//Mundial Francia 2023: las estrategias de los equipos para evitar el excesivo castigo que les aplica World Rugby

Mundial Francia 2023: las estrategias de los equipos para evitar el excesivo castigo que les aplica World Rugby

Temerosa de demandas por invalidez, la entidad se sobrepasa de rigor en las tarjetas amarillas y rojas, y los seleccionados se adaptan.

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LA BAULE-ESCOUBLAC, Francia.– Caminar por las calles internas de la localidad donde se alojan los Pumas puede conducir a destinos inesperados. Por las dos grandes avenidas paralelas a la costa, separadas por unos 500 metros, se entrecruza una multiplicidad de calles irregulares y caprichosas. Enfilar al sur puede implicar terminar yendo al este, e incluso volver al punto de partida. Y la incertidumbre es, coincidentemente, una de las marcas insignes de este Mundial de Francia.

Predecir cuál será campeón, e incluso qué equipos pasarán de rueda en cada grupo, es aventurado. La paridad, como nunca antes, es el factor principal que impulsa esta realidad. Pero hay otro que no está en manos de los dioses del rugby, sino del azar. El cambio de criterio que imprimió World Rugby a la hora de castigar con tarjetas amarillas y rojas acciones que no hace mucho tiempo no ameritaban tal pena, e inclusive algunas que ni siquiera eran consideradas infraccionesestá alterando la fisonomía del deporte y bien puede ser factor considerable a la hora definir un partido clave.

El juez sudafricano Jaco Peyper finalmente expulsa a Steward, mientras lo lamenta el capitán de Inglaterra, Owen Farrell, que suele ser castigado por jugadas riesgosas para los adversarios.
El juez sudafricano Jaco Peyper finalmente expulsa a Steward, mientras lo lamenta el capitán de Inglaterra, Owen Farrell, que suele ser castigado por jugadas riesgosas para los adversarios.Seb Daly – Sportsfile

Jugar con un hombre menos es una desventaja a la que en el rugby es muy difícil sobreponerse. El hecho de que muchas de las tarjetas, incluso las que acarrean expulsión, no sean producto de acciones de juego sucio o malintencionado, e incluso de algunas ni siquiera son evitables, es decir, que están fuera del control de los jugadores, infunde una dosis de aleatoriedad que hace que no necesariamente gane el que mejor juega. Sin contar la diferencia de criterios que aplican los distintos árbitros a la hora de dirigir. Lo que para algunos es expulsión, para otros apenas es un penal. El deporte se desvirtúa.

Lo que ocurrió durante toda la preparación para esta Copa del Mundo es elocuente. Un ejemplo es lo que padeció el fullback argentino Juan Cruz Mallía. Saltó a tapar una patada de despeje con tanta mala suerte que su cadera impactó con el rostro de un jugador sudafricano. El árbitro no lo expulsó, pero luego el citing commissioner entendió que su falta era digna de tarjeta roja y se lo suspendió por dos semanas. Otro, la pérdida que sufrió Inglaterra de dos jugadores cruciales para el debut del sábado ante los Pumas; por expulsiones no contará con el apertura y capitán Owen Farrell ni con el potente Nº 8 Billy Vunipola. Uno de los casos más emblemáticos ocurrió en la final del mundial femenino del año pasado. Inglaterra ganaba por 14-0 hasta que al inicio del segundo tiempo se quedó con una pieza menos por la expulsión a una jugadora que chocó en el aire en la disputa de una pelota con una adversaria; ésta cayó mal y Nueva Zelanda dio vuelta el resultado.

El caso Mallía

Incluso la figura del citing, un oficial independiente de World Rugby que tiene la potestad de revisar con posterioridad las jugadas que tanto árbitros como TMO pasan de largo durante el partido y aplicar sanciones, está en tela de juicioEl quid de la cuestión está en la palabra “temerario” (”reckless”) que aparece en la ley 9.11 del reglamento. Demasiado amplia, demasiado subjetiva.

El constante cambio de reglas que dicta World Rugby para encontrar mejoras en el juego dispone en Francia 2023 la aplicación del “búnker”, que se estrenó en junio durante el Mundial Juvenil a modo de prueba. Cuando hay dudas sobre si un jugador debe ser expulsado o amonestado, recibe una tarjeta amarilla y el juez hace una seña poniendo los brazos en cruz. Un quinto árbitro designado para estas ocasiones, mientras el juego sigue, tiene 10 minutos como máximo (el tiempo que dura la suspensión por una amonestación) para considerar si eleva la pena a tarjeta roja o mantiene la decisión inicial.

