Hubo casos en casi todas las potencias; algunos tuvieron revancha en otra Copa; otros se retiraron sin esa chance.
Por primera vez en la historia, más de mil futbolistas formarán parte de la Copa del Mundo. Repartidos en 48 selecciones, 16 más que en las últimas siete ediciones y el doble que entre 1982 y 1994, serán 1248 los que salgan a perseguir la gloria desde el 11 de junio en Estados Unidos, México y Canadá. Pero mientras los chicos -y los grandes- ya empezaron a completar el álbum y a soñar con sus ídolos, entre los protagonistas el panorama es otro: no todos tienen el pasaje asegurado.
Lejos de ser una novedad, a lo largo de los Mundiales, varios cracks se quedaron afuera por distintos contratiempos: desde Alfredo Di Stéfano en 1962 hasta Sadio Mané, N’Golo Kanté, Paul Pogba y Karim Benzema en 2022. Y la lista sigue: los brasileños Rodrygo y Éder Militão; el inglés Jack Grealish y el neerlandés Xavi Simons también se quedaron al margen a pocas semanas del arranque del Mundial, mientras otras figuras siguen corriendo contra el reloj para llegar.

Di Stéfano fue la primera gran estrella en perderse una cita mundialista por un problema físico, lo que derivó en que se retirara sin disputar una sola Copa del Mundo, una rareza si se tiene en cuenta no sólo su enorme categoría, sino también que vistió las camisetas de Argentina y España, dos seleccionados históricamente protagonistas en la pelea por los títulos más importantes. Tuvo la posibilidad en 1950, pero la AFA y la Confederación Brasileña de Fútbol estaban enemistadas desde hacía varios años, en un conflicto que se arrastraba, según distintas versiones, desde 1938, cuando Brasil no se sumó al boicot de Argentina y Uruguay al Mundial de Francia, motivo por el que la albiceleste decidió no participar de ese Mundial. Argentina tampoco participó del Mundial de 1954, mientras que para 1958, en Suecia, Di Stéfano ya se había nacionalizado español, pero la selección ibérica no se clasificó.
En 1962, España buscaba su primera consagración en Chile, pero la Saeta Rubia sufrió un desgarro en uno de los últimos partidos de preparación y el equipo, sin su principal referente, se despidió en la primera ronda. En 1966, el Mundial lo encontró a punto de cumplir 40 años, por lo que ya no entraba en consideración.

Un caso similar es el del alemán Bernd Schