//Aprender a soltar el pasado

Aprender a soltar el pasado

Si la imagen final en el año 2023 para un seleccionado argentino es ver a Carlos Delfino a sus 40 años marcando a un NBA de calidad como Eric Gordon para definir una clasificación, algo no está bien. No es culpa de Delfino, el santafesino está intacto y puede seguir jugando un tiempo más sin ninguna objeción.

Nadie pone en duda su juego, su calidad, su físico, pero hay darse cuenta que, a esta altura, el lugar debería ser ocupado por otro, o esa defensa ocupado por otro. ¿Seguimos esperando que la generación dorada nos salve acaso? ¿Hasta cuando necesitaremos que un jugador dorado del 2004 se ponga la camiseta y lidere? Ya es momento (y debería haberlo sido antes) que la nueva generación tome las riendas y sume a los nuevos, pero con la GD mirando desde afuera (como corresponde en realidad).

Queda claro que soltar una generación tan mítica, tan increíble, tan ganadora, tan soñada, es muy complejo. ¿Quién no quisiera que Scola o Manu o Pepe tuviesen 30 años todo el tiempo? Pero el tiempo es así, hay que saber convivir con eso, agradecer de por vida y continuar con los que piden pista, con los nuevos líderes y darles auge para que ellos toman el posta, como corresponde en el deporte y la vida misma antes las diferentes situaciones que se plantean.

Campazzo pasó a liderar el equipo, luego Deck, más las presencias de Laprovittola y Vildoza además de Garino y Delia como nuevos referentes. Luego de las salidas de Manu y Chapu, quedó Scola como el capitán por excelencia y se lo exprimió hasta donde se pudo. Luifa brilló en 2019 y e hizo lo que pudo luego en los Juegos Olímpicos en Tokio donde el equipo perdió calidad y se quedó en el tiempo en juego, ritmo y ejecución.

De a poco aparecieron nuevos valores, con poco rodaje, se insistió en varios «grandes», se le dio poco lugar a los nuevos buscando clasificar y casi sin pensar en refundar contando nuevamente con Delfino como abanderado. Llegaron las eliminatorias, un segundo equipo que nunca apareció, la necesidad de tener a los europeos, Delfino en cancha pero apenas siendo parte del duelo esencial ante Dominicana.

Campazzo y Deck siempre como líderes, motores del equipo, haciendo prácticamente todo, sumando a Vildoza y de a poco dando lugar a los emergentes nuevos valores, sobre todo cerca de la pintura. Delfino como referente pero con muchos minutos, de nuevo esperando que genere con su calidad y experiencia … ¿Hasta cuando? No es una crítica hacia Delfino, sino el pensamiento global de recambio y refundación total para volcarnos a una nueva era aunque haya más derrotas que triunfos.

¿Acaso haremos lo mismo con Campazzo y Deck? Exprimirlos hasta que no puedan más sin darle lugar a sus acompañantes o los nuevos valores que quieren y deben desarrollarse en cancha con minutos de calidad. Lo propio para Garino, quien nos maravilló en 2019 con su fiereza, explosión, corazón y básquet, pero el tiempo y las lesiones lo marcaron.

Es cierto, varios de los nuevos no están aún con la calidad o la madurez para jugar mucho tiempo, pero tampoco para ver todo el partido en la banca o bien por tv. Habrá que pensar con tiempo, serenidad e inteligencia el porvenir del básquet, sin que nos pese la GD, invertir tiempo en lo que viene con los líderes que tenemos y dar rienda suelta al resto. Hay que aprender a soltar el pasado para vivir el presente y tomar el futuro. Quizás muy filosófico, pero es la única manera.

José Fiebig

@Josefiebig

Fuente: José Fiebig (@Josefiebig en twitter) – Pick and Roll – Fotos: