La T empezó ganando con un golazo de Rick, pero Jara lo empató para el Pirata.
Como en un baile de Córdoba, cuando el fernet pasa de mano en mano. Así fue el clásico entre Belgrano y Talleres: un tiempo para cada uno, con un jugador franquicia por equipo que hizo todo lo posible para quedarse con los tres puntos en medio de un encuentro que tuvo poco juego pero varias jugadas y muy cortado, en el que al final terminaron sin sacarse diferencias.
El primer tiempo fue un monólogo de La T. En realidad de Rick, que demostró que no es falso que juega bien y durante 45 minutos hizo bailar a la defensa rival al ritmo de su samba. Manejó los hilos siendo criterioso con la pelota, se dio tiempo para lujos y pases filtrados, le complicó la vida a Ostchega, que terminó amonestado y saliendo en el entretiempo y, de yapa, hizo un golazo. A la salida de un lateral de Belgrano, Botta recuperó la pelota, que le cayó al #77, que encaró, se acomodó y, entre cuatro defensores rivales, sacó un remate bien esquinado que fue imposible para guaraní Espínola.
La pasó mal el Pirata en esa primera mitad y por eso el Ruso Zielinski sacudió el banco de cara al complemento. Los ingresos de Menossi, Compagnucci y Uvita Fernández, que no fue titular porque no llegó en óptimas condiciones desde lo físico cambiaron el partido.
Principalmente el delantero con pasado en Defensa y San Lorenzo fue el que marcó el ritmo del equipo local, que no solo lo empató sino que hasta tuvo varias chances para ganarlo. El gol llegó tras una gran asistencia de taco de Passerini para Fernández que, cuando dejaba a Herrera en el camino obligó al arquero a tumbarlo y cometerle penal, el cual cambió por gol Franco Jara.
Pero la realidad es que Uvita no fue solo el protagonista de esa jugada: un rato antes había definido bárbaro pero el travesaño le negó el gol y en varias oportunidades asistió a sus compañeros para que quedará en situación de convertir. Si Belgrano mereció más, fue por él…
El paso de los minutos no benefició a ninguno. El partido cada vez entró más en las disputas, físicas y verbales, y el tiempo neto de juego se disolvió como hielo en el fernet. El bueno de Zunino que había arrancado sin dejarse avasallar, el partido se le terminó yendo de las manos. El silbato sonó como ante un accidente en Circunvalación, volaron tarjetas amarillas para todos lados, los empujones y los reclamos se hicieron una constante, Herrera zafó de la segunda amarilla y Compagnucci ligó la roja sobre el final por un manoseo menor cuando venía de meter tomas de catch con Federico Girotti…
En el final, como para explicar lo que fueron los 90 minutos, cada uno tuvo una chance clarita para definirlo: Depietri quedó de cara al gol y definió apenas afuera ante la salida de Espínola; mientras que el Chino Zelarayán ganó en las alturas pero se molestó con su propio compañero y su cabezazo por centímetros no terminó en gol.
En definitiva, el 1-1 no lo festeja ninguno. Belgrano no pudo achicar la distancia con los de arriba para pelear por un lugar entre los ocho de la Zona A y Talleres sigue acumulando partidos sin ganar -ya van siete- en el torneo y encima se le viene la Libertadores. Uvita Rick, pero con sabor a poco…





