En cambio, no terminó de adoptar la modalidad utilizada en el Super Rugby, pese que amortigua la incidencia de una tarjeta en el desenlace de un partido: la pena por recibir una tarjeta roja es de 20 minutos de expulsión, al término de los cuales el infractor debe ser reemplazado por un suplente. Así, le quita poder de influir en un resultado.

Scott Barrett, segunda línea de All Blacks, deja expulsado la cancha en el Sudáfrica 35 vs. Nueva Zelanda 7 de preparación para el Mundial Francia 2023, en Londres; la cantidad de tarjetas en el rugby de seleccionados aumentó drásticamente en los últimos años.
Scott Barrett, segunda línea de All Blacks, deja expulsado la cancha en el Sudáfrica 35 vs. Nueva Zelanda 7 de preparación para el Mundial Francia 2023, en Londres; la cantidad de tarjetas en el rugby de seleccionados aumentó drásticamente en los últimos años.ADRIAN DENNIS – AFP

Un informe del londinense The Daily Telegraph expone que en 2015 no hubo ni una tarjeta roja en 83 partidos que involucraron a seleccionados del Tier 1 (Seis Naciones, Rugby Championship y Japón). En 2022 fueron mostradas 88 amarillas y 12 rojas en 68 tests. Y en 2023 ya hubo 10 rojas y 41 amarillas en 43 encuentros.

¿Por qué este incremento brusco? World Rugby alude que la salud de los jugadores es paramount (suprema) y afinó los criterios e incrementó las penas respecto a las acciones que derivan en impactos en la cara de un rival. Algunos son producto de la imprudencia, pero muchos son fortuitos, consecuencia de la velocidad y la fuerza con que se desarrolla un juego de contacto. Subyace, a su vez, una causa más profunda, a la que aludió el presidente de la Unión Argentina de Rugby (UAR), Gabriel Travaglini, en una reciente entrevista con LA NACIONWorld Rugby procura atenuar la ola de juicios que está afrontando a raíz de de demandas de ex jugadores que sufrieron daños cerebrales que deriveron en la enfermedad CTE (encefalopatía traumática crónica), que puede derivar en demencia.

No obstante, un reporte de The Guardian, también de Inglaterra, muestra que las tarjetas rojas no tuvieron efecto alguno en atenuar las conmociones cerebrales ni en reducir el ratio de lesiones. Incluso va más allá, al afirmar que la CTE no tiene relación alguna con estos incidentes aislados, deriven o no en conmoción cerebral: “En junio, la última investigación que realizó el brain bank de la Boston University, por mucho la recopliación más extensiva de casos de CTE en el mundo, reveló una fuerte relación entre la CTE y la acumulación de los múltiples impactos que sufre el jugador a lo largo de su carrera”. Conclusión: las tarjetas no inciden en la salud de los jugadores.

El caso Farrell

Antes del Mundial dos veces fue desautorizado el citing commisioner (en el caso de Mallía, al reducir la gravedad de la pena que había dictado aquél, y en el de Farrell, directamente dando vuelta el fallo), y entonces su propia existencia quedó en tela de juicio. José Luis Rolandi, que fue manager de los Pumas en 2007, dirigente de la UAR, árbitro y e integrante del comité de disciplina de World Rugby, opinó que se debe abolir la figura del citing. “Hay que volver a darles certidumbre a los jugadores. Certeza de que cuando el partido termina, sólo los fallos del equipo arbitral, el TMO y ahora el búnker son los válidos y los que fueron ejecutados durante el partido”, dijo para LA NACION. “Con la tecnología que se aplica en un partido, los oficiales de citing están de más. Hay que acortar la burocracia. Por las jugadas, que fueron analizadas durante el partido por el equipo arbitral y por el TMO con la tecnología con que cuenta, no tendrían que ser objeto de citación. De lo contrario, se está descalificando al árbitro y a los oficiales del partido por sus fallos, y eso es grave. Es el principio general del derecho que se enseña en Civil 1: non bis in idem”, refirió al criterio de que no corresponde juzgar dos veces una misma situación.

