//Mano a mano con Clarín Facundo Campazzo: “Tengo miedo de emocionarme cuando me den la camiseta para vestirme”

Mano a mano con Clarín Facundo Campazzo: “Tengo miedo de emocionarme cuando me den la camiseta para vestirme”

El cordobés será el 13° argentino en la NBA y habla de todo: el gran sueño, el sacrificio que hizo para cumplirlo, los prejuicios y sus próximos objetivos.

“Es loco y cuesta que caiga la ficha. No sé, yo me veo cuando era pibe y jugaba a ser Steve Nash, a saltar una silla creyéndome Vince Carter, y pensar que ahora efectivamente voy a jugar en la NBA… Cuando lo miro así sí me parece muy loco pensarlo y no me cae la ficha”, admite Facundo Campazzo.

La conversación telefónica no necesita de imágenes: uno sabe bien cuando el interlocutor habla con una sonrisa dibujada en el rostro. Es lo que le pasa al nuevo argentino en la mejor liga del mundo, al nuevo hombre de los Denver Nuggets.

Ya instalado en la ciudad que lo cobijará -en principio- por los próximos dos años, al cordobés la vida le sonríe. Hace pocos días la pequeña Sara, fruto del amor con Consuelo, cumplió su primer añito. Enseguida, se le cumplió el gran sueño de su vida profesional, ese que este martes tendrá su primer capítulo con el comienzo del campus de entrenamiento.

“Vengo con nervios, ansiedad, un poco de todo. Me pregunto qué será. Es un nuevo equipo, un nuevo país, volver a empezar. Entonces esa intriga es la que me está matando, pero a la vez la disfruto porque sabía que iba a sentir esto cuando este momento llegara”, reconoce el ahora exbase del Real Madrid.

Por estas horas todo lo moviliza al cordobés, que cuando salga a la cancha -posiblemente el 12 de diciembre ante Golden State, en el primer amistoso de pretemporada- será el primer argentino de la Era Post Manu Ginóbili, una etapa que se cerró en 2018 con el retiro del mejor de la historia albiceleste.

Campazzo cierra los ojos y se imagina lo que vendrá. “Creo que ese día, cuando me den la camiseta para vestirme, me va a caer la ficha. Es más, tengo miedo de emocionarme cuando llegue ese momento”, se ríe.

Y agrega: “Pero creo que ahí recién me voy a terminar de dar cuenta. En ese sentido es muy emocionante. Mi hermano me decía que veía videos míos con el Madrid, con Murcia, con Peñarol, y que se emocionaba. Escucharlo de él, que es quien me acompañó todo el tiempo, me hace súper emocionar a mí; ahí entendés un poco lo que significa todo esto no sólo para uno”.

En el camino a la NBA hubo muchísimo hermetismo. Se sabía que era decisión tomada desde hacía meses, e incluso habían trascendido algunos equipos, pero ni siquiera los más prestigiosos colegas estadounidenses, esos que cuentan las cosas incluso antes de que se enteren los propios protagonistas, daban por segura la franquicia a la que iría Campazzo.

Él estaba tranquilo, pero se divierte pensando cómo tenía que calmar a las fieras. “Hasta el día 20, cuando se abrió la agencia libre, había bastante incertidumbre. Hasta ese momento estábamos buscando la rescisión (con Real Madrid) sin saber adónde iría. Y todos me preguntaban ‘¿y, qué vas a hacer, adónde vas a ir?'”. 

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Cuenta Facundo que recién el día del último partido que jugó con la camiseta merengue, ante Manresa por la Liga ACB que lo vio brillar en los últimos años, les contó a sus afectos.

-Bueno, ma, me voy a ir a Denver.

-Oooohhh, ¿te vas? Pero es lindo Madrid. A mí me gusta.

-Jaja, ya sé, pero bueno, me voy a cumplir mi sueño.

