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El primer proyecto presentando en el Congreso sobre la transformación de las asociaciones civiles en sociedades anónimas deportivas se llamó “Ley del Deporte como Actividad Libre y Voluntaria” y fue ingresado en junio de 1996.

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En la Argentina, fútbol y Estado no son asuntos separados. Son parte de una misma realidad, sus caminos se cruzan constantemente. En 1904, Julio Argentino Roca se convirtió en el primer presidente de la República en asistir a un partido de fútbol: presenció el triunfo 3-0 del Southampton de Inglaterra sobre el mítico Alumni de los hermanos Brown, diez veces campeón durante el período amateur. En 1924, Marcelo Torcuato de Alvear dio el puntapié inicial en la inauguración de la cancha de Boca, club del que era simpatizante, para dos años después dictar un laudo conciliatorio que pondría fin a la escisión entre la Federación Argentina y la Asociación Argentina de Football y daría lugar a la Asociación Argentina Amateur, predecesora de la AFA.

La historia prosigue. En 1947, el Ejecutivo Nacional firmó el decreto 7395 mediante el cual le facilitaba a Racing un préstamo de 3.000.000 de pesos para la construcción de su estadio, el Juan Domingo Perón. En 1967, el presidente de facto Juan Carlos Onganía intervino la AFA y firmó la primera resolución relacionada con el Mundial de Fútbol de 1978. Fue Jorge Rafael Videla el encargado de entregarle el trofeo a Daniel Pasarella ante los ojos del mundo, y luego Raúl Alfonsín quien cedió el balcón de la Rosada para posar con la Copa del Mundo junto a Diego Maradona. Carlos Menem fue el primer presidente deportivo: hincha de River, jugó un partido con la Selección Argentina de fútbol, con la de básquet, manejó una Ferrari y visitó la concentración albiceleste durante los Mundiales de Italia 90 y Estados Unidos 94.

Javier Milei reglamentó la transfornación de los clubes en sociedades anónimas deportivas el 13 de agosto pasado
Javier Milei reglamentó la transfornación de los clubes en sociedades anónimas deportivas el 13 de agosto pasadoLA NACION/Marcelo Manera

Y llegamos a la recta final. En 2009, el matrimonio Kirchner impulsó la estatización del fútbol argentino e invirtió millones en la adquisición de los derechos de la liga local para emitir sus partidos por la TV abierta. Mauricio Macri condujo 12 años los destinos de Boca y en su rol de presidente de la Nación respaldó la intervención de la AFA a manos de la FIFA y la Conmebol y promovió la creación de la Superliga Profesional. El 13 de agosto de 2024, el gobierno de Javier Milei reglamentó la transformación de los clubes en sociedades anónimas deportivas, aunque no fue el primer presidente del país en fomentar el desembarco de las SAD.

El comienzo de la historia

El primer proyecto presentando en el Congreso sobre la transformación de las asociaciones civiles en sociedades anónimas deportivas se llamó “Ley del Deporte como Actividad Libre y Voluntaria” y fue ingresado en junio de 1996 por los legisladores peronistas Fernando Galmarini, José Matzkin, Juan Chica Rodríguez, Julio Salto, Emilio Martínez Garbino, Roberto Digón (histórico dirigente de Boca fallecido en 2022), Carmen Dragicevic y Juan Carlos Veramendi. El Pato Galmarini había sido secretario de Deportes durante el primer mandato del presidente Carlos Menem, acaso el primer defensor de la privatización del fútbol argentino. El riojano había visto con muy buenos ojos la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas de España, promulgada en 1990, que obligó a los clubes de fútbol a transformarse en SAD y que, mediante una disposición adicional, eximió de cambiar su estructura jurídica a aquellas instituciones deportivas que en sus anteriores cuatro ejercicios (desde 1985 a 1989) pudieran demostrar un saldo patrimonial positivo: Real Madrid, Barcelona, Athletic Bilbao y Osasuna.

