/John Gallagher, el rey del contraataque: jugó tres años en los All Blacks y fue campeón mundial

John Gallagher, el rey del contraataque: jugó tres años en los All Blacks y fue campeón mundial

Nació en Londres, sus padres eran irlandeses, pero brilló en Nueva Zelanda. Lo eligieron como uno de los mejores en su puesto y se retiró para volcarse a la enseñanza.

Suscriptores

  • icono tiempo de lecturaminutos de lectura

La historia de John Anthony Gallagher parece extraída de un cuento. Nació en Londres, el 29 de enero de 1964. A temprana edad se fanatizó con el fútbol del Arsenal y terminó jugando al rugby. Pudo representar a Inglaterra, su lugar de origen, o a Irlanda, la nacionalidad de sus padres. Sin embargo, optó por defender a Nueva Zelanda y, con su seleccionado, levantó la copa William Webb Ellis, en el primer Mundial de la historia, realizado allá por 1987, en la tierra de los All Blacks.

“Tres de mis cuatro abuelos nacieron en Irlanda, pero terminé jugando para los All Blacks. Es que Nueva Zelanda me dio todo en lo que respecta al rugby. Cada vez que visito el país, me hacen sentir bienvenido y siento que soy parte de ellos”, aseguró, demostrando gratitud, el Colorado tres cuartos, hace ya algunos años.

John Anthony se asomó al mundo en Lewisham, al sureste de Londres, lugar en el cual permaneció hasta los 20 años. Una zona, la de Lewisham, distante apenas diez kilómetros de Charing Cross, destacado cruce de caminos, en la ciudad de Westminster, donde se ubica una de las principales terminales de trenes de la ciudad. Allí se crió y estudió bajo la tutela de su padre policíaquién le transmitiría esa fuerte vocación de servicio. Y a Gallagher también lo apasionó el deporte.

John Gallagher con la camiseta de los All Blacks que lo llevó a la fama, además de transformarlo en uno de los preferidos de la gente
John Gallagher con la camiseta de los All Blacks que lo llevó a la fama, además de transformarlo en uno de los preferidos de la genteMike Brett/Popperfoto – Getty Images

El rugby, como actividad por desarrollar, y el fútbol, en calidad de hincha. Los Gunners lo cautivaron rápidamente. No pudo verlos campeones de la vieja liga. Mientras vivió en suelo británico corrían tiempos de dominio del Liverpool. No obstante, su corazón latía al compás de las atajadas de Pat Jennings; los cierres sobre la izquierda del marcador Kenny Sansom, o sobre la derecha de Viv Anderson, el primer jugador negro en integrar la selección de su país. Valoraba la firmeza del central David O’Leary, aplaudía las prestaciones de Graham Rix y Brian Talbot en el centro del campo. Y gritaba alborozado los goles de Alan Sunderland, un delantero voluntarioso.

Con veinte años cumplidos, el Colorado se trasladó a la lejana Nueva Zelanda. Otro país, otro continente, otro estilo de vida, pero la misma pasión por el rugby. Gallagher dejó su trabajo en Scotland Yard y también su puesto en el equipo Marist Saint Patricks, el club que lo vio debutar con 18 años en su principal división. El particular estreno en el equipo mayor fue contra un club neozelandés, el Oriental Rongotai. Sus responsables quedaron impresionados por ese pelirrojo y espigado centro y lo invitaron a sumarse a las filas de la entidad. John no lo dudó y partió hacia lo desconocido.

No tuvo inconvenientes en adaptarse a la nueva vida y a diferentes costumbres. No le costó. De inmediato quedó inmerso en la fuerte cultura del rugby de aquellas islas de Oceanía y lo pasó bien. El potencial que llevaba como jugador era importante y en el nuevo destino supo desarrollarlo. A la facilidad para estar siempre bien ubicado en la línea de tres-cuartos, Gallagher le agregó mayor velocidad a su juego y un especial instinto para contraatacar, un rasgo que tiempo después lo convertiría en uno de los backs más temidos de su generación. Allá lo reposicionaron en el campo, lo colocaron de fullback y allí quedaría. En ese puesto se consagraría en el Mundial del 87.

El día que jugó de blanco: por los cuartos de final del Mundial 87, Gallagher ataca sobre otro notable fullback, el escocés Gaving Hastings
El día que jugó de blanco: por los cuartos de final del Mundial 87, Gallagher ataca sobre otro notable fullback, el escocés Gaving HastingsRoss Land – Getty Images

Iniciado como inside y, tiempo después, consolidado como fullback, Gallagher, de físico esmirriado pero fibroso al mismo tiempo, se destacaba por la inteligencia y la frialdad, cualidades que le permitían tomar decisiones acertadas bajo mucha presión. Haciendo gala de un admirable coraje para lanzarse al ataque, lograba romper duros tackles y quebrar pobladas defensas. El resto lo conseguía su rapidez. Muchos especialistas en la materia no dudan en citarlo, junto al francés de origen venezolano Serge Blanco, el sudafricano Johan Heunis y el escocés Gavin Hastings, como uno de los mejores fullbacks de la década del ochenta. Además, John es considerado de los más brillantes de la historia de los All Blacks, utilizando ese dorsal identificatorio del hombre que se planta en el fondo de la cancha. “Creo que contra Fiji, en el Mundial, cumplí mi mejor actuación individual”, reconoció luego de la consagración ante Francia en la final (triunfo por 29-9 en el Eden Park, en Auckland).

