por eso, llego a Tokio tranquila, disfrutando. Estar acá es fruto de algo que busqué. No lo esperaba en el sentido de que antes de arrancar remo no me imaginaba estar en esta situación hoy, pero lo busqué, lo buscamos con mi equipo, y llegó. Ahora hay que dar lo máximo y disfrutar”, reflexiona desde la Villa Paralímpica. Su hora mágica llegó.

Fuente:Ir a notas de Olivia Díaz UgaldeOlivia Díaz Ugalde  LA NACION – Foto: @brensardon – LA NACION Deportes – Intagram  brensardon 7.293 followers – LA NACION Deportes