El conjunto de Victoria se impuso 2 a 1 con goles de Magnin y Flores (descontó Cordero) y trepó a la punta de la zona B.
En 2019, Tigre consiguió su único título en Primera en una copa nacional, la que organizaba la fenecida Superliga Argentina, apenas unas semanas después de que se hubiera consumado (caprichos del fútbol vernáculo) su descenso a la Primera Nacional. Tres años más tarde y solo cuatro meses después de haber regresado a la máxima categoría, el Matador se ilusiona con otra copa nacional, esta vez gestionada por la joven Liga Profesional. Con 45 minutos de traje y otros 45 de overol, el conjunto dirigido por Diego Martínez venció 2 a 1 a Huracán y se montó, al menos por unas horas, a la punta de la zona B.
Dos equipos con la saludable intención de mirar permanentemente el arco rival animaron un entretenidísimo capítulo inicial en el José Dellagiovanna. Tigre, con un juego más paciente y con tránsito permanente de sus laterales por las bandas, prevaleció en el primer segmento, sacó ventaja temprano con un penal de Magnin después de una infracción de Marcos Díaz sobre Protti y tuvo ocasiones para hacer más holgada su victoria parcial.
Huracán, con una propuesta más frontal, nunca renunció al intercambio (a veces exponiéndose en el fondo) y de a poco se fue apoderando del timón del duelo. Con el buen pie de Cristaldo y punzando a la espalda de Blondel, también tuvo sus chances para gritar, pero dos veces lo impidieron los postes del arco de Marinelli: primero el vertical izquierdo repelió una volea desde la medialuna del debutante Gauto (17 años, correntino de cuna, pero criado en la santacruceña Perito Moreno y formado en San Lorenzo de esa localidad) y luego el travesaño se lo negó a Cabral.

