Fernando Galmarini, que fue secretario de Deportes del primer gobierno de Carlos Menem, ya como lagislador presentó el proyecto inicial para la privatización de los clubes, en 1996
Fernando Galmarini, que fue secretario de Deportes del primer gobierno de Carlos Menem, ya como lagislador presentó el proyecto inicial para la privatización de los clubes, en 1996FOTO: HUGO ARIAS

Basado en el modelo español, el proyecto de Galmarini establecía taxativamente la obligatoriedad de transformación de los clubes en sociedades anónimas deportivas: “Las entidades o equipos profesionales de distintas modalidades deportivas que participen en competiciones oficiales de carácter profesional adoptarán la forma de sociedad anónima deportiva, quedando sujetos como tales al régimen general vigente de las sociedades anónimas”, decretaba en su artículo 77. Quedaban exentos, al igual que en el esquema español, aquellos clubes que hayan presentado un patrimonio neto positivo en sus últimos cuatro ejercicios contables. El proyecto, sin embargo, no obtuvo el respaldo esperado.

El suegro de Sergio Massa buscó revancha en 1999 con su proyecto de “Ley del Fútbol”, bajo el número de expediente 2066-D-1999, que corrió la misma suerte. A diferencia de la “Ley del Deporte como Actividad Libre y Voluntaria”, esta autorizaba a los clubes a adoptar de manera opcional “la forma jurídica de sociedad civil o comercial”, sin necesidad de disolverse previamente.

El 4 de junio de 1998, el entonces ministro de Justicia de Carlos Menem, Raúl Granillo Ocampo, ordenó la creación de una comisión especial que tuviera como objeto la elaboración de un nuevo marco normativo para las instituciones deportivas profesionales. La misión estuvo a cargo de los ex inspectores generales de Justicia Guillermo Ragazzi y Ricardo Nissen, el prestigioso especialista en derecho deportivo Agricol de Bianchetti (fue 43 años abogado de la AFA), Ernesto Martorell y Luis Alberto Porcelli, ex apoderado de Racing entre 1985 y 1995. El proyecto entró al Senado el 10 de marzo de 1999 con la firma de Carlos Menem, Granillo Ocampo, Carlos Corach y Jorge Alberto Rodríguez, aunque pasó rápidamente a dormir el sueño de los justos.

El inicio de la recesión y la abrupta caída del PBI, con efectos dramáticos en el empleo y la pobreza, pondrían rápidamente fin al reinado de Carlos Menem, el segundo presidente argentino con mayor cantidad de años en el cargo. La intromisión del poder político en el fútbol no suele ser gratuita y el riojano centró su agenda legislativa en impulsar una desesperada reforma constitucional que habilitara un nuevo mandato.

Grondona, sus vaivenes y el intento de Macri

El 20 de julio de 1998, el Comité Ejecutivo de la AFA, con Julio Grondona a la cabeza, había rechazado por amplia mayoría la transformación de los clubes en sociedades anónimas. Los ex presidentes Raúl Gámez, de Vélez, y Emilio Chebel, de Lanús, pugnaban por la continuidad de las asociaciones civiles. Del mismo modo, también surgieron voces disidentes: Boca Juniors, presidido por Mauricio Macri, y San Lorenzo de Almagro, conducido por Fernando Miele, quienes sostuvieron que la inserción de las SAD en el fútbol argentino era la única vía para restaurar los frágiles estados financieros de los clubes.

