//Vanina Oneto y el glorioso inicio de Las Leonas

Vanina Oneto y el glorioso inicio de Las Leonas

La exdelantera de la selección argentina de hockey repasó los mejores momentos de su carrera y valoró los logros de su generación, la que impulsó el nombre que resume su garra. El recuerdo de la plata en Sydney 2000, el Champions Trophy 2001 y el título en el Mundial 2002.

a arrancó riéndose. Esa frescura y calidez que la caracterizan fueron las primeras imágenes de Vanina Oneto en la pantalla del Instagram Live de #DeportesBA, durante la sección “Mano a mano”, con Juan Martín Rinaldi.

Mate en mano, Oneto repasó sus comienzos, de muy chiquitita, en el club San Fernando, su llegada a la selección, el nacimiento de Las Leonas, las medallas, las amistades y las enseñanzas que le dejó el deporte.

Demoledora en el área, metió 148 goles en la selección. Todo un récord. Por eso la comparaban con Gabriel Batistuta, el tremendo goleador de la Selección Argentina de fútbol. “Para mí era tremendo que me comparasen con Bati. El no me conocía, pero yo sabía quién era él y me sentía feliz”, comentó Vana, cómo le gusta que la llamen.

Y así cómo lo era para Bati, el gol para Oneto también lo era todo. “Lo más importante era que ganase el equipo, pero meter un gol, para mí era lo más“. Y en esa catarata de anotaciones con la celeste y blanca, Vanina recuerda el más festejado: “Fue alguno de los cuatro que le metí a Nueva Zelanda en Sydney 2000. El primero, seguro, porque fue el primer gol que metí en esos Juegos Olímpicos, pero hubo uno que la tocamos siete de nosotras y ninguna de ellas, ese fue sublime”.

Fue ahí, en la lejana Australia y durante esos Juegos inolvidables, donde empezó a escucharse ese nombre que luego pasaría a ser una marca registrada en el deporte nacional y mundial: Las Leonas. “El hockey está en cierta forma emparentado con el rugby. Estaban Los Pumas y nosotras no teníamos nombre. Entonces nos propusimos buscar uno. Lo primero que salió es que el animal que teníamos que elegir debería tener una característica que nos identificase. Lo nuestro era la garra. Nos encantaba el nombre panteras, pero no prendió del todo. Buscando, buscando, salió leona y nos gustó porque una leona da la vida por sus crías y nosotras la dábamos por el equipo“, asegura una de sus socias fundadoras. Y también recordó cómo fue el momento de la explotación del nombre, en épocas donde no había redes sociales: “Después de la seguidilla con Holanda, China y Nueva Zelanda un diario (papel) tituló con letras gigantes `Leonas´, y ahí se disparó el nombre”.

En esos Juegos Olímpicos de Sydney, las ya Leonas cayeron en la final ante Australia y se colgaron una histórica medalla plateada. Un logro jamás alcanzado hasta ese momento por el hockey, masculino ni femenino. Sin embargo, y a pesar de la amargura inicial por caer en la final, el recuerdo y los sentimientos de ese logro impresionante perduran hasta hoy, 20 años después: “La medalla de Sydney no fue de plata ni de oro, fue de platino. Nosotras veníamos con buenos torneos, más allá de los Panamericanos ganados, pero nadie, ni nosotras, imaginábamos llegar hasta ahí. Todas estuvimos y estamos orgullosas de aquella medalla”, se enorgullece la goleadora argentina.

Ese logro obtenido en Australia fue el comienzo de la mística de un equipo que enamoró a todo un país. Miles de niñas y jóvenes, en cada rincón de la Argentina, se adueñaron del hockey y lo hicieron cada vez más federal. Y el deporte amateur también empezó a ganarse un espacio mayor. Luego vendría el título en la Champions Trophy de Holanda en 2001 y un año después la consagración mundial al conquistar la Copa del Mundo en Peth, Australia, en una recordada definición por penales ante Holanda.

“Aquel proceso, de 2000 a 2002, creo que fue la mejor etapa de Las Leonas. El grupo estaba muy sólido. Es más, cuando llegamos a Perth para jugar el Mundial, ya sabíamos que lo íbamos a ganar“, confesó la delantera que vistió casi 13 años la camiseta argentina.

Por supuesto, el nombre de Sergio Cachito Vigil, el padre de ese equipo, no podía faltar en la charla: “Cacho conmigo fue pura generosidad. Tenía una grandeza tremenda que poco se ve en el deporte. El tipo aceptaba consejos nuestros, nos escuchaba todo el tiempo. Era muy sensible y sabía todo de nosotras. Un señor con mayúsculas dentro y fuera de la cancha”, recordó.

Luciana Aymar fue otro de los temas a los que hizo referencia durante la hora de charla en la cuenta de Instagram @DeportesBA. Así como a Vanina la comparaban con Batistuta, a Lucha la ponían a la altura de Maradona. Y así la recuerda su amiga: “Cuando llegó era muy flaquita y súper tímida, se le notaban cosas distintas, de crack, pero el físico no la acompañaba. Pero con el tiempo fue evolucionando y llegó a ser lo que fue, la mejor de todas“, aseguró la mamá de Maia y Matías.

Ya lejos de los entrenamientos, realiza clínicas de hockey para #DeportesBA y sigue jugando en la 4° de su amado club San Fernando, donde también van sus hijos, Oneto se emociona cuándo analiza lo importante que fue el deporte para su vida: “Jugás, perdés, te levantás. Eso es el deporte, es un paralelismo con la vida. Sin esfuerzo no conseguís nada. Cada granito de arena que vas acumulando a lo largo de los años, un día se transforman en una montaña y ahí es donde te sentís pleno. El deporte te hace mejor persona, te salva. Es lindo ganar una medalla, pero lo importante es el camino. Por eso, lo mejor de todo fueron las amigas que coseché, el hockey fue la excusa”.

Fuente:  #DeportesBA – TyC Sports / JR – www,actualidaddeportiva.com.ar – Foto: TyC Sports