Un aviador, un catorce veces campeón, los mosqueteros y la primera jugadora profesional, personajes fundamentales de la cultura del Abierto de Francia.
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PARÍS (Enviado especial).- Construido en 1928, el complejo de Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada, reformado con el correr de los años, es un sitio emblemático ubicado en el oeste de esta ciudad, en el residencial Distrito XIV. Esta joya del patrimonio deportivo francés, tiene varias perlitas dentro del complejo, como por ejemplo las siete estatuas y/o esculturas de personajes fundamentales en la cultura y historia del arte de las raquetas en Francia.
No bien se ingresa a Roland Garros por la puerta principal, sobre la Av. de la Porte d’Auteuil, a un puñado de metros del Hipódromo, se puede advertir una estatua de seis metros, construida en acero, en homenaje al aviador que le da nombre a este torneo, el más prestigioso sobre polvo de ladrillo. Eugène Adrien Roland Georges Garros fue un pionero de la aviación francesa. Fallecido en acción durante la Primera Guerra Mundial, se destacó por realizar el primer viaje sin escalas atravesando el Mediterráneo desde Frejus [en el sur de Francia] a Bizerta [Túnez]; con el detalle particular de que el biplano sufrió una falla en el motor y, al aterrizar, sólo le quedaban cinco litros de combustible.


