“A ella le cuestan un poquito más los cambios, pero bueno, este será un cambio para nosotros más que nada”, asegura el base, que apenas reveló su destino en su círculo íntimo empezó a recibir “amenazas” para permitirles a todos ir a ver su debut. “Todo dependerá de que la gente pueda ir a los estadios, pero quieren venir todos, están como locos”, asegura y admite: “Yo los entiendo. Mi sueño era jugar la Liga Nacional, imaginate lo que es esto…”.

-Ya no tenías la “obsesión” que habías reconocido en su momento, pero ¿cuándo fue que dentro tuyo dijiste “listo, ya está, estoy para jugar en la NBA”?

-No sé si hubo un momento puntual. El bichito siempre estaba, incluso cuando renové con el Madrid y supe que el muro para llegar a la NBA se hacía más alto. Pero en ese momento no tenía ofertas y a mí el equipo me hacía sentir respetado, querido y valorado, así que ni dudé en renovar. Desde entonces di un salto en lo individual y colectivo, ayudado por el Mundial, y las ganas se fueron haciendo cada vez más grandes, al punto que hablé con mi familia y quedamos en que haría todo lo posible. No quería quedarme con la duda de no haberlo intentado.

La pasión como motor

Facundo Campazzo disputa una pelota con el canadiense Jamal Murray, ahora figura de Denver, en los Panamericanos de Toronto 2015. Foto EFE

Facundo Campazzo disputa una pelota con el canadiense Jamal Murray, ahora figura de Denver, en los Panamericanos de Toronto 2015. Foto EFE

Alcanzar el profesionalismo estadounidense tuvo un costo muy grande para Campazzo. La cláusula de salida de Real Madrid rondó los seis millones de dólares y, por reglamento de la NBA, ninguna franquicia puede poner para la siguiente temporada más de 750.000 dólares en pos de liberar a un jugador de un contrato en el extranjero (en realidad sí pueden pero cualquier cifra superior a esa impacta en el límite salarial, por lo que ningún equipo se excede).

De modo que, como el lector puede ir imaginando, el jugador tuvo que poner el resto de su bolsillo. La mecánica puede ser variada: destinar parte del sueldo que venía cobrando, adelantar pagos de su nuevo contrato en Estados Unidos, utilizar sus propios ahorros. Campazzo nunca dudó al respecto.

Mi decisión de ir la NBA nunca iba a estar ligada a la plata, obviamente. Sabía que tenía que hacer un sacrificio muy grande pero se trataba de cumplir mi sueño. Espero hacer dos años buenos para ganarme un buen contrato en el tercero”, se ilusiona.

¿Por qué haberlo hecho, entonces? Por el hambre de gloria y la competitividad innata de este petiso de 1,79 metros que siempre quiso más y nunca le tuvo miedo a ningún escenario.

“Yo amo jugar al básquet, estar en un equipo, luchar por un bien común como ganar un título o unirse en la derrota y ver cómo crece el grupo -afirma-. Sé que económicamente iba a salir perdiendo, o no, porque a futuro no sabemos lo que va a pasar, pero sabía que tenía que hacer un gran sacrificio y el último factor iba a ser el dinero. Yo quiero competir, medirme ante los mejores y jugar contra los bases más importantes de la NBA”.

 

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-Hace tiempo contaste en otra entrevista con Clarín que tratabas de ser selectivo con lo que consumías en redes. Ante una nueva oportunidad y un nivel más alto, aparecen los prejuicios de siempre. ¿Los seguís usando como combustible?

-Siempre se ven esas cosas, pero intento mirar lo menos posible. Estas últimas semanas fueron una locura con las redes, recibí muchísimo cariño por la repercusión que tomó esto, muchísimo más que cualquier duda o prejuicio y eso fue hermoso, es lo que me queda. Quizá en un momento pensaba jugar para callar bocas, pero yo juego porque la paso bárbaro, porque me hace feliz y porque al menos hasta ahora es lo único que sé hacer (risas). Ver a mi familia y mis amigos emocionados por lo de la NBA me hizo ver que todo el sacrificio y la lucha valen la pena. Inconscientemente sí, tal vez querés cambiarles la cabeza a aquellos a los que no les caés bien, pero conscientemente intento ir por otro lado. Hoy mis energías van a mi hija y a mi mujer.

