La FIFA confirmó cómo vestirá el equipo de Scaloni en la fase de grupos y reaparecieron recuerdos imborrables.
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ay escenas que quedaron grabadas para siempre en la memoria colectiva de los hinchas durante los Mundiales. La Mano de Dios y el Gol del Siglo frente a Inglaterra en 1986, el 1-0 sobre Brasil en Italia 90 con la corrida inolvidable de Diego Maradona y la definición de Claudio Caniggia, el 4-0 a Grecia en Estados Unidos 1994 con otra actuación descomunal del 10, la tristeza de Lionel Messi sentado en el banco tras la eliminación por penales ante Alemania en 2006 y, claro, la consagración en Qatar 2022, con el rosarino levantando la Copa en Lusail después de la final histórica frente a Francia. Todas esas escenas tienen algo en común: al recordarlas, la mayoría de los argentinos también podría visualizar qué ropa llevaba puesta la selección. La camiseta titular, la alternativa o alguna combinación inesperada forman parte del recuerdo. Por eso, cuando este martes la FIFA confirmó los colores que utilizará el equipo de Lionel Scaloni durante la fase de grupos del Mundial 2026, inevitablemente reaparecieron viejas imágenes.
El 16 de junio, frente a Argelia en el Arrowhead Stadium de Kansas City, Argentina jugará con su clásica indumentaria celeste y blanca, acompañada por pantalón y medias azules, un conjunto que en el último tiempo apenas utilizó en la victoria ante Angola, a fines de 2025, en Luanda, con goles de Lautaro Martínez y Messi. Emiliano Martínez -o quien ocupe el arco en lugar del marplatense-, en tanto, irá completamente vestido de naranja. En el segundo encuentro, ante Austria en el AT&T Stadium de Dallas, volverá a utilizar esa combinación, aunque el arquero cambiará al verde. Y en el cierre del grupo, otra vez en Dallas, frente a Jordania, aparecerá la nueva camiseta negra con vivos celestes y azules, estrenada durante la fecha FIFA de marzo en la Bombonera frente a Mauritania y Zambia.

La vestimenta para el resto del torneo recién se definirá una vez armado el cuadro. Más allá de cuestiones comerciales o de las clásicas cábalas futboleras, el criterio principal suele ser práctico: evitar confusiones visuales entre los equipos. Por eso, normalmente se busca que uno utilice tonos claros y el otro, colores oscuros.
Aunque históricamente Argentina se identifica con la camiseta celeste y blanca, pantalón negro y medias blancas, a lo largo de los Mundiales hubo varias improvisaciones que terminaron asociadas a partidos inolvidables. En 1978, por ejemplo, la selección tenía preparada una indumentaria azul por si debía cambiar, pero finalmente disputó los siete encuentros con el uniforme habitual. Lo mismo ocurrió en España 1982, ya con Maradona afianzado en la mayor: desde el debut hasta la eliminación ante Brasil, nunca abandonó su ropa tradicional.

Todo cambió en México 1986, cuando empezó a construirse el mito de la camiseta azul. Con ella, Maradona marcó dos de los goles más famosos de la historia de los Mundiales frente a Inglaterra: el empate parcial con la mano y la corrida eterna que terminó en el Gol del Siglo.
La historia detrás de esa casaca ya forma parte del folclore argentino. 72 horas antes del cruce con Inglaterra, la FIFA determinó que Argentina debía jugar con uniforme alternativo porque los ingleses vestían de blanco. La única opción disponible era la azul utilizada en el 1-0 sobre Uruguay en octavos, en Puebla. El problema era el calor: Carlos Bilardo pretendía una tela más liviana y ventilada, pero la firma encargada de la indumentaria solo había confeccionado con esas características el modelo titular. La azul era más pesada.
Así comenzó una carrera contrarreloj. Rubén Moschella, por entonces empleado de la AFA y hoy director del predio de Ezeiza, recorrió casas de deportes del Distrito Federal hasta encontrar un juego de camisetas lisas, más frescas, aunque sin escudos ni números. Hubo que improvisar: consiguieron viejos emblemas de la AFA, sin laureles debajo de la sigla, y números grises brillosos en lugar de blancos. Las lavanderas de la concentración terminaron cosiendo las camisetas a mano. Con ese conjunto improvisado, Argentina consiguió uno de los triunfos más emblemáticos de su historia.

En Italia 90 apareció otra combinación que también quedó grabada en la retina: camiseta celeste y blanca, pantalones blancos y medias blancas. Con esa ropa empató ante Rumania y eliminó a Brasil con el recordado gol de Caniggia. Más adelante, frente a Yugoslavia, utilizó una mezcla extraña: camiseta azul, pantalón negro y medias blancas. Y en la final ante Alemania volvió al azul, aunque con pantalón blanco.
Entre 1994 y 1998 las variantes continuaron. En Estados Unidos, frente a Grecia, Argentina jugó completamente de azul en el partido que quedó vinculado al último grito mundialista de Maradona, descontrolado frente a las cámaras de televisión. Ese modelo, años más tarde, se transformó en uno de los más buscados por los hinchas. En Francia 1998, el equipo volvió a usar azul total tanto en el triunfo 1-0 sobre Croacia, con gol de Mauricio Pineda, como en la victoria por penales ante Inglaterra.

Pero ese color, que tantas veces acompañó momentos felices, también quedó ligado a capítulos dolorosos. En Corea-Japón 2002, el conjunto de Marcelo Bielsa debutó con triunfo frente a Nigeria, aunque luego quedó eliminado ante Suecia usando camiseta azul, pantalón blanco y medias blancas. Algo parecido ocurrió en 2006: después del brillante 6-0 sobre Serbia y Montenegro, la selección cayó por penales frente a Alemania con la alternativa azul, en el partido en el que Messi permaneció en el banco y no ingresó. También quedó asociado a esa modelo el gol de Martín Palermo frente a Grecia, en Sudáfrica 2010.
En Brasil 2014 reaparecieron los pantalones y medias blancas. Argentina disputó así los primeros encuentros, luego venció a Países Bajos en semifinales con el uniforme clásico y perdió la final ante Alemania, otra vez vestido de azul.

En Rusia 2018, el color elegido para el debut pareció anticipar el clima de aquel Mundial: Argentina salió íntegramente de negro frente a Islandia, empató y terminó protagonizando una Copa atravesada por internas y un nivel futbolístico muy lejos de lo esperado.
Qatar 2022 terminó de confirmar que ninguna camiseta garantiza la gloria ni condena al fracaso. Con la tradicional celeste y blanca, pantalón negro y medias blancas, Argentina perdió en el debut ante Arabia Saudita y también levantó la Copa frente a Francia. En el medio, enfrentó a Polonia completamente de azul y jugó ante Países Bajos y Croacia con pantalón blanco. Como casi siempre ocurre en el fútbol argentino, los colores también terminaron formando parte de la historia. Y en 2026, una vez más, volverán a acompañar los recuerdos de otro Mundial.
LA NACION Leandro Contento – Fotos: LUIS ROBAYO – AFP – STAFF – AFP – David Cannon – David Cannon Collection – Francisco Pizarro – LA NACION – Christof Koepsel – Bongarts – LA NACION Deportes – JR 















