Después de ganar Roland Garros, apareció en muletas en una visita al médico; cómo será el tratamiento y qué se espera.
No pasaron ni 48 horas de otra gesta épica de Rafael Nadal en París, donde levantó su decimocuarto título de Roland Garros, y la imagen que se vio fue muy fuerte. El tenista mallorquín reapareció en Barcelona pero no de la manera que uno espera de un hombre que acaba de tocar la cima y aparecer en todos los medios del mundo por su conquista deportiva. Rafa bajó de un auto para ir a la revisión médica y debió hacerlo apoyado sobre muletas. Un indicador más -por si hacía falta- del padecimiento que sufre por una lesión crónica en el pie izquierdo, y de la que se pronunció una vez que finalizó la final en el polvo de ladrillo del Abierto de Francia, donde superó al noruego Casper Ruud.
“No puedo seguir jugando con el pie dormido. Es obvio que no puedo seguir jugando en las circunstancias en las que estoy, así que voy a tratar de encontrar una nueva solución. Aquí he podido jugar en unas condiciones extremas, con inyecciones en los nervios para dormir el pie, por eso he podido jugar. Mi doctor me ha puesto anestesia en los nervios y eso me quita esa mala sensación en el pie, pero también conlleva un riesgo y puede producir otras cosas por ahí. Pero, por supuesto, Roland Garros es Roland Garros y quería darme la oportunidad de poder hacer algo”, dijo Rafa, en la conferencia posterior a la conquista de París. Se refería a la enfermedad de Müller-Weiss, que sufre desde hace 18 años.
Rafa Nadal con muletas vuelve a casa tras visitarse con el doctor Cotorro. Solo dos días después de ganar su 14o Roland Garros. Sobre las sensaciones, “no tengo sensaciones”, responde entre risas @JugoneslaSexta @elchiringuitotv pic.twitter.com/K0KdC5RUGC
— Marc Fuster (@mfuster) June 7, 2022


Marc Fuster@mfuster – LA NACION Deportes













