El conjunto de Felipe Contepomi está en su etapa de desarrollo, pero tiene argumentos para posicionarse como uno de los candidatos al título en la gran cita.
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A mitad de camino rumbo a Australia 2027, los Pumas se ubican en el pelotón de candidatos a pelear el título. Victorias en menos de un año ante Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia lo certifican. El éxito del viernes ante British & Irish Lions en el Aviva Stadium de Dublín, un rival al que nunca se le había ganado en la historia y una cancha en que los doce encuentros anteriores habían sido derrotas, lo reafirma. Es cierto que esa tendencia puede cambiar de aquí a dos años y que siempre existe el vértigo de explotar antes de tiempo, pero no se debe omitir que se trata de un equipo todavía en formación: hay mucho margen para mejorar en el juego y, además, algunos puestos en el plantel no están plenamente cubiertos.
Una radiografía de la selección argentina, tomando la foto de lo que fue la histórica victoria 28-24 ante los Lions y contemplando el recorrido realizado en lo que va del ciclo de Contepomi, permite diagnosticar que seguirá escalando por una parábola ascendente.
Jugadores de clase mundial
Un equipo puede cumplir con todos los requisitos necesarios para ser exitoso, pero al final, todo se reduce a uno solo: la calidad de sus jugadores. Si los Pumas alcanzaron este momento de gracia es, principalmente, por la capacidad de sus individualidades. Basta hacer un repaso de la preponderancia que tienen en los clubes más poderosos de Europa. Hasta hace días, Julián Montoya fue capitán de Leicester, subcampeón de Inglaterra. Santiago Carreras fue elegido mejor fullback de la temporada en la Premiership. Juan Martín González es figura en Saracens. Rodrigo Isgró se convirtió rápidamente en ídolo de Harlequins. Tomás Albornoz resultó elogiado premonitoriamente por Andy Farrell antes del partido. Joaquín Oviedo, Santiago Grondona, Pedro Rubiolo, Franco Molina, Lucio Cinti y Gonzalo García son todos titulares en las tres ligas top de Europa. Más los ausentes: Guido Petti, campeón de Europa; Juan Cruz Mallía y Santiago Chocobares, titulares en un equipo de Toulouse plagado de estrellas. Marcos Kremer, Facundo Isa, Mateo Carreras… piezas clave que escalaron a los playoffs del Top 14 francés. Cuando se juntan, se potencian.
Táctica y estrategia
En la cancha, los Pumas se convirtieron en un equipo con múltiples armas con el potencial de lastimar a cualquier rival. Pueden someter con su tremendo pack de forwards, atacar a partir de un line-out muy sólido, hilvanar jugadas de muchas fases con paciencia y precisión y son letales en el contraataque. Un juego integral, vistoso (algo tan difícil en el rugby actual), que cuando engrana puede desequilibrar a las marcaciones más sólidas. Su propia defensa es también un arma: presiona bien arriba, genera dudas en los conductores rivales, tacklea agresivamente, provoca pérdidas y contraataques; todavía es vulnerable por las puntas. La utilización del pie, el viernes pasado ante Lions, fue una de las claves y se mejoró la salida del campo propio, aunque hay margen para mejorar. La indisciplina parece un mal erradicado. En resumen, las individualidades están al servicio de un plan y lo ejecutan, salvo lagunas que parecen ser cada vez más esporádicas, como ocurrió al inicio del segundo tiempo. “Jugar sin mirar el marcador” es un lema que repiten los entrenadores y que los jugadores parecen haber asimilado a la perfección. Esto es, atarse al plan de juego y, si no sale, seguir intentando hasta que salga. “Picar la piedra”, otra máxima. Funciona.
Mentalidad ganadora
“A mí me encanta ganar”, dice Contepomi, aunque enseguida aclara que el resultado nunca va a ser una excusa para salirse del proceso. No hay atajos. Pero es esa mentalidad ganadora que adoptaron los Pumas en los últimos tres años y medio una de las razones por las que atraviesa este momento de ensueño. “Tuvieron más hambre que nosotros”, reconoció Andy Farrell, entrenador de los Lions. Estar involucrado en una competencia anual con potencias como All Blacks, Springboks y Wallabies, que acaparan nueve de los 10 títulos mundiales, es una gran escuela, pero a costa de duras lecciones. No es fácil masticar derrotas todo el tiempo. Hoy, eso es un combustible. Los Pumas aprendieron a ganar, a cerrar partidos que antes se les escapaban sobre el final, a mantener una línea de juego los 80 minutos. “Odio perder más de lo que disfruto ganar”, completa Contepomi. Ese convencimiento, esa mentalidad y confianza en sí mismos es lo que alimenta a este equipo. “Nos entrenamos toda la semana pensando que éramos capaces de ganar”, dijo Montoya tras el partido, evitando hablar de sorpresa.