El estadio de Deportivo Español, un club al que, en su momento, los socios decidieron mantener como asociación civil sin fines de lucro
El estadio de Deportivo Español, un club al que, en su momento, los socios decidieron mantener como asociación civil sin fines de lucro

En 1993, con el aval de Menem y de Grondona, Macri había intentado adjudicarse el Club Deportivo Español, trasladar su sede a Mar del Plata y nombrar a César Luis Menotti como entrenador del primer equipo. Sin embargo, los socios se negaron rotundamente a la venta de la institución y Español mantuvo su estatus de asociación civil. Cinco años después, Macri propuso ante la Asociación del Fútbol Argentino un proyecto para convertir a las asociaciones civiles en SAD. Apuntaba a modificar el estatuto de la AFA para que se admitiera de manera oficial y con marco legal a las sociedades anónimas deportivas. El día anterior a la votación, 19 de los 20 presidentes de Primera División (más el resto de los integrantes del Comité) visitaron la ferretería de Grondona en Sarandí para pactar el resultado del proceso: 1 voto a favor, el de Boca, y 34 en contra.

Fue el propio Macri quien intentó reflotar en 1999 el cajoneado proyecto de Ragazzi, Nissen, Porcelli, Martorell y Bianchetti. En una reunión celebrada el 6 de abril de ese año, el mandatario xeneize instó a los letrados a seguir puliendo la propuesta, para lo cual ofreció tanto las oficinas del Grupo Socma como las de la misma Bombonera.

En palabras de Martorell y Nissen, “las asociaciones civiles no podían desaparecer, pues estas no sólo administran patrimonios vinculados al deporte profesional, denominado comúnmente ‘deporte espectáculo’, sino que cumplen una importantísima función social y cultural, deficitaria por definición, pero cuya trascendencia era imposible disimular. Si se hubiera impuesto la obligatoriedad de la transformación de la asociación civil en sociedades anónimas, se hubiera corrido el riesgo, por la finalidad lucrativa que caracteriza a los integrantes de esa última, de que las actividades no remunerativas que desarrollan habitualmente nuestros clubes hubiesen sido dejadas de lado o simplemente abandonadas”.

El proyecto no tenía como fin la transformación total de los clubes, sino que la SAD solamente tendría a cargo el desarrollo de una o más disciplinas de carácter profesional (generalmente el fútbol o el básquet), dejando para la asociación civil el cumplimiento de todas las restantes actividades. La creación de la SAD tampoco supondría la transferencia completa del patrimonio de la entidad (el estadio, por ejemplo), que continuaría perteneciendo a la asociación civil y, por vía indirecta, a todos los asociados. Además, los clubes tendrían una participación en el capital de la SAD no inferior al 5%, lo que les garantizaba los derechos de información, investigación y convocatoria a Asambleas y un tercio de las bancas dentro del directorio de la SAD.

“Ninguno se la jugó en serio”

Otra de las iniciativas fue el proyecto originado por el senador nacional por Entre Ríos Augusto Alasino, en conjunto con otros 21 legisladores. Entre ellos, José Luis Gioja, tres veces gobernador de San Juan y ex presidente del Partido Justicialista. Fue presentada el 11 de agosto de 1998. Proponía, en términos generales, que las entidades que adoptaran el tipo SAD se administraran mediante presupuestos y contabilidades separadas para el deporte amateur y para el deporte profesional, quedando eximidas durante los primeros cinco ejercicios de la tributación correspondiente a los impuestos a las ganancias y a los capitales. Exigía, a su vez, el cumplimiento de todas las obligaciones (fiscales, previsionales, sindicales, etc.) provenientes de la actividad deportiva anterior a la conformación de la sociedad.

Augusto Alasino, en tiempos de senador nacional por Entre Ríos, propuso que las entidades que adoptaran el tipo SAD se administraran mediante presupuestos y contabilidades separadas para el deporte amateur y para el deporte profesional
Augusto Alasino, en tiempos de senador nacional por Entre Ríos, propuso que las entidades que adoptaran el tipo SAD se administraran mediante presupuestos y contabilidades separadas para el deporte amateur y para el deporte profesionalCIJ

El proyecto establecía además que solo podrían ser accionistas de la SAD las personas físicas de nacionalidad argentina, las personas jurídicas públicas y las personas jurídicas privadas constituidas y registradas en el país, siempre que en su capital social la participación de origen extranjero no superara el 20%. Un dato de época: en medio de la ola privatista, Domingo Cavallo había establecido ese mismo porcentaje para limitar el capital accionario de los particulares.

