En ocasión de los 75 años de la categoría, la organización reconoció a cracks del ayer y de hoy, en una nómina que excluye a varios multiconsagrados.
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Llamar la atención. Reconocer, e intentar viralizar, sin tomar mucho partido. Y celebrar, celebrar los 75 años que cumplirá en 2025. La Fórmula 1 pareció tener esos objetivos cuando armó, y difundió, listas de los 75 mejores pilotos, autos, equipos, inventos y personajes de su historia. Por supuesto, la controversia era inevitable.
Lógicamente, la nómina que más llamó la atención fue la de los conductores: apenas 20 entre los 778 que protagonizaron los tres cuartos de siglo de la mejor categoría de automovilismo del mundo. Difícil selección. ¿O no tanto, gracias a los datos? ¿Los números (campeonatos, victorias, pole positions, récords de vuelta) dicen todo? ¿Arman la lista ellos solos? ¿O hay otras cuestiones por considerar?
Evidentemente, la Fórmula 1, que es manejada por Liberty Media, se basó en lo primero pero complementó con lo segundo. La nómina que esta semana, a una del comienzo de la temporada (viernes 14, en Australia), comunicó la empresa estadounidense tuvo nombres obvios, otros esperables, algunos opinables y alguno que otro quizás sorpresivo para varios aficionados. Lo más llamativo no es tanto quiénes están, sino más bien quién, o quiénes, faltan.
Michael Schumacher, Lewis Hamilton y un argentino, Juan Manuel Fangio, están entre los cantados. También, Alain Prost y Ayrton Senna, claro. Nada discutible, nada polémico. Algo más atrás, hay otros monstruos de sus respectivas épocas a los que seguramente nadie cuestionaría: Jackie Stewart, Niki Lauda, Jack Brabham… Tricampeones, los tres. Pero una figura de ese escalón, el de los dueños de tripletes, no está. Y sí, en cambio, aparecen dos pilotos que no han obtenido títulos de campeón.

La nómina de los 20 mejores de la historia de la categoría hecha por la propia Fórmula 1 es la siguiente:
- Michael Schumacher, de Alemania (7 estrellas, 91 triunfos, 155 podios)
- Ayrton Senna, de Brasil (3, 41, 80)
- Lewis Hamilton, de Gran Bretaña (7, 105, 202)
- Max Verstappen, de Países Bajos (4, 63, 112)
- Alain Prost, de Francia (4, 51, 106)
- Juan Manuel Fangio, de Argentina (5, 24, 35)
- Jackie Stewart, de Gran Bretaña (3, 27, 43)
- Sebastian Vettel, de Alemania (4, 53, 122)
- Niki Lauda, de Austria (3, 25, 54)
- Alberto Ascari, de Italia (2, 13, 17)
- Fernando Alonso, de España (2, 32, 106)
- Graham Hill, de Gran Bretaña (2, 14, 36)
- Mario Andretti, de Estados Unidos (1, 12, 19)
- Jim Clark, de Gran Bretaña (2, 25, 32)
- Jack Brabham, de Australia (3, 14, 31)
- Gilles Villeneuve, de Canadá (0, 6, 13)
- John Surtees, de Gran Bretaña (1, 6, 24)
- Kimi Räikkönen, de Finlandia (1, 21, 103)
- Nigel Mansell, de Gran Bretaña (1, 31, 59)
- Stirling Moss, de Gran Bretaña (0, 16, 24)
Cuando Formula1.com anunció la lista (sin las estadísticas, que son agregadas en esta nota para tener una referencia importante), aclaró que no lo hacía en un orden en particular, como dando a entender que no consideraba a unos por sobre otros. ¿Para no controvertir, quizás? Pero ciertamente la nómina se parece bastante a un orden de mérito posible: es nítido que los cuatro primeros fueron más exitosos que los cuatro últimos, por ejemplo.

