//Boca – River: por qué el próximo Superclásico es un karma y un disfrute que no perdona equivocaciones

Boca – River: por qué el próximo Superclásico es un karma y un disfrute que no perdona equivocaciones

El Xeneize y el Millonario se enfrentarán por tercera vez en el año, otra vez en la Bombonera; ¿cómo les cae este partido a ambos, en una semana crucial que también tiene Libertadores?

El morbo ya empezó a correr. Después de un 2020 sin superclásicos, algo que se repitió después de 91 años, el 2021 no deja de sorprender: Boca y River se enfrentaron en enero con el 2-2 por la Copa Diego Maradona, en marzo con el 1-1 por la Copa de la Liga Profesional y ahora el destino los volverá a cruzar el próximo fin de semana en la Bombonera por tercera vez en cinco meses. Tras la última fecha, la victoria por 4-1 del Millonario sobre Aldosivi lo dejó en el tercer puesto de la Zona A, mientras que el xeneize quedó en el segundo lugar de la Zona B pese a la caída 1-0 con Patronato.

El resumen del 1 a 1, por la quinta fecha

Por mérito deportivo al quedar mejor ubicado, el equipo de Miguel Ángel Russo será local por tercera vez en el año de River, una situación que no se daba desde 1994. Y el cruce marcará el primer mano a mano entre ambos desde que asumió el DT en enero del 2020. En tanto, en Núñez ya se preparan para un nuevo capítulo: para Marcelo Gallardo será la sexta serie superclásica eliminatoria tras salir victorioso de las últimas cinco.

No todo termina allí, ya que en la Copa Argentina también se tendrán que cruzar por los octavos de final que se jugarán el próximo semestre, después de la Copa América. Pero ya habrá tiempo para eso. Ahora, en tan solo una semana, deberán preparar uno de los partidos más cruciales del semestre. A todo o nada. Otra vez.

Gallardo, exultante, levanta la Copa Libertadores que su River le ganó a Boca en Madrid, en 2018
Gallardo, exultante, levanta la Copa Libertadores que su River le ganó a Boca en Madrid, en 2018Sergio Perez – Reuters

El duelo que Gallardo disfruta

“Cuando perdés, no está todo mal. Seguimos siendo respetados, pero intentaremos que se nos vuelva a destacar por ser un equipo más confiable en todas sus líneas”, dijo Gallardo hace unos días en conferencia. Allí radica la clave. Para ganarle a Boca, River posiblemente necesitará ser más efectivo en el área rival y más seguro al defender. El Muñeco lo sabe más que nadie, pero también tiene al alcance de la mano otra oportunidad única. Y no la quiere dejar pasar.

Cada vez que aparece Boca en el calendario, el DT tiene ese shock de adrenalina con el que se autoalimenta y busca nutrir a sus jugadores para potenciar esa característica mentalidad competitiva y ganadora. Gane o pierda, así lo siente y así lo vive. Generar nuevos desafíos es su gran impulso. Por eso, en su cabeza no hay lugar para sentirse expuesto o creer que arriesga parte de lo conseguido en el pasado. Al contrario, redoblar la apuesta es su deseo.

Después de haber logrado solamente cuatro tantos en los últimos cinco partidos, ayer se despachó con cuatro festejos frente a Aldosivi para agigantar la confianza, sentirse más seguro y recuperar chispa goleadora. En medio de un proceso de transición y readaptación con tramos de irregularidad, hay una gran noticia: volvió Matías Suárez después de ocho partidos con un gol y una asistencia y todo parece más fácil si él está en la cancha. Cada vez que toca la pelota algo diferente puede suceder.

Matías Suárez disputa la pelota con Frank Fabra durante el superclásico de mediados de marzo entre Boca y River
Matías Suárez disputa la pelota con Frank Fabra durante el superclásico de mediados de marzo entre Boca y RiverMauro Alfieri / LA NACION

La figura del cordobés es crucial para el rendimiento futbolístico general de River, que sostuvo el 3-4-3 y acumula 10 triunfos, cinco empates y cinco derrotas en el semestre, con 34 goles a favor, 14 en contra y ocho vallas invictas.

Después de llegar con la soga al cuello, logró el objetivo de estar entre los cuatro mejores de su zona, terminó como el equipo más goleador con 25 goles y en el segundo puesto de los menos goleados con 11. Además, pese a sus vaivenes, tiene algunas ventajas: la idea de juego que se sostiene, la jerarquía individual y el tiempo de trabajo acumulado. Los siete años de Gallardo le dan un plus. Quizás, el superclásico le llega en un momento incómodo. El martes deberá viajar a Barranquilla, ya que el miércoles enfrentará a Junior en un duelo clave en la Copa Libertadores. Con dos empates y un triunfo, es líder del Grupo D junto a Fluminense con cinco unidades.

