//Superclásico histórico: el día que Boca fue local en la cancha de River

Superclásico histórico: el día que Boca fue local en la cancha de River

En un año tendremos tres superclásicos consecutivos en un mismo estadio. ¿Por qué Boca no hace de local en River? Si una vez pasó…

Viajamos hasta el año 1984, complicadísimo para los dos grandes del fútbol argentino. River, que venía de campañas pésimas, Boca, tratando de asomar la cabeza para no desaparecer. En medio de esta coyuntura complicada, el Superclásico siguió siendo “el” partido a ver, así la situación de ambos fuera desastrosa.

Quizás los y las jóvenes de hoy no sepan que la década del 80 para Boca fue muy difícil. Rápidamente repasemos este año. Venía de hacer un sapo tremendo en el Nacional 84, en el Metropolitano recién ganó en la fecha 9, voló al entrenador, el Zurdo López, a poco de empezar el torneo, tuvo que asumir Dino Saniun tipo que en un programa de fútbol eligió como gol de la fecha un gol en contra. Por la situación de Gareca y Ruggeri el plantel entra en huelga. A Gareca la hinchada le cantaba, “Gareca tiene cáncer, se tiene que morir”. Luego dichos jugadores pasarían a River nada menos.

Boca - River

Contra Atlanta jugaría con los números en la camiseta pintados con fibrones. Todos recordamos aquella imagen eternizada en esas remeras blancas con los números pintados con marcador negro, que se iban borrando casi como metáfora de la situación del club por entonces, como la foto de la familia de Marty McFly en Volver al Futuro.

No se podía entrenar en La Candela porque sus trabajadores estaban de paro por falta de pago. Boca entrenaba en una escuelita en Camino de Cintura. El 24 de agosto, en Tribunales, llegó una notificación para fijarse la fecha de subasta del estadio del Club Atlético Boca Juniors. Ese pedido lo hizo Wanderers, por no pagar a Krasouski. También se pidió rematar Casa Amarilla. En septiembre, la municipalidad clausuró toda actividad en el club, porque las obras estaban abandonadas y había peligros de derrumbe. La gira realizada por entonces fue para llorar, se comió un 9-1 con Barcelona por ejemplo. Pero además, no tenía jugadores y en un partido contra Atlas, Gatti jugó de centrodelantero. Boca volvió de la gira en medio del campeonato, la barra con el Abuelo a la cabeza ejercía su presión, muchos jugadores ante ello se declararon libres, Boca se quedó casi sin profesionales y tuvo que jugar algunos partidos con la cuarta.

Boca - River

Como vemos, un momento genial. La Bombonera estaba en estado de abandono, clausurada en general, solo tenía algunos sectores habilitados: los viejos palcos y el anillo inferior. En estas condiciones era imposible albergar un Superclásico. Domingo Corigliano, el presidente por entonces, le pidió ayuda al titular de River, Hugo Santilli. Al bueno de Don Domingo no se le ocurrió mejor idea que jugar el partido en el Monumental, pero que Boca fuera local.

El tema era la logística, porque Boca tenía que ser local. Los dirigentes confluyeron en una idea revolucionaria: que cada hinchada conservara las mismas tribunas que utilizaban cuando se enfrentaban (?). River, en la Almirante Brown por entonces, Boca en la Centenario, como fue siempre. Lo curioso fue que los hinchas de River, y socios, tuvieron que pagar la entrada normalmente, mientras que los de Boca ingresaron gratis. Hasta la voz del estadio fue boquense, en pleno Antonio Vespucio Liberti.

Boca no llenó su tribuna. Lejos estuvo en el interés de los hinchas el someterse a una humillación más. River, por su parte, estaba saliendo de una crisis, aunque en ese momento comenzó el despegue de Enzo Francscoli y estaba nuevamente el Beto Alonso. Venía de perder una final con Ferro, pero empezaba una recuperación que terminaría con el gran campeón del 86, además de la conquista de la Libertadores y el título del mundo. Boca en aquella década solo logró el título del 81 y una Supercopa por penales.

Un Superclásico con lluvia tiene que salir bueno. Así sean dos equipos de mierda, River y Boca con barro garpa por donde sea. Boca abrió el marcador a poco de terminar el primer tiempo con gol del uruguayo Ariel Krasouski, un rudo volante uruguayo que dejaba la piel en la cancha. La piel de los rivales dejaba. Así se fueron al descanso, un partido con llegadas por ambos lados. En la segunda parte, un joven y talentoso Carlos Tapia, que aun jugaba en River, remató al arco, la pelota pegó en Ivar Gerardo Stafuzza y se le metió a Balerio, determinando así el empate transitorio. River siguió buscando la victoria, al fin y al cabo estaba en su cancha, pero no pudo doblegar a la férrea defensa xeneize y la buena actuación de su guardameta. Fue empate 1-1 entonces, en un partido vibrante por todos los condimentos mencionados.

 

Este 1984, el año del fibronazo, fue el momento más duro en la historia de Boca, luego del fatídico 2018. Un año que lo tuvo al borde real de la desaparición. Un año donde no podía usar su propia cancha. Un año en donde le pidió a River ser local en el mismisimo Monumental.

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Fuente: AutorErnesto Provitilo –  Al Ángulo – TyC Sports