Tantos nombres prestigiosos juntos impresionan, pero cuando se los repasa para ver si falta alguien trascendente surgen las ausencias de Mika Häkkinen y Emerson Fittipaldi, dos bicampeones. Nada, por cierto, como la omisión de un tri: Nelson Piquet.
El brasileño fue estelar en una época hermosa, muy competitiva de la categoría. Ganó tres campeonatos en la década de los ochentas (1981-1990), en la que compartió cartel con Prost (tres), Senna (dos), Lauda (uno) y Keijo Rosberg (uno). Tras superar mínimamente al argentino Carlos Reutemann en la definición de 1981 –aquella carrera de Las Vegas…–, se impuso a un joven y creciente Alain en la primera mitad del decenio, rivalizó fuertemente con su compatriota Ayrton más tarde y le ganó a Mansell la lucha interna de Williams con un auto superior al resto en 1987.

Sin embargo, los colosos que vinieron después, y el paso del tiempo, congelaron un poco la imagen de Piquet. No le faltaron controversias en su era como para llamar la atención –el carioca era lenguaraz como pocos y no se achicaba en el rueda a rueda–, pero la calidad y la aspereza del tricampeón fueron tapadas por la rivalidad Prost vs. Senna, que eclipsó casi todo lo demás por algunos años.
La agresión de Piquet a Eliseo Salazar en Alemania 1982
Así, sombreado, quedó Piquet, que no anduvo involucrado en la Fórmula 1 más que como aficionado y ex gloria, hasta que su apellido volvió al paddock mediante su hijo, Nelsinho, un discreto piloto que pasó a la fama más por un incidente que por buenos resultados. En el Gran Premio de Singapur de 2008 (la primera carrera nocturna de la historia), el brasileño de Renault chocó intencionalmente para provocar el ingreso del auto de seguridad y así favorecer a su compañero, Fernando Alonso, que ganó la competencia. Nelsinho siguió órdenes del ingeniero jefe Pat Symonds y de Flavio Briatore, director de la escudería, que habían pergeñado el plan y que serían suspendidos por cinco años y de por vida, respectivamente. Briatore, hoy asesor de Alpine –e impulsor de la incorporación de Franco Colapinto–, volvió muchos años después a la categoría gracias a un fallo judicial.

Tras el episodio de Singapur, casi una década y media después Nelson Piquet, el padre, volvió a las noticias. A mediados de 2022 se refirió a Lewis Hamilton, ya heptacampeón, como “neguinho”, es decir, “negrito”. En esos tiempos, la Fórmula 1 daba lugar a un rito que realizaban los 20 pilotos antes de cada largada (se reunían delante de la meta y se arrodillaban o permanecían de pie con la cabeza gacha por unos segundos) como prédica contra el racismo. La categoría había adoptado como eslogan “corremos como uno” (“we race as one”), como símbolo de unidad entre razas. Y Piquet irrumpió con aquella palabra. La misma que el futbolista Luis Suárez usó afectuosamente en las redes sociales en 2020 para saludar a un amigo, y por la que fue castigado por la Premier League.
No le gustó nada a Hamilton eso de “neguinho”. ”Es más que el lenguaje. Estas mentalidades arcaicas tienen que cambiar y no tienen cabida en nuestro deporte. Llevo toda la vida rodeado de estas actitudes y siendo el blanco de ellas. Ha habido mucho tiempo para aprender. Ha llegado el momento de pasar a la acción“, objetó el inglés de Mercedes.

Y se disculpó Nelson. “Lo que dije fue poco meditado y no lo defiendo, pero el término ha sido amplia e históricamente usado de forma coloquial en el portugués brasileño como sinónimo de ‘tipo’ o ‘persona’, y nunca tuve la intención de ofender. Nunca utilizaría la palabra de la que se me ha acusado en algunas traducciones. Condeno enérgicamente cualquier sugerencia de que la palabra fue utilizada por mí para menospreciar a un piloto por el color de su piel”, declaró el ex piloto.