«Muchos gobiernos intentaron propiciar las SAD, pero ninguno se jugó al 100%. La principal observación era la extranjerización del fútbol. Se creía que las sociedades anónimas iban a venir a robarse nuestros clubes, pero no era así; se les daba a los clubes la chance de elegir.»

Augusto Alasino, senador nacional por Entre Ríos

Por aquellos días se realizó en el anexo del Senado, en la antigua Caja de Ahorro, una charla-debate de la que participaron diferentes personajes vinculados al deporte. Quien cerró aquel encuentro fue Víctor Hugo Morales, férreo defensor de las asociaciones civiles. Víctor Hugo era el ídolo del jefe de prensa de Alasino, Pablo Silva, quien años más tarde crearía el aerosol con el que se marca la distancia de la barrera y en 2021 le ganaría un juicio millonario a la FIFA por utilizar el spray sin su permiso. “Muchos gobiernos intentaron propiciar las SAD, pero ninguno se jugó al 100%. La principal observación era la extranjerización del fútbol. Se creía que las sociedades anónimas iban a venir a robarse nuestros clubes, pero no era así; se les daba a los clubes la chance de elegir”, cuenta Alasino, y explica por qué considera que el proyecto fracasó: “Al Gobierno no le interesaba generarse un nuevo foco de conflicto. Era un Gobierno que llegaba cascoteado, los problemas llovían. Entonces, decidimos postergar el tratamiento y el proyecto quedó trunco”. Fue archivado el 17 de marzo de 2000.

Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, es uno de los que está a favor de las SAD, en contraposición con la posición de Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA
Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes, es uno de los que está a favor de las SAD, en contraposición con la posición de Claudio «Chiqui» Tapia, presidente de la AFACollage

El último proyecto anterior al decreto de Milei tuvo lugar en el año 2000, impulsado por el senador tucumano José “Yayo” Carbonell, brazo ejecutor en la Cámara Alta del exgobernador de la provincia Julio Miranda, ex presidente del club San Martín entre 1997 y 1999. En su artículo 6, su propuesta indicaba que “el capital social de las SAD no podrá ser inferior a la suma equivalente al 50% del promedio de los gastos efectivamente realizados por la asociación o entidad civil respecto de la disciplina profesional que figure en el objeto de las SAD”, y que para su determinación se tomarían en cuenta los últimos tres ejercicios económicos anteriores a la fecha de constitución de la SAD. Eso quería decir que Boca, cuyo último balance había arrojado un patrimonio neto de 75.800.000 pesos (dólares), podía ser adquirido por en una suma cercana a los 37.000.000. Mismo caso para River, cuyo patrimonio neto ascendía por entonces a los 80.400.000 pesos. El proyecto fue girado a Comisión el 7 de julio de 2000, bajo la presidencia de Fernando de la Rúa, y caducó el 26 de abril de 2002, en el mandato de Eduardo Duhalde.

Veintiocho años después del primer proyecto de transformación de los clubes en sociedades anónimas, y a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia, Javier Milei hizo realidad el desembarco de las SAD pese a la medida cautelar dictada por el Dr. Elpidio Portocarrero Terzanos Pinto, a cargo del Juzgado Federal de Mercedes, que dejó sin efecto los artículos del DNU que obligaban a la AFA (y al resto de las asociaciones deportivas) a adecuar sus estatutos para permitir el ingreso de las SAD.

Una historia que no es nueva y que aún tiene varios capítulos por escribir.

Fuente: Ir a notas de Leandro Contento Leandro Contento  LA NACION – Fotos: LEONARDO CAVALLO – LA NACION/Marcelo Manera –  HUGO ARIAS – CIJ – Collage – LANACION Deportes