//Una encuesta y la encrucijada de hace tiempo en el rugby: la seguridad en el juego

Una encuesta y la encrucijada de hace tiempo en el rugby: la seguridad en el juego

Roque Lagarde, maestro, camino a los 90 años, pilar durísimo del CASI y del seleccionado argentino, discípulo en el scrum de Francisco “Catamarca” Ocampo, remarcaba hace unos días en un homenaje que San Fernando les realizó a sus Pumas de 1965, Luis García Yáñez y Walter Aniz, una carta que había enviado a LA NACION junto a Juan “Vasco” Echepetelecu –otro emblema del Atlético– en la cual ambos criticaban especialmente a los referís por permitir que la pelota fuera tirada torcida en el scrum, lo que consideraban una deslealtad. “Señores, aunque ustedes sean la máxima autoridad en la cancha, sepan que no compartimos ese desatino”, concluye el texto escrito por dos hombres que siguen vinculados con el juego y que fueron campeones en su club en las décadas de 1950 y 1960.

El scrum es una formación que sufrió varias modificaciones reglamentarias en los últimos 25 años. Todavía representa un foco de discusiones y también forma parte de un escenario en el que World Rugby (WR) no termina de encontrar un camino que despeje una realidad crítica que afronta el juego, especialmente por las múltiples lesiones cerebrales que brotaron en este tiempo. “El rugby necesita definir qué tipo de deporte quiere ser”, escribió el martes el periodista Robert Kitson –una de las plumas más prestigiosas en Reino Unido– en el diario The Guardian.

Kitson detalla en su nota algunos ejemplos ocurridos durante la última semana en las ligas profesionales europeas. Apunta a tarjetas amarillas y rojas en jugadas en las que se se produjeron choques de cabezas y tackles altos. El periodista inglés resalta la importancia de preservar la salud de los jugadores, pero también enfatiza: “Entrenadores, jugadores, referís y aficionados ya no saben qué es el juego sucio”. Y completa: “En la búsqueda vital de hacer que el juego sea ‘más seguro’, cada vez más se les pide a los jugadores que bailen sobre la cabeza de un alfiler”.

Cómo hacer seguro el juego sin perder su identidad y su atractivo: ésa es la cuestión para las autoridades del rugby mundial.
Cómo hacer seguro el juego sin perder su identidad y su atractivo: ésa es la cuestión para las autoridades del rugby mundial.

La nota también refiere al triste caso de un joven sudafricano de 18 años que murió horas después de jugar un partido colegial, a raíz de las consecuencias de un golpe en la cabeza. Completa el crítico panorama la enorme cantidad de juicios que pesan sobre el rugby por daños cerebrales irreversibles, la abundancia de lesiones que se producen en el rugby profesional –los Pumas pueden dar fe de ello– y los retiros que se registran en jugadores menores de 20 años.

En los últimos años, World Rugby lanzó una batería de medidas en pos de la seguridad en el juego. Algunas lograron su objetivo; otras se perdieron en el camino. Esta semana la entidad volvió a la acción al anunciar que lanzará una encuesta a jugadores, ex jugadores, entrenadores y médicos para definir el futuro del juego. “Será la consulta más grande jamás realizada sobre el bienestar de los jugadores en el rugby”, sostuvo Alan Gilpin, director ejecutivo de WR.

La encuesta sucede al reciente Simposio de Leyes y Bienestar de jugadores y jugadoras. World Rugby informó que desde 2015 viene destinando 1.200.000 libras esterlinas (un millón y medio de dólares) a investigaciones para mejorar la seguridad en el deporte. “En el último Seis Naciones el debate sobre la conmoción cerebral ha sido más extenso que nunca. El rugby debe definir si el juego va a ser atractivo, relevante y creíble para la próxima generación de jugadores e hinchas”, concluyó Gilpin.

El rugby, que como ningún otro deporte fue modificando su puntuación y que fue de los primeros en incorporar el video-ref (el VAR de este deporte), en 2001, está en una encrucijada.

Fuente:Ir a notas de Jorge BúsicoJorge Búsico  PARA LA NACION -Fotos: FRANCK FIFE – AFP – LA NACION Deportes