El DT rescindió con San Lorenzo y horas después inició su tercer ciclo en el Xeneize.
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Apenas el vehículo gris de su representante asomó la trompa por el Camino Presbítero González y Aragón, el portón del Boca Predio pareció abrirse más rápido de lo normal. Reclinado levemente sobre el asiento del acompañante, de saco gris y una sonrisa de oreja a oreja que se traslucía detrás del polarizado, saludó con un gesto a los muchachos de la garita y enfiló derechito hacia la zona de los vestuarios. Allí lo esperaba Juan Román Riquelme y los miembros del Consejo de Fútbol para entregarle la ropa de entrenamiento y darle otra vez la bienvenida a casa.
Miguel Russo no precisó presentación en su primer día como técnico de Boca. El DT ya había estado el jueves por Ezeiza para diagramar la semana de entrenamientos y charlar con el presidente acerca de las novedades en el mercado de pases. Pero recién este viernes pudo hacerse cargo del equipo y dirigir su primera práctica. Por la mañana rescindió su vínculo con San Lorenzo y por la tarde firmó contrato con el Xeneize hasta junio del 2026.




















