El análisis de los rendimientos de los “zurdos” Quintero, Gelini, Zenón, Carboni y Montiel en un torneo Apertura que no regala nada, menos espacios para jugar.
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Franco Mastantuono fue silbado este domingo en Real Madrid. Arrancó como titular, pero tuvo un flojo partido y al ser reemplazado a los 15 minutos de la segunda etapa, los hinchas fueron implacables, como con todo el equipo. Pese a que Arbeloa armó un equipo súper-ofensivo, él no pateó al arco: tocó 30 pelotas, dio 17 pases bien (de 19), once de ellos apenas en campo rival, recibió dos infracciones, perdió 8 pelotas, recuperó tres y de los tres intentos de gambetas no pudo festejar exitosamente ninguno. Enganche por naturaleza o N° 10 zurdo y elegante para jugar por todo el frente del ataque, quedó encasillado sobre la derecha en un ataque que también tuvo a Mbappé y Vinicius Jr, y que en la línea de volantes juntó a Arda Guller y Bellingham, aunque este último se fue lesionado.
Es algo normal y común que los entrenadores se la jueguen por los futbolistas zurdos para que jueguen sobre la derecha a perfil cambiado, dándole importancia a los corrimientos hacia adentro para que puedan triangular con los demás volantes y también quedar rápidamente perfilados para asistir con un cambio de frente o pase filtrado para la diagonal de un compañero, explotar las gambetas en dirección al arco o rematar desde afuera del área. Lo curioso, y aquí se genera el anclaje con el fútbol argentino, es que se está viendo como un recurso muy utilizado en el torneo Apertura.

Sin embargo, tanto aquí como allá (en Madrid), los contextos son adversos por las urgencias y porque los equipos no terminan de despegar. Arbeloa tomó las riendas luego del despido de Xabi Alonso. Le tocó surfear con una ola complicada, y ahí está buscando salir a flote. En la Argentina los equipos también están en formación, en un arranque del torneo 2026 en donde los entrenadores hacen equilibrio –en líneas generales- entre los refuerzos que no llegaron, los pocos que pudieron conseguir y los chicos de las inferiores que pueden subir para darle otra energía al plantel.
El punto coincidente es que se ve en el Apertura a muchos zurdos jugando por la derecha. Juanfer Quintero comenzó así en River ante Rosario Central, aunque como viejo enganche tiene luego la tendencia a cerrarse. Pero juega (y trata de hacer jugar) preferentemente desde allí, como se ve en el mapa y las fechas en dirección hacia donde hizo los pases. Por ahora, en esta nueva versión del equipo de Gallardo, sigue quedando lejos del arco rival, por más que ante el Canalla estuvo cerca de convertir y viene de anotarle dos goles a Gimnasia. Por características, pareciera que Driussi y Juanfer se superponen.

River aparece como una versión mejorada con respecto a la imagen de 2025, pero algo no termina de engranar. No está generando tanto en el arco rival y jugar sin un 9 definido también le saca referencias a Juanfer. El 10 colombiano está mejor desde lo físico, busca tocar y pasar, si aparece desde la derecha trata de jugar con las proyecciones de Montiel, pero a Galván, Driussi y Colidio los termina teniendo o muy cerca o… muy lejos. En el Millonario aparece seguido Fausto Vera pisando el área rival, aunque eso también trastoca roles. Cuando Juan Pablo Sorin no paraba de pisar el área rival en la selección argentina de Bielsa, incluso en pleno Mundial 2002, y él iba de carrilero izquierdo a 9, todo el mundo lo aplaudía y reconocía el esfuerzo y despliegue. Ahora bien: con ¿todas las chances que generaba ese equipo del Loco, no hubiera sido mejor que los movimientos se hubieran hecho para que el último toque sea de Batistuta o Crespo?
Juanfer tocó 67 pelotas contra Rosario Central, según datos de Sofascore, dio 46 pases precisos (de 50), remató 5 veces, recibió una falta y completó una gambeta exitosa (sobre dos intentos). Ganó dos duelos de 4 y perdió 10 pelotas. El habilidoso generador de juego está mejor que en 2025, se entiende muy bien con Tomás Galván, pero aún falta ensamble.

Hoy River no tiene un goleador de raza, uno que viva del contacto con las redes rivales. Todos tienen técnica y desequilibrio en el uno contra uno, pueden asociarse, pero contra Central y en partidos anteriores también se ven muchos remates desde afuera del área. Todos pueden ser 9, pero… ninguno termina asumiendo ese rol. Una de las pocas acciones colectivas que se vieron fue en tiempo adicional al primer tiempo, con un movimiento que involucró 15 pases y un centro de Juanfer para Driussi para el segundo palo. Ahí los roles estuvieron bien definidos. Hoy Vera podría ser el Sorín de Bielsa, aunque el exArgentinos puede llegar al gol, claro. “Jugando bien vamos a tener más chances de ganar”, reconoció con razón Gallardo luego del partido. Para dar ese salto, daría la impresión que le sobra una referencia intermedia y le falta una en el punto penal, un 9. ¿Y si Ruberto termina teniendo ese olfato finalizador que –por características- hoy River no tiene?
Gallardo siempre tuvo debilidad por los futbolistas zurdos y en esta versión 4-3-3 intenta mantener a uno sobre la derecha, a perfil cambiado. Cuando ingresó Santiago Lencina se ubicó sobre la derecha, donde estaba quien reemplazó, Juanfer. Y hasta tuvo la particularidad que el ataque millonario finalizó con tres zurdos: Lencina, Salas y Subiabre. Ahora incorporó a Kendry Páez, un futbolista ofensivo que también podría ubicar en esa función. Pero no es 9. La lesión de Driussi (se desgarró y estará tres semanas afuera de las canchas) obliga al DT a rediagramar el armado.
El segundo de River, el segundo de Juan Fernando Quintero 🎯⚽️pic.twitter.com/ZxWSSDODJu
— River Plate (@RiverPlate) January 29, 2026





