Que además se refirió específicamente a Hamilton. “Pido sinceras disculpas a todos los que se han visto afectados, incluido Lewis, que es un piloto increíble. Pero la traducción que aparece en algunos medios y redes sociales no es correcta. La discriminación no tiene cabida en la Fórmula 1 ni en la sociedad”, sostuvo Piquet.
Sus argumentos no convencieron a un juez de primera instancia que trató su caso, y que por “ofensas intolerables” lo condenó a pagar una indemnización equivalente a unos 950.000 dólares, en marzo de 2023. Pero en octubre del mismo año el Tribunal de Justicia del Distrito Federal y Territorios de Brasil revocó el fallo por considerar que no había cometido incitación al odio, daño colectivo ni homofobia.
Pero luego del incidente Nelson Piquet quedó bajo observación de la organización de la Fórmula 1 –la influencia de Hamilton es enorme en esta clase de temas–, aunque la categoría ya no pregona explícitamente el antirracismo, o al menos no lo hace tan intensamente como antes. Hoy por hoy el apellido del tricampeón suena mucho más por su hija que por él: Kelly lleva años invoclucrada con Max Verstappen, con quien espera un hijo (a quien no le faltarán genes para el automovilismo, seguramente).

Lo cierto es que a pesar de las tres coronas, los 23 triunfos, las 24 pole positions, los 23 récords de vuelta y los 60 podios en 204 grandes premios, el carioca no fue incluido como uno de los 20 mejores de todos los tiempos en esa alfombra roja virtual extendida por la mismísima categoría reina. Tampoco su compatriota Fittipaldi, el primer brasileño consagrado (1972 y 1974), ni el finés Häkkinen (1998 y 1999), el piloto que más lucha le presentó al Michael Schumacher de sus tiempos de gloria. Y sí están reseñados, en cambio, dos no campeones.
Sobrepaso con coleada de Piquet a Ayrton Senna
Uno fue el gran Stirling Moss, contemporáneo de Fangio –vaya obstáculo como para sobresalir– y cuatro veces subcampeón mundial en los años cincuentas. Un caballero inglés de las pistas, y un estupendo conductor, dueño de un récord que habla de talento más que de aprovechamiento del predominio de una marca: el de cantidad de escuadras en las que consiguió éxitos (cinco equipos), poles (cinco) y podios (seis). Y el otro es tal vez el piloto más espectacular de todas las eras: Gilles Villeneuve. Con su estilo de arrojo y temeridad, además de un gran control del coche, el canadiense conquistó corazones fierreros mucho más que lo que sus éxitos (seis) habrían cosechado en el caso de otro conductor. Pero, potenciado por integrar la escudería más icónica, Ferrari (la de todos sus grandes premios salvo el primero, que protagonizó en McLaren en 1977), y malogrado por un accidente mortal en la prueba de clasificación de Bélgica 1982, se volvió leyenda.
También se le adelantan a Piquet –y a Häkkinen, y a Fittipaldi– en la consideración “oficial” varias figuras que se consagraron una sola vez. Mario Andretti (1978), el último estadounidense coronado, fue un piloto versátil, que tuvo éxito en varias categorías (Indy, Nascar, Sport), la misma característica que Formula1.com destaca en Graham Hill (bicampeón). Y por extensión, en John Surtees, otro dueño de un solo cetro (1964), conocido por haber sido heptacampeón… de motociclismo (350 y 500 centímetros cúbicos). El inglés, de todos modos, tenía más virtudes entre su mal carácter: mucho conocimiento mecánico, buenas puestas a punto de los autos y –vale destacarlo– limpieza al volante, en la pista.
Otro monocampeón es Kimi Räikkönen, más popular que triunfante. Su consagración, la última de un piloto de Ferrari (2007), fue épica, aunque favorecida por una lucha fratricida entre Hamilton y Fernando Alonso en McLaren. Paradójicamente, el finlandés fue carismático en su antipatía: sus rudas –y divertidas– respuestas por radio a su ingeniero de pista, sus pocas pulgas, o en definitiva, su espontaneidad en un acartonado Gran Circo, más sus ocho años en Ferrari, le ganaron al Hombre de Hielo la preferencia de muchos aficionados.
De cada uno de los 20 nominados, la organización actual destacó algo. De Schumacher, sus récords, como el aún imbatido de cinco estrellas consecutivas. De Senna, su legado, su “tristemente célebre” rivalidad con Prost y su ayuda en la pista, tras salir de su auto y todavía con bandera verde, al accidentado colega francés Erik Comas. De Hamilton, sus estadísticas principales, las más grandes de todos los tiempos en términos absolutos. De Verstappen, sus plusmarcas de precocidad (debut a los 17, primera victoria a los 18) y los 19 éxitos en las 22 fechas de 2023.
De Prost, su condición de “Profesor”, sus números y su típico manejo cerebral, que otros siguieron a partir de su ejemplo. De Fangio, que fue uno de los mejores entre los grandes pilotos de la historia y su 47% de eficiencia en victorias (24 sobre 51). De Stewart, su impresionante éxito en la lluviosa Alemania 1968 y algo fuera de la pista: su trabajo por los estándares de seguridad, prioritarios hoy y revolucionarios en su peligrosa época. De Vettel, sus cuatro cetros y tareas por fuera del automovilismo.
De Lauda, su regreso del horrendo accidente que le quemó parte del cuerpo en Nürburging 1976, anterior a los dos últimos de sus tres títulos de campeón mundial. De Ascari, su rótulo de primer bicampeón en años sucesivos, y con Ferrari. De Alonso, uno de los “grandes”, que siendo ya el corredor más veterano de todos los tiempos en la categoría (401 largadas) mantiene el hambre y la determinación de hace más de 20 años. De Hill (padre de Damon, también campeón), ser el único piloto que logró la Triple Corona (Montecarlo, 500 Millas de Indianápolis, 24 Horas de Le Mans) y sus cinco triunfos en el principado, que le valieron el apodo “Señor Mónaco”.

