Se impuso 1-0 con gol de Esquivel y alcanzó a Talleres en la segunda colocación, aunque con un partido más. El VAR le anuló un tanto a cada equipo.
Lanús llegó a Vicente López con muchos argumentos para ser comentario: la presencia de Lautaro Acosta en el banco después de la licencia activada por el protocolo para casos de violencia de género del club; José Sand de vuelta como titular y el objetivo de visibilizar su objetivo de anotarse para la próxima Copa Libertadores. Le ganó a Platense y alcanzó y logró, aunque con un partido más, la posición que le permite clasificar.
El regreso a la titularidad de Sand no aportó goles. Pepe fue reemplazado por Acosta, que tampoco fue desequilibrante, pero pasó desapercibido, algo que no suele ser una característica del Laucha. El partido, aburrido, ayudo: Pablo Dóvalo no tuvo que mostrar las tarjetas.
Valentín Gómez logró abrir el marcador, pero recibió la asistencia de Sánchez Miño, que estaba adelantado cuando conectó el pase de Boggio. El VAR avisó por la cucaracha: no se convalidó. Lo mismo le pasó a Ronaldo Martínez, que cuando salió el centro que cabeceó y festejó como gol, estaba adelantado.
Partido aburrido y emociones anuladas. Cuando parecía que el 0 a 0 era cantado, llegó el gol -exquisito- de Matías Esquivel. El chico midió la distancia al arco, la posición de Ramiro Macagno y sorprendió con un zurdazo al palo del arquero y, por fin, Lanús pudo festejar su gol. Pero si el mediocampista pudo hacer todo eso sin que nadie lo molestara es porque estaba solo, Pedro de la Vega, marcado por cinco, le metió la asistencia.
















