En una práctica con varias señales, el capitán de Boca, el cuestionado volante y la Bestia jugaron con compañeros que son opción de recambio.
Se esperaban decisiones fuertes de Diego Martínez. Sobre todo, después de su continuidad condicional y de una reunión con el Consejo en el que también el foco quedó puesto en los jugadores: «No sólo el responsable es el técnico, vamos a ver cómo reacciona el plantel», fue una de las frases que salió de Ezeiza, en un lunes caliente post superclásico. Pues bien, muchas de esas señales aparecieron en la práctica de Boca este miércoles.
Por empezar, el DT armó un ensayo con equipos mezclados, como hace habitualmente. Pero que por esa razón, el mismo proceder, permite hacer una lectura de algunas posibles variantes. Y en ese sentido, los que podrían perder su lugar en el equipo, además del suspendido Chiquito Romero, son tres pesos pesados: Marcos Rojo, Pol Fernández y Miguel Merentiel.
De un lado, el técnico paró a Javi García; Kevin Giménez, Figal, Anselmino, Saracchi; Medina, Miramón, Milton Delgado, Zenón: Zeballos y Cavani. Es decir, una nueva zaga que reemplazaría a Lema (expulsado) y a Rojo, un medio sin Pol Fernández y una delantera sin Merentiel y con el Changuito Zeballos como acompañante del Matador.

Las señales de la práctica
Estos movimientos, claro, no son definitorios pero sí claras señales. Sobre todo, por la forma en la que suele manejarse Martínez, ubicando por caso a la dupla de laterales titulares en el equipo rival a la zaga central. Entonces, que Barinaga y Blanco hayan estado de un lado y Figal y Anselmino del otro, es un indicio que hay que contemplar.

En ese sentido, hay otro detalle que mencionar: Luis Advíncula volvió a entrenarse diferenciado por un dolor lumbar y la tendinitis que arrastraba previo al Súper y todo indica que estará afuera del choque del sábado en Córdoba.
