De Clark, el “Escocés Volador”, la supremacía que impuso en sus años de dominio, no mucho antes de perecer en un accidente de Fórmula 2 en Hockenkheim en 1968. De Brabham, una singularidad: ser el único campeón epónimo, en su propia escudería, con un coche que llevaba por nombre su apellido. Y de Mansell, que dio pelea en la era de Prost y Senna.
Cada seguidor podrá armar su propia lista de los 20 mejores, por supuesto. Al menos, de los que vio competir y/o sobre quienes leyó. Difícil que Liberty Media, que tan minuciosamente preparó las celebraciones iniciales en la inminencia de la 75ª temporada de Fórmula 1, haya olvidado incluir a un tricampeón. Si le parece que dos pilotos nunca coronados y otros sí consagrados pero menos recordados fueron superiores a Piquet, o si la omisión es intencional como represalia por aquel “neguinho” que molestó a Hamilton, es una incógnita. Al menos por ahora.
Fuente:
LA NACION Xavier Prieto Astigarraga – Fotos: Clive Rose – Formula 1 – Formula 1 – Jean-Marc LOUBAT – Gamma-Rapho – Paul-Henri Cahier – Hulton Archive – Archivo – AFP – Mark Thompson – Getty Images Europe – https://www.instagram.com/nelsonpiquetracing/ – Mark Thompson – Getty Images AsiaPac – LIONEL CIRONNEAU – Hoch Zwei – Corbis Sport – Francorchamps, Bélgica; el inglés fue el único conductor que logró la Triple Corona del automovilismo (Gran Premio de Mónaco, 24 Horas de Le Mans, 500 Millas de Indianápolis).- LA NACION Deportes – Video: Grip DetectiveKartime APP

















