El arquero argentino protagonizó un violento episodio en el partido entre Zaragoza y Huesca.
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El escándalo del clásico entre Zaragoza y Huesca, en la Segunda División de España, sumó un nuevo capítulo con la difusión del informe del árbitro, que permite reconstruir con mayor precisión cómo se gestó una de las escenas más violentas del fútbol español reciente. La conversación de los comentaristas de la TV que transmitían el partido, además, expone no solo la gravedad de la agresión de Esteban Andrada, sino también el desconcierto inicial ante una reacción que, incluso en caliente, resultó desmedida.
Según el registro de video, los comentaristas advierten rápidamente la conducta del arquero argentino tras la expulsión: detectan el desplazamiento de Andrada hacia Jorge Pulido y el golpe directo al rostro. No se trató de un forcejeo típico de una trifulca, sino de una agresión puntual. Esa interpretación es la que luego respalda el informe del árbitro Dámaso Arcediano Monescillo, clave para el proceso disciplinario.
Distintas versiones coinciden en que, en medio de la revisión del VAR por una supuesta agresión física de Dani Tassende, del Zaragoza, sobre Daniel Luna, de Huesca (por la que luego sí se fue expulsado), y antes de que se reanudara el juego con el tiro libre que precisamente Andrada iba a lanzar al área, el arquero argentino habría recibido un insulto de tono homofóbico por parte de Pulido (“maricón”, reporta el diario Sport).
Ese episodio —no registrado oficialmente— habría sido el detonante que terminó de desbordar la situación y que derivó en la expulsión de Andrada, que empujó a Pulido. Luego de ver la tarjeta, el argentino tuvo la reacción más violenta contra su rival, al que le dio un puñetazo en la cara, desatando un desborde general.
Si bien la provocación podría explicar la explosiva reacción de Andrada, no lo justifica desde lo reglamentario. De hecho, el foco disciplinario se mantiene sobre la agresión visible y comprobada: el puñetazo que derriba a Pulido y que genera el efecto dominó dentro del campo.
El informe del juez es implacable: “En el minuto 99, tras ser expulsado por doble amonestación, el jugador nº 1 del Real Zaragoza, Esteban Maximiliano Andrada, antes de abandonar el terreno de juego, se dirigió de forma violenta y agresiva hacia el jugador nº 14 de la SD Huesca, Jorge Pulido Mayoral, corriendo y saltando hacia él, a la vez que le propinaba un puñetazo en la cara con uso de fuerza excesiva, derribándole al suelo y originándole un hematoma en el pómulo izquierdo”.
A partir de ahí, aparece el tercer eje: la sanción. El caso ya está en manos del Comité de Disciplina, que se apoyará en el artículo 103 del reglamento del fútbol español: “Agresión con uso de fuerza excesiva que provoca lesión”. El rango va de seis a quince partidos, aunque la combinación de factores —premeditación en el movimiento, impacto directo y consecuencias físicas— podría empujar el castigo hacia algo más grave.
De acuerdo a antecedentes recientes en el fútbol español que recopiló el diario Sport, la sanción podría acercarse o superar la decena de fechas. En ese escenario, Andrada no solo quedaría fuera del cierre de la temporada, sino que condicionaría su futuro inmediato en el club, que ya evalúa medidas internas y del que podría haberse despedido, ya que restan seis fechas para el final del torneo, él está a préstamo y debe regresar a Monterrey cuando concluya la temporada.
El contexto caliente de esos últimos instantes también pueden comprenderse por todo lo que se están jugando ambos equipos para mantenerse en Segunda división. A falta de cinco fechas, Zaragoza está anteúltimo con 35 puntos, mientras que con el 1 a 0 logrado este domingo, Huesca lo pasó y ahora suma 36 unidades. En el medio de ambos (con mismo puntaje que Huesca, pero peor diferencia de gol) aparece Mirandés, el equipo donde se lució Joaquín Panicheli antes de emigrar a Racing de Estrasburgo, que ayer venció al último de la tabla, Cultural Leonesa, que tiene 32. Hasta el momento, estos cuatro equipos están perdiendo la categoría. Cádiz, con 38, es el último equipo que está manteniendo la categoría.
Entre los episodios similares aparece otro arquero argentino. En la temporada 1999/2000, Germán Burgos fue sancionado con once partidos luego de darle un puñetazo en la mandíbula a Manolo Serrano en medio de un partido entre Espanyol y Mallorca.
Casi dos horas después de los incidentes, llegado el momento de la reflexión y con el fin de atenuar la fuerte suspensión a la que se expone, Andrada hizo acto de contrición: “Estoy muy arrepentido, no es una buena imagen para el club ni su gente. A lo largo de mi carrera solo tuve una expulsión, por tocar la pelota con la mano fuera del área. [Lo de hoy] fue una situación límite, me salí de contexto. Estoy arrepentido, no lo volvería a hacer. Soy una persona pública y un profesional con muchos años de carrera. Le pido disculpas a Jorge Pulido, fue un acto en el que me desconecté en ese momento. Estoy para aceptar las consecuencias y las explicaciones que me pueda pedir la Liga».
Institucionalmente, Zaragoza emitió un comunicado en el que condena los incidentes y se reserva el derecho a tomar medidas contra Andrada, independientemente de la suspensión que reciba de la Liga: “Estos hechos no representan los valores del Real Zaragoza ni del zaragocismo, que a lo largo de su historia se ha caracterizado por la nobleza, el valor y el respeto al rival. Desde el club condenamos rotundamente lo sucedido en esa acción que ha manchado de manera inaceptable un partido de fútbol de especial trascendencia para nuestra región, algo que resulta inadmisible. Respecto a nuestro jugador Esteban Andrada, el club analizará los hechos acaecidos y tomará las medidas disciplinarias pertinentes».
















