El DT mantuvo en secreto la formación.
DOHA (Enviado especial).- Le sacudió tanto el ánimo a Lionel Scaloni lo que sucedió con el caso Rodrigo De Paul, que el entrenador tomó medidas para evitar que se repita una situación similar. Su intención era que no se filtrase nada de lo que sucede en la Universidad de Qatar y lo logró a la perfección. Para el choque con Países Bajos, en el estadio Lusail, aplicó todo su hermetismo y hasta dos horas antes pudo sostener el misterio. Lo rompió recién después de la charla con los futbolistas y allí recién se pudo saber que De Paul estará desde el arranque en la selección argentina para estos cuartos de final.
Lo resolvió en la intimidad, sin que nadie pueda “espirar” sus movimientos ni cambios de esquema, por lo tanto, Scaloni determinó que para este duelo terminante el equipo sea: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Nicolás Otamendi, Lisandro Martínez y Marcos Acuña; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Messi y Julián Álvarez.
La incomodidad que le generó al entrenador la salida de una noticia que no quería justo en el día que su práctica era cerrada, lo obligó a tener que mirar con desconfianza hacia todos los costados. Por eso es que tomó la determinación de recién darles el equipo a sus futbolistas en el momento de la charla técnica, de la misma manera que allí les pidió que por favor no les comuniquen a sus familiares nada para que la información llegue antes de tiempo, en especial, al vestuario de Países Bajos.
No es nueva esta estrategia de Scaloni de ocultar su formación hasta dos horas antes del partido, el margen que otorga la FIFA a cada selección para dar su equipo. Ya recurrió a esa posibilidad en el duelo ante Australia, por los octavos de final, aunque en esa oportunidad sólo se trataba de preservar el cambio que haría, no había enojo como en este caso. Por eso para este cruce con los neerlandeses entendió que de las reuniones que tiene con Pablo Aimar, Walter Samuel y Roberto Ayala, la mesa chica de la selección, no debía salir ni un solo dato hacia el resto de la delegación.
La duda que se generó respecto de la condición física de Rodrigo De Paul fue tan grande que hasta el propio jugador tuvo que salir en sus redes sociales, sin que nadie públicamente hables de una dolencia del futbolista, a publicar que todo estaba bien. En el último entrenamiento antes del cruce con Países Bajos y que pudo ver la prensa, la actitud corporal de De Paul se contradijo con las versiones más extremas que hablaban en las últimas horas de una distensión grado. Por lo tanto, la determinación de incluir desde el arranque a De Paul, fue una confirmación que algo salió mal adentro de la concentración y encendieron una alarma que no debían.
Lo que finalmente también se supo es que Di María no logró recuperarse por completo para esta cita, por lo tanto el técnico tuvo que recurrir al cambio de sistema y disponer una línea de 5 jugadores por lo que para esa disposición táctica sumó a Lisandro Martínez en ese bloque defensivo.
Lo único concreto para este duelo determinante para la selección argentina es que Scaloni fue claro con De Paul y Di María y si no estaban plenos físicamente no iban a estar desde el arranque para jugar con Países Bajos. El entrenador ya se los comunicó a ambos y los futbolistas aceptaron la idea, aunque ambos quería estar sí o sí adentro de la cancha.
En las próximas horas el entrenador dará la charla, les comunicará a sus futbolistas quiénes tendrán el privilegio de ser parte de los cuartos de final y se comenzará a resolver el misterio. La selección argentina está cómoda en ese escenario y el técnico no quiere que nadie le quiebre ese encanto.
Fuente:
Diego Morini LA NACION – Fotos: Aníbal Greco – La Nación – JUAN MABROMATA – AFP – LA NACION Deportes
