-Ya estamos en la Era Post-Ginóbili y después de Tokio vendrá la Era Post-Scola. ¿Te diste cuenta de que vas a ser la gran cara del básquet argentino?

​-Espero no ser la única (risas). No me gusta para nada que haya uno solo o que parezca que hay un sólo líder. Nuestro básquet necesita de todos. Sé el lugar que voy a ocupar, no es que me ponga el cassette, así que intentaré ser una esponja en la NBA y llevar todo eso a la Selección. Pero deseo y sé que no voy a ser la única cara de nuestro básquet, y me enorgullece pensar así. A nuestro básquet lo vamos a liderar todos juntos: Nico (Laprovittola), Gaby (Deck), Pato (Garino), Brussi (Brussino) y mientras más seamos, mejor.

El desafío

Campazzo ensaya un pase de magia ante el pivote Nikola Jokic, serbio al que eliminó del Mundial 2019. Ahora jugarán juntos. Foto AFP

Campazzo ensaya un pase de magia ante el pivote Nikola Jokic, serbio al que eliminó del Mundial 2019. Ahora jugarán juntos. Foto AFP

Pese a que el envase es chico, Campazzo piensa en grande. Su competitividad excede el frasco de su humanidad. Ahí, asegura, radica la decisión de ir a los Nuggets pese a que tuvo algunas posibilidades más. “Tampoco eran muchos -se ríe- pero hubo algo de New York y estaba Minnesota, que con Pablo (Prigioni) empujaba mucho porque es amigo y conoce la franquicia. Pero me sedujo Denver por el equipo que tiene, porque pelea por entrar en playoffs”.

-¿Hablaste ya con la gente de la franquicia?

-Sí pero más que nada en plan de presentación. No hablé con nadie de mi rol, de cuánto voy a jugar ni nada. Sí con toda la gente del staff, el entrenador, los asistentes, la gente de video, pero más que nada para decir “yo soy esto, hago esto, es un placer y esperamos verte pronto”.

-¿Cuál será tu objetivo apenas empiece este viaje?

-Estar preparado para lo que me depare esto y ayudar en lo que el equipo necesite y en lo que el entrenador quiera que le dé al equipo… Mi energía va a ir por ese lado, por el dar todo de mí y de mi juego; si el entrenador quiere que defienda toda la cancha, intentaré ser el mejor defensor posible. Y a la vez hablamos de que la NBA, para el desarrollo del jugador, es el mejor lugar del mundo, así que le podré agregar cosas a mi juego, pulir mis virtudes y mejorar mis defectos.

-¿Con qué podés hacer ruido en la NBA y qué creés que debés mejorar sí o sí?

-Como en todos los equipos, cuando empecé, siempre fui por el lado de la defensa, de la intensidad y la actitud, poniendo el 100% en cada partido; voy a vaciarme. Eso no se negocia nunca, eso es querer. Para mejorar, gracias a Dios, tengo un montón de cosas. Buscaré mejorar el tiro de tres puntos; el 1 contra 1, que es distinto al del mundo FIBA; los cambios defensivos, el marcar a hombres más grandes… Detalles que si los puedo incorporar me harán grandes diferencias a favor.

FK

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Fuente:Mauricio CodoceaMauricio Codocea – Clarín.com Deportes – Fotos: Diego Díaz – EFE – AFP – Clarín.con Deportes – Tweets Denver NuggetsDenver Nuggets@nuggets –Facu CampazzoFacu Campazzo@facucampazzo –TeamFacuTeamFacu

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