Planificación
En los márgenes geopolíticos del rugby, la Argentina siempre estuvo en una posición incómoda, y eso seguirá siendo así sin importar que tan buenos sean. Jugadores actuando en clubes del norte y en un seleccionado atado a un calendario del sur produce temporadas de 12 meses, sin descanso. Los intereses entre clubes y uniones nacionales se contraponen. Hasta el ingreso al Rugby Championship la circunstancia se manejó de una forma, desde 2012 de otra. Ni siquiera durante el intersticio de Jaguares en el Super Rugby, cuando la UAR sí tuvo el control de sus jugadores, se pudo lograr una comunión entre la actividad doméstica y la de selección. Felipe Contepomi abordó la problemática desde una perspectiva distinta, poniendo el foco en el jugador y manteniendo un diálogo fluido con los clubes, apuntando a que cuando se pongan la celeste y blanca rindan al 100%. Esto significa no sólo no contar con varias figuras para el Test ante Lions, sino que también habrá ausencias significativas en la serie de julio (dos partidos vs. Inglaterra y uno vs. Uruguay), e incluso durante alguna de las tres ventanas del Rugby Championship podría descansar algún jugador destacado, como ocurrió el año pasado. Además, ya desde el año pasado fue incorporando jugadores jóvenes al plantel para que se vayan aclimatando al sistema de juego y a sus compañeros, y estén más preparados a la hora de saltar a la cancha. De los 11 jugadores del Super Rugby Américas, cinco ya habían estado en convocatorias durante 2024, lo mismo que Bernasconi, quien debutó el viernes pero estuvo casi todo el año con el equipo.
Recambio
Los Lions promocionaban a Bundee Aki y Sione Tuipulotu como la mejor pareja de centros posible en la actualidad. Un neocelándés que juega para Irlanda y un australiano que representa a Escocia. A ellos se enfrentó Justo Piccardo, 23 años, formado en el SIC con presente en Pampas. Era su primer partido como titular, después de jugar 22 minutos ante Irlanda en noviembre en esa misma cancha. Boris Wenger, pilar izquierdo de Villa María, hoy en Dogos, 22 años. Entró e hizo su debut con la celeste y blanca casi al mismo tiempo que Tadhg Furlong, el mejor pilar derecho del mundo. Nunca se advirtió tamaña diferencia de jerarquía. En los últimos dos años, los Pumas han logrado una profundidad de plantel sin precedentes en el pasado reciente, que no se limita a jugadores que actúan en Europa. El Super Rugby Americas acortó la brecha y el buen clima que se vive en el día a día facilita la inserción. La tercera línea es el mejor ejemplo. Entre wings y fullbacks hay abundancia. En la segunda línea, que siempre fue problemática, sobran opciones. Todavía hay algunos puestos con vacantes por cubrir: los pilares, el medio-scrum, los centros y no vendría mal otro apertura. Hay dos años más para seguir el trabajo que se inició el año pasado.

Mística
Los números muestran dominio de los Lions en casi todos los aspectos del juego. Posesión (59 a 41%), territorio (67 a 33), disciplina (5 penales a 12), metros recorridos con la pelota (510 a 345), pases (232 a 105), quiebres defensivos (9 a 6), tackles quebrados (39 a 23), offloads (15 a 5), efectividad de rucks (96 a 93%), pérdidas (18 a 21). Pero los números son fríos, y no muestran que al rugby también se gana con el corazón. Los Pumas sabían que se podía dar un partido así. Pero nunca dejaron de confiar, aprovecharon todas las oportunidades que tuvieron y, sobre todo, se entregaron al 110% en esos últimos 20 minutos en los que los locales fueron por la victoria. Una vez más apareció la garra Puma. Esa mística que no alcanza para ganar partidos por sí sola, pero que permite compensar algunas falencias técnicas, que es natural que aparezcan ante equipos tan poderosos como los que se enfrentan asiduamente. Es parte del ADN de los Pumas desde su nacimiento, que no siempre aflora. Este equipo lo representa cada vez que sale a jugar.
Fuente:
PARA LA NACION Alejo Miranda – Fotos: Juan Gasparini / Gaspafotos / Lo – Prensa UAR – Peter Morrison – AP – x.com/lospumas – La nacion DEPORTES – JR / AD