Estrategia, adaptación y cambio

Envueltos en esta nueva coyuntura, los seleccionados no tienen más que tomar medidas de reducción de daños. En el caso de los Pumas, que varias veces sucumbieron producto de la indisciplina (la última, en noviembre ante Escocia, cuando recibieron tres amarillas y una roja antes de terminar cayendo por 52-29), se está practicando la técnica del tackle y cómo entrar al ruck para evitar –o cuanto menos reducir el riesgo de– situaciones desafortunadas. “En cada entrenamiento dedicamos 15 o 20 minutos a estas acciones”, contó Tomás Lavanini. En la preparación, el director técnico Michael Cheika habló de “dar un margen del 10%” para evitar que el árbitro tenga la duda. Frente a equipos como Inglaterra y en una eventual clasificación para los playoffs, una ventaja excesiva.

“Tenemos que adaptarnos a cómo se interpreta la regla, porque si no, vamos a ser malinterpretados. A veces hay cosas técnicas. Tratamos de bajar el tackle, el tema de la limpieza de los rucks…”, explicó Felipe Contepomi, entrenador de ataque de los Pumas. “Hoy se puede recibir una tarjeta hasta haciendo una acción que está dentro del reglamento. Es una línea muy fina. Sigue siendo un deporte de contacto, pero cuanto más se está preparado técnicamente, menos riesgo de tener una tarjeta. Somos bastante insistentes en eso: la técnica del tackle, el ruck, todo el juego de contacto. Ya hemos visto cómo la interpretación se ha ido modificando. Sabemos que puede haber diversas situaciones en los partidos y estamos preparados para adaptarnos a esas situaciones. Pasamos por la experiencia de quedar con un jugador menos y creo que hemos aprendido de eso, para adaptarnos de la mejor manera. Ojalá no tengamos tarjetas. Venimos trabajando bien”.

El referí inglés Matthew Carley muestra la tarjeta roja al capitán Julián Montoya, pero la medida es contra Juan Cruz Mallía en un Gales vs. los Pumas en Cardiff; el seleccionado argentino cometió muchos actos de indisciplina en tiempos recientes, pero trabaja para no caer en ese error.
El referí inglés Matthew Carley muestra la tarjeta roja al capitán Julián Montoya, pero la medida es contra Juan Cruz Mallía en un Gales vs. los Pumas en Cardiff; el seleccionado argentino cometió muchos actos de indisciplina en tiempos recientes, pero trabaja para no caer en ese error.Agencia AFP – AFP

Las variantes son múltiples, según el puesto del jugador, la situación en que transcurre el juego, el minuto del partido en que ocurre, las opciones de recambio que hay en el banco. Tradicionalmente, los seleccionados se enfocaron en hacer pequeños cambios en su estrategia para ajustarse a la desventaja numérica, pero ahora hay equipos que lo hacen también para aprovechar un ocasional hombre de más.

“Tenemos escenarios de forwards que pueden jugar de backs y de backs que pueden pasar a jugar de forwards. Realmente lo tenemos hablado y está en el plan, porque son cosas que pasan en el rugby. Pero no vamos más allá de eso”, detalló Andrés Bordoy, preparador de forwards de los Pumas. “Si durante la semana uno se concentra demasiado en eso, por ahí pierde tiempo en un escenario que puede no llegar a pasar durante el partido. Pero no lo pasamos por alto, charlamos de eso”.

Esto sí exige inequívocamente una pena: el australiano Tom Wright ejecuta un tackle alto contra Jamie George, de Inglaterra; los equipos practican variantes para disminuir la desventaja de una expulsión propia y aumentar la ventaja de una ajena.
Esto sí exige inequívocamente una pena: el australiano Tom Wright ejecuta un tackle alto contra Jamie George, de Inglaterra; los equipos practican variantes para disminuir la desventaja de una expulsión propia y aumentar la ventaja de una ajena.Craig Mercer/MB Media – Getty Images Europe

Eddie Jones, el entrenador de Australia, fue al extremo y designó a dos jugadores (Ben Donaldson y Josh Kemeny) de la plantilla como polifuncionales, que pueden actuar tanto de backs como de forwards.

Francia 2023 amenaza ser un Mundial distinto, tan imprevisible como las calles de La Baule. Hay muchas razones para confiar en que será espectacular. Algunas de ellas, no precisamente por causas buenas. Las tarjetas serán una de las protagonistas importantes.

Fuente: Warren Little – Getty Images Europe – Seb Daly – Sportsfile – ADRIAN DENNIS – AFP – Agencia AFP – AFP – Craig Mercer/MB Media – Getty Images Europe – LA NACION Deportes – Videos: Springboks News@springboksnews – England Rugby @englandrugby – You Tube – La nacion dEPORTES