“Esperábamos tener una zanahoria buena por comer”, dijo Gallardo tras ganar la Supercopa Argentina 2017 frente a Boca en marzo de 2018. Esa frase es un fiel reflejo de su ciclo. Cada vez que River tuvo que apretar los dientes y potenciarse en un momento crucial, su equipo siempre dio la talla. Y dentro de esas metas están los cinco triunfos consecuti vos en series de eliminación directa contra Boca entre copas internacionales y nacionales. La racha actual permitió estirar la ventaja en el historial: de las 18 definiciones directas que jugaron desde 1915, en 13 ganó River y en cinco ganó Boca.

A eso se aferra el cuerpo técnico y el plantel millonario, que recientemente conquistó la Supercopa Argentina 2019 con un contundente 5-0 sobre Racing. El que era el partido más importante del semestre, ya lo ganó. Ahora, en su sexto cruce mano a mano con su clásico rival y el decimonoveno de la historia, tendrá que hacer algo habitual: ir por más.

Carlos Tevez buscará tomare revancha de las últimas frustraciones que sufrió Boca ante River, en los cinco mano a mano de 2014 a hoy
Carlos Tevez buscará tomare revancha de las últimas frustraciones que sufrió Boca ante River, en los cinco mano a mano de 2014 a hoyArchivo

Aferrarse a otra oportunidad

Boca es consciente de algo: para dejar atrás el karma River-Gallardo no hay otra alternativa que enfrentarlo y eliminarlo en el próximo cruce mano a mano. En el club de la Ribera ya estaban mentalizados con esa gran ocasión, que se dará después de la Copa América, cuando se vean las caras por los octavos de final de la Copa Argentina.

Pero la ajetreada agenda del fútbol en pandemia aceleró todo. Y en vez de esperar durante meses, el primer duelo eliminatorio entre Russo y Gallardo de pronto aparece a la vuelta de la esquina. Que además será el primer mano a mano de la era Ameal-Riquelme con el club que tantas veces amargó al ciclo de Angelici.

El superclásico del próximo fin de semana cae en un contexto incómodo. Que lógicamente altera el plan de trabajo de la semana que se inicia, y que le sube el precio al resultado de ese choque. Para el campeón vigente de la Copa de la Liga no será lo mismo quedar eliminado o avanzar a semifinales de la edición actual contra River que contra Estudiantes de La Plata, la variante que no se dio.

El regreso de Pavón se convirtió en una inesperada carta ofensiva sobre la cual Boca se ilusiona
El regreso de Pavón se convirtió en una inesperada carta ofensiva sobre la cual Boca se ilusiona

Lo único cierto es que comienza una semana trascendental para el futuro inmediato del club de la Ribera. Porque a la necesidad de lograr un buen resultado ante Santos, para no condicionar su ilusión de meterse en los octavos de final de la Copa Libertadores, ahora se le suma la presión de saber que el próximo fin de semana recibirá a River, en el sexto mano a mano en siete años. Con un historial reciente que está totalmente desbalanceado: 5-0 para los conducidos por Marcelo Gallardo.

¿Resguardará Russo a alguno de sus habituales titulares para el domingo próximo? ¿Arriesgará más de la cuenta en un contexto donde el Xeneize no se puede dar el lujo de volver a perder en la Libertadores? Es algo que solo el entrenador sabe, y que pronto dará indicios de sus planes, cuando defina el plantel que se subirá al avión rumbo a Brasil. En principio, los once titulares de mañana serían: Rossi; Capaldo, López, Izquierdoz y Fabra; Medina, Varela y Almendra; Pavón, Tevez y Villa.

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Hay un punto a favor. El calendario de la Conmebol le permite tener un día más de descanso. Mientras Boca jugará en San Pablo ante Santos y el miércoles por la mañana ya podrá estar en Buenos Aires planificando el juego con River, los de Núñez recién regresarán de Barranquilla el jueves. Esas 24 horas extras de recuperación pueden ayudarlo. De todas maneras, no es motivo de relajo ni de pataleo. De haber sido Talleres el rival de River, los de Córdoba (que también juegan mañana, pero por la Copa Sudamericana) también hubieran tenido un día más de descanso. Son las reglas del juego.