Profesor y jugador

Al incorporarse al Oriental Rongotai, John necesitaba un trabajo para sustentarse, ya que, por entonces, el rugby era amateur, salvo algunas excepciones encubiertas. Primero se desempeñó como albañil, hasta que, en 1985, casi un año después de su llegada al territorio maorí, pudo unirse a la policía, labor que conocía de su tierra natal. Fue entonces que Gallagher perfeccionó su destreza y aumentó considerablemente el nivel de su juego. Pasó de centro a fullback y algunos meses más tarde, se ganó un lugar en el seleccionado que se preparaba para la Copa del Mundo. Primero lo convocaron los Wellington Lions, y luego pasó a vestir la camiseta negra con la hoja de helecho plateado sobre el pecho.

Gallagher, con la cabeza puesta en el ingoal rival, durante la semifinal del Mundial 87 frente a Gales
Gallagher, con la cabeza puesta en el ingoal rival, durante la semifinal del Mundial 87 frente a GalesX

El entrenador Brian Lochore posó sus ojos en él y lo citó al seleccionado. Un llamado que causó cierta controversia y algunas reacciones negativas, debido a su condición de extranjero. Gallagher y Lochore no le prestaron atención a la polémica suscitada. Ellos se enfocaron en el torneo. El hijo de irlandeses comenzó a entrenar, a jugar y, contra la mayoría de los pronósticos, le ganó el puesto a Greg Cooper, Kieran Crowley y Robbie Deans, jugadores que, se decía, eran más dotados técnicamente. Pero el lugar en el campo se lo ganó Gallagher y debutó en la Copa. Jugó, se destacó y ganó el Mundial, acompañando a figuras de la jerarquía de John KirwanDavid Kirk, el joven Michael JonesWayne ShelfordSteve McDowell y Sean Fitzpatrick, entre otros. “Lo prefiero a Gallagher por su valentía”, declaró el entrenador de los All Blacks en vísperas de la competencia.

El capitán David Kirk con la Copa William Webb Ellis, en el Eden Park
El capitán David Kirk con la Copa William Webb Ellis, en el Eden ParkGetty Images – Hulton Archive

Alex Wyllie, sucesor de Lochore en el cargo de coach, también lo convocó al Colorado para el inicio de su proyecto. Pero el back declinó la invitación. Decidió estudiar y abandonó el seleccionado. Su último partido con la camisera negra resultó especial. Fue contra Irlanda, en noviembre de 1989. Y en 1990 regresó a Inglaterra para tomar los libros en la Universidad de Leeds Beckett, y para solventarse, decidió volcarse profesionalmente al rugby League. “En esos años, el rugby Union era amateur”, apuntó como fundamento a la determinación adoptada. Gallagher se recibió de profesor y, mientras se preparaba para ejercer la docencia, jugó al rugby. Fichó por el Blackhealth FC, del sureste de Londres, hasta retirarse del todo en 1998.

Así jugaba John Gallagher

Highlights de John Gallagher de los All Blacks
Highlights de John Gallagher de los All Blacks

Su trayectoria abarcó: el Marist Saint Patricks (1982-1984), el Oriental Rongotai (1984-1990) y el Blackheath FC (hasta retirarse en 1998), y también integró el combinado de Wellington Lions (1985-1990). En el Mundial disputó cinco partidos y anotó cinco tries. Faltó a un solo encuentro, frente a los Pumas, en la última fecha de la clasificación. El entrenador decidió preservarlo (“qué descanse”) porque el equipo ya tenía asegurado el pase a los play-off. En total, a lo largo de las dos temporadas que se vistió de negro, John Gallagher disputó 18 partidos y marcó 13 tries, llegando a la cifra de 52 puntos, como consecuencia de que el try, por entonces, valía cuatro puntos y no cinco como ahora.

El admirable fullback se dio un gusto antes de colgar los botines: vestir el color verde de Irlanda. En enero de 1996, con el título de profesor bajo el brazo y con 32 años de edad, aceptó una convocatoria a los Ireland Wolfhounds, el segundo seleccionado del Trébol. El convite era para enfrentar a Escocia y, de este modo, retirarse de la actividad, representando a la patria de sus padres. El fullback actuó de centro, como en sus orígenes (número 12), y formó la pareja en el medio de la cancha con Rob Henderson. Irlanda ganó cómodamente y a la luz de aquella actuación del inglés comenzó a considerarse un error no haberlo convocado, en sus tiempos de juvenil, al XV mayor del Trébol. Con el tiempo, en el ámbito del rugby se planteó el debate sobre el tema de su nacionalidad. La pregunta era si a Gallagher se lo consideraba inglés, irlandés o neozelandés. Y la disputa se resolvió sencillamente, con una definición del jugador: “Soy considerado un ídolo deportivo de Nueva Zelanda”.

John Gallagher vistiendo los colores de Irlanda
John Gallagher vistiendo los colores de IrlandaX

En una entrevista publicada hace algunos años, Gallagher definió algunos de sus gustos. Subrayó que sigue disfrutando del fútbol y específicamente lo entusiasma ver al Arsenal, uno de los semifinalistas de la actual Champions League. Las pastas son su plato favorito. Y a la hora de mencionar a un capitán, nombró a Andy Dalton, de los All Blacks, y también resaltó lo importante que fueron para su carrera los entrenadores Brian Lochore y Alex Wyllie. Como profesor, John comenzó a dar clases en 1994 en el sureste de Londres, su zona de nacimiento y el lugar en donde recaló a su regreso a Inglaterra. Posteriormente, pasó dos años como Director de Rugby en los Harlequins, de julio de 1998 a marzo de 2000, y luego volvió a ejercer la docencia, llegando a ser director de un colegio. John Antonhy Gallagher fue un maestro, dentro y fuera de la cancha.

Fuente: Juan de Dios Vera Ocampo LA NACION – Fotos: Bob Thomas – Getty Images – Mike Brett/Popperfoto – Getty Images – Ross Land – Getty Images – X – Getty Images – Hulton Archive – LA NACION Deportes – JR