Tras los “momentos dolorosos” de las primeras fechas, el argentino vivió un día esperanzador, que lo tuvo comunicativo y sonriente.
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MIAMI, Estados Unidos.– Misión cumplida en Miami. Franco Colapinto octavo en la prueba de clasificación para la carrera sprint: cabeza en alto, sonrisa fácil, más satisfecho que nunca. Dejaba que esa nueva y reconfortante realidad se apoderara de su ser. Jamie Walter-Campbell, uno de sus dos managers, corría de un lado a otro buscando a la “tía-manager”, María Catarineu. Abrazo corto del piloto.
Franco quería seguir contando esa vuelta mágica en la SQ3. Y saludaba a su entorno y a meros testigos que usualmente hablan por sus escritos. Un halo de complicidad, satisfacción y alivio encerraba a Colapinto, sus managers y el jefe de prensa de Alpine, Sam Mallinson. Franco avanzó por los pasillos oscuros del Hard Rock Stadium sosteniendo su recipiente de hidratación, se encontró con el enviado de LA NACION y en un gesto espontáneo le dio la mano y le sonrió. No suele hacerlo.

Había sido octavo y pasado a la SQ3 por cuarta vez en su corta trayectoria en la Fórmula 1. Desde atrás del grupo llegó una tromba de vestiduras oscuras y se le colgó del cuello para darle un prolongado beso. Era el premio al guerrero que le daba la cantante Maia Reficco. Franco parece un gigante al lado del escultural y enjuto cuerpo de la artista. Abrazados, se fueron los dos hacia el hospitality de Alpine. Cuando Colapinto, el héroe del día de Alpine, llegó para la entrevista oficial, emergía de la sala acristalada con cara de pocos amigos, mirando al horizonte, absorto, Pierre Gasly, que se había clasificado en el décimo lugar. Empujaba una patineta, lo encendió y se alejó. Contra Franco, hoy, es como si Pierre se hubiese clasificado con ese patineta.
A Juan Fossaroli, de ESPN, su entrevistador preferido, le dijo mientras avanzaba desde la zona de entrevistas hacia los hospitalities: “Estoy contento. Lo principal fue entender un poco qué nos faltaba en las carreras anteriores. Esto va dándose en una pista difícil, una pista que no conocía, en un fin de semana sprint, que es muy corto. Todo, mucho más complicado que lo normal, y desde el principio estuvimos rápidos. Estoy feliz de sentir que encontramos un poco el rumbo y el porqué de la falta de performance en las carreras anteriores. Es como empezar de nuevo”.
Franco tiene que dejar fluir su talento, no tiene que dejarse influir por lo demás. Ahora no hay problema. Tenemos repuestos suficientes, así que no tenemos el riesgo de antes, cuando un accidente o un trompo era un problema
Al cabo de única sesión de práctica, el panorama era más bien sombrío, a no ser que se tomara en cuenta la información sobre la prueba que quería hacer Alpine.
Franco llegó pasadas las 9.30 al recinto cerrado por altas tribunas con butacas verdes. Saludó a los cámaras y se metió al hospitality de Alpine, el primero a la derecha después de los molinetes. Desde allí el equipo anunció el patrocinio de una marca líder de productos de limpieza del grupo Unilever.

Había que repasar el plan de pruebas de la única sesión de entrenamiento del fin de semana, extendida de 60 a 90 minutos a raíz de las recientes modificaciones reglamentarias relativas a gestión de la energía, con nuevas limitaciones de potencia y más rapidez en la recarga de las baterías.
Franco recibió buenas noticias el viernes por la mañana: iba a utilizar en este gran premio un nuevo chasis, diferente al anterior. Alpine no especificó en qué; se sabe solamente que forma parte de los desarrollos que tiene planificados para esta temporada. Ambos coches presentan numerosas mejoras –se supone– aerodinámicas en detalles. Y Gasly iba a utilizar un nuevo alerón trasero en el ensayo matinal.

Efectivamente, cayeron bien las modificaciones en Alpine: la prueba en Miami decía que no avanzaban en el orden entre los constructores, pero la escuadra conservaba la cabeza de ese pelotón medio, con Gasly en la octava posición a 1s277/1000 del más rápido, que era Charles Leclerc con Ferrari. Franco tuvo una buena actuación en la práctica, en la que su misión era probar en tandas largas una puesta a punto ligeramente diferente a la de su compañero. Pero ésta no fue la correcta y por eso el argentino quedó 11º, a 1s705/1000 del más rápido, Leclerc, y a 428/1000 de su compañero, más que lo que se podía considerar normal.
Con el monegasco en la primera posición, seguido por un recuperado Max Verstappen (Red Bull) a 297/1000 y por Oscar Piastri (McLaren) a 448/1000, terminó la única sesión de ensayos del fin de semana. A esa altura se comentaba que el nuevo alerón trasero utilizado por Gasly podría reportar una ventaja de hasta 3/10 respecto al auto de Colapinto. Pareció demasiado optimista esa estimación.

















