//Volver a respirar

Volver a respirar

Son tres puntos que no calman la humillación sufrida en Santiago del Estero, pero permiten ver si este conjunto de individualidades quiere volverse un equipo.
Si una consecuencia previsible tenía la catástrofe que algunos llaman “partido con River” era que no había modo de que jueguen los mismos y que ya era hora de dejar de jugar a nada. Y ¡por tercera vez en un mes!, Don Pizzi cambió medio equipo, ¿buscando qué?, que aparezca algo: juego, intensidad, entusiasmo, gol, ambición por ganar, sociedades, solidez defensiva, liderazgos, fiereza para no dar ninguna por perdida, sorpresa.
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No tuvimos mucho de ninguna de esas virtudes pero sí algo de varias: algo de orden en Nery-Novillo, destellos de claridad en Aníbal Moreno, voluntad del Galgo, un par de apiladas y alguna bien filtrada de Maxi Lovera, la segunda y tercera marcha de Charly Alcaraz (¡cómo no lo puso con los de Nuñez, Don Pizzi!) y el voy-a-todas-ya-van-a-ver de CopettiY cuando parecía que eso en lo que hace tres mil años somos campeones (con estos u otros 11, con BK o con Don Pizzi) que es en tenencia improductiva, en ser los reyes de lo incoloro, de pronto un buen córner y Cope-Cope y le factura a Fatura.

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Y ahí -ya con el 1-0 tan esperado-, cuando necesitamos que esa tenencia improductiva se vuelva productiva, no podíamos tenerla. Y a defender el triunfo, parar la sequía como sea, con un Nery otra vez enorme, todos bancando la quimera de una resurrección, dándole aire a un deté ahogado, con Cope-Cope ganándose los aplausos de un Cilindro vacío que todos llenamos por televisión, sin que nos sobre un centavo, con esa suerte del final que nos venía esquivando la muy ladina, el overol todos manchados de sudor, tres puntos que no calman la humillación (sufrida en Santiago del Estero) pero permiten ver si este conjunto de individualidades quiere volverse un equipo.

Y ahí -ya con el 1-0 tan esperado-, cuando necesitamos que esa tenencia improductiva se vuelva productiva, no podíamos tenerla. Y a defender el triunfo, parar la sequía como sea, con un Nery otra vez enorme, todos bancando la quimera de una resurrección, dándole aire a un deté ahogado, con Cope-Cope ganándose los aplausos de un Cilindro vacío que todos llenamos por televisión, sin que nos sobre un centavo, con esa suerte del final que nos venía esquivando la muy ladina, el overol todos manchados de sudor, tres puntos que no calman la humillación (sufrida en Santiago del Estero) pero permiten ver si este conjunto de individualidades quiere volverse un equipo.

No tuvimos mucho de ninguna de esas virtudes pero sí algo de varias: algo de orden en Nery-Novillo, destellos de claridad en Aníbal Moreno, voluntad del Galgo, un par de apiladas y alguna bien filtrada de Maxi Lovera, la segunda y tercera marcha de Charly Alcaraz (¡cómo no lo puso con los de Nuñez, Don Pizzi!) y el voy-a-todas-ya-van-a-ver de CopettiY cuando parecía que eso en lo que hace tres mil años somos campeones (con estos u otros 11, con BK o con Don Pizzi) que es en tenencia improductiva, en ser los reyes de lo incoloro, de pronto un buen córner y Cope-Cope y le factura a Fatura.

Y ahí -ya con el 1-0 tan esperado-, cuando necesitamos que esa tenencia improductiva se vuelva productiva, no podíamos tenerla. Y a defender el triunfo, parar la sequía como sea, con un Nery otra vez enorme, todos bancando la quimera de una resurrección, dándole aire a un deté ahogado, con Cope-Cope ganándose los aplausos de un Cilindro vacío que todos llenamos por televisión, sin que nos sobre un centavo, con esa suerte del final que nos venía esquivando la muy ladina, el overol todos manchados de sudor, tres puntos que no calman la humillación (sufrida en Santiago del Estero) pero permiten ver si este conjunto de individualidades quiere volverse un equipo.

Fuente:Sergio WolfSERGIO WOLF – Olé – Foto: fotobaires – Olé