El fútbol argentino vive inmerso en incongruencias, en un país que transita al borde de las desgracias.
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El llanto de una hincha de Gimnasia de La Plata, cuando todo era descontrol y miedo en el estadioGustavo Garello – AP
¿Qué es esta locura en un partido de fútbol? Argentina.
La noche golpea impiadosa en el bosque platense. Se disputa un partido que puede definir el campeonato local. No, no se juega en el estadio donde alguna vez tocaron U2, Bruno Mars y Roger Waters, entre otros: se juega en la cancha de Gimnasia. Argentina es esto (y mucho más). Se construye un estadio nuevo, moderno, a la europea, pero sus equipos principales no juegan ahí. Estudiantes hasta reformó su vieja cancha, en 1 y 57. Quedó linda, realmente. El Estadio Único es un elefante blanco. Como ocurre en algunos países, pero distinto.
Porque Argentina es distinta: no hizo falta un Mundial para concretar semejante despropósito. ¿Un país opulento? No, un país con tres dígitos anuales de inflación, crecimiento de la pobreza, corrupción, toma de colegios, usurpaciones, avasallamiento de las instituciones. Todo dado vuelta. Por donde se lo mire. Vivimos así.
Gimnasia-Boca era el partido de la fecha. Del mes. Uno de esos que marcan tendencia porque se está en la recta final del certamen. Se lo organiza para un jueves por la noche, justo cuando comienza un fin de semana largo y en una ciudad lindante con una de las salidas a una de las rutas más transitadas del país, la que conduce a los centros veraniegos. ¿Para qué hacerlo menos engorroso y jugarlo un día antes? Un movimiento inusual, en una fecha logísticamente complicada. Totalmente innecesario.
Se menciona una sobreventa importante de entradas: de 5000 a 14.000 tickets. Hinchas que llegan cerca del horario del comienzo del partido (21.30), como suelen hacerlo, y quieren entrar donde ya no se puede: el estadio está lleno desde hace horas. Empiezan los problemas. Síntomas de desorden. Y la policía bonaerense que reprime. Como no se la veía desde hacía mucho tiempo. Sobreviene el caos. También el miedo. Estalla la locura.
Así empezaba todo: iban 9' del primer tiempo y el gas lacrimógeno comenzó a ingresar al estadio desde las afueras por los graves incidentes. Los planteles de Gimnasia y Boca se metieron al vestuario y luego se suspendió el partido. pic.twitter.com/vc7GWq0L9l
— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) October 7, 2022


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