/Independiente se aprovechó de la tarde negra de Maravilla, le ganó a Racing y festejó el clásico como un campeón

Independiente se aprovechó de la tarde negra de Maravilla, le ganó a Racing y festejó el clásico como un campeón

El Rojo se impuso por 1 a 0, con un gol de Avalos a diez minutos del final; el 9 de la Academia falló un penal en el primer tiempo.

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a mayoria canta, baila, se abraza. Algunos, en la platea, se animan a llorar. Lágrimas por una historia tan grande que se encogió de hombros en los últimos largos años. La emoción, siempre bienvenida, es una invitación a la ilusión del futuro: Independiente, el viejo Rey de Copas, le ganó a Racing por 1 a 0 y se celebra como haber ganado una final. Como un título. Son 19 partidos de distancia en el historial (23 en el profesionalismo), pero el fútbol es presente puro. El Rojo estaba de capa caída y la Academia solía sonreír más y mejor en los últimos años. Títulos y clásicos. Por eso, hasta hay fuegos artificiales para celebrar.

Se apagan las luces, se encienden. Todo rojo. Los jugadores se juntan de frente a la hinchada. Lo que antes era una costumbre, ahora es una postal esporádica. Independiente hizo un gol, el que no pudo anotar Racing. Con eso (y el fervor grupal), le alcanzó para guardar esta tarde, esta noche, directo en el corazón.

Zuculini y Lomónaco, en las alturas
Zuculini y Lomónaco, en las alturasManuel Cortina

A veces, los datos resumen a la perfección un estado de situación. Un contexto. El primer capítulo tuvo un tiempo total de juego de 53 minutos, 58 segundos. Sin embargo, el tiempo neto fue de… 15 minutos, 34 segundos. Fueron responsables todos: Independiente y sus dudas existenciales, Racing y su falta de audacia, las discusiones, polémicas, desatinos del deslucido Leandro Rey Hilfer y, desde ya, la agresión de un grupo de plateístas del Rojo sobre el banco de suplentes de la Academia luego del penal fallado por Martínez.

Los miedos, uno de los capítulos centrales de la psicología, mezclados en un partido de fútbol. En un clásico con dosis de drama por sobre la comedia. Poco fútbol, casi ningún valiente, entre la electricidad general. Corren, meten, se enojan, se fastidian, vuelven a correr. Para ver fútbol, evidentemente, no era el sitio ideal el Libertadores de América, que recibió a Independiente con la grandeza que se llevó su historia.

Una fiesta de papelitos, fuegos de artificio. Un recibimiento a lo campeón. El Rojo no tomó nota de esa condición. “Tenemos más copas, tenemos más gente”, reza una bandera, con la trampa de la genuina nostalgia.

Celebra Independiente un clásico vital rumbo al futuro
Celebra Independiente un clásico vital rumbo al futuroManuel Cortina

Solari, con una pirueta, casi abre el marcador, en un avance veloz, una excusa en el arte de tener la pelota y escaparle a la profundidad. La Academia no quería (demasiado), con mejores intérpretes y mejores pergaminos recientes, el Rojo corría hacia adelante, con los ojos vendados. Una muestra era Zabala, con el ímpetu de un correcaminos.

Forcejeos, discusiones, guapos de barrio. El juez debió gritarle a Ávalos que dejara de tirarse, luego de la tercera caída en el área, a los ponchazos con los centrales, sobre todo Rojo, siempre al límite de todo. Un remate de Montiel, alto y desviado, hizo alertar a la gente, roja de ilusión y de bronca. “Movete Rojo, movete”, surgió espontáneo a los 34 minutos de la accidentada primera mitad.

Fuente:  LA NACION  Ariel Ruya – Fotos: Gonzalo Colini – La Nación – Manuel Cortina – LA NACION Deportes – X: Imagen SportsCenter@SC_ESPN– LA NACION Deportes – Videos: LPF – 

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