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Boca se rompe: señales de una involución permanente, un equipo sin identidad que desmejora a todos

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Boca empata con Platense en la Bombonera y la estructura de fútbol, encabezada por el presidente Juan Román Riquelme, seguida por el entrenador Claudio Ubeda y continuada por lo que pueden hacer los jugadores en el campo de juego les saca a los hinchas hasta las ganas de manifestar su bronca. Se van tan resignados de la cancha, observan un futuro tan desalentador como repetitivo. Boca, el Boca que pretende ser protagonista en el torneo Apertura y la Copa Libertadores, no se ve. A duras penas genera alguna jugada de peligro en 90 minutos.

No se ven sociedades ni entendimiento. Los futbolistas son eslabones individuales que no se complementan. ¿Son las ideas del DT o las características de ellos? No se sabe a qué juega, o a qué quiere jugar. No se sabe si el plantel está completo o sigue necesitando refuerzos. ¿Son ideas de Riquelme o del DT Ubeda?. Los negocia, pero ¿llegarán? Y en caso de que así sea, ¿podrían ser una solución? El Boca de Riquelme y que conduce Ubeda, sin que se vean cuestiones indispensables como para salir a jugar un partido de fútbol desde las planificaciones y las estrategias, está logrando desmejorar hasta a los mejores. Leandro Paredes es el principal ejemplo.

Juan Roman Riquelme, presidente de Boca, junto a Mariano Herron, su amigo y DT de la Reserva, viendo el partido ante Platense
Juan Roman Riquelme, presidente de Boca, junto a Mariano Herron, su amigo y DT de la Reserva, viendo el partido ante PlatenseALEJANDRO PAGNI – AFP

Hubo un cambio (o varios) que lo pudieron marcar al ciclo de Ubeda. No fue cuando sacó a Exequiel Zeballos contra Racing, en aquel momento el DT habría encontrado argumentos para justificar la decisión por más que el resto de la gente estaba viendo otra cosa. Quizás la inacción (o falta de respuestas desde la conducción) fueron los minutos posteriores, en los que perdiendo 0-1 y quedándose afuera del torneo Clausura, apenas atinó recién sobre el final al manotazo de ahogado de Battaglia de 9 por Delgado.

Pero la lupa se pone en el 14 de enero de 2026, con Ubeda ¿confirmado? como entrenador. Ese día ante Millonarios de Colombia, supuestamente, nació el nuevo equipo con el 4-3-3, con el arquero y la defensa que le dio luego continuidad, un medio campo con Ander Herrera, Paredes y Milton Delgado y arriba dos wines y un 9: Aguirre, Merentiel y Zeballos. Quizás fue el partido de todo el ciclo Ubeda en donde más chances generó (muchas de pelota parada, el juego nunca fluyó), pero sin que el 0-0 se modifique nunca, los cambios de Ubeda fueron “puesto por puesto”: Alarcón por Herrera en el entretiempo y Tomás Belmonte (por Paredes) y Malcom Braida (por Blanco) a los 18 minutos de la segunda etapa. A los 40, ingresó Kevin Zenón por Aguirre. El arquero le atajaría un penal al Changuito Zeballos en el último minuto, pero eso habría cambiado sólo la ecuación final.

Lo que se vio ese día -una constante en todo el ciclo- fue un DT que nunca arriesgó. Ni siquiera en un partido de preparación apostó a una línea de 3 para subir a los laterales, o bajó un 5 más defensivo para soltar a Paredes, o propuso un cambio ofensivo con Zenón en la línea de volantes. Las características casi siempre, fueron puesto por puesto. Tan predecible todo que, las soluciones, o venían desde los jugadores o…

Claudio Ubeda, sin respuestas en el campo de juego
Claudio Ubeda, sin respuestas en el campo de juegoGonzalo Colini

Y esta situación arrancó más atrás. Hubo dos partidos en los que, todavía con Miguel Russo en el banco, el capitán Paredes se acercó para pedirles al cuerpo técnico que hagan cambios, que algo no funcionaba. Contra Rosario Central, en Arroyito, y contra Central Córdoba, en la Bombonera. Riquelme quizás vio cosas en el día a día que sólo él es capaz de analizar y observar y por eso valora tanto a Ubeda como entrenador o al plantel que logró conformar a lo largo de los años. ¿Por eso no le renovó el contrato como técnico principal?. La suma de decisiones generan efectos dominó, para bien o para mal.

¿Qué hizo de “mal” el “bueno” de Iker Zufiaurre para pasar a dar una mano como 9, siendo extremo, dar la cara por Cavani, Merentiel, Giménez, Angel Romero y Janson -y hacer un golazo hace un puñado de días, ante Vélez- y, cuando tenía una chance inmejorable para ser tenido en cuenta como titular ante Platense, quedó relegado no sólo a no ser titular como wing -su puesto natural- ni siquiera a ingresar como posible solución en un Boca que, sobre todas las cosas, no hace goles? Otra señal de desconcierto, sobre todo, interna. Los jugadores también analizan cada resolución del DT y el presidente. Y eso es, por encima de cualquier charla o arenga, lo que va a generar confianza o no en el grupo. Las soluciones que los líderes ofrescan de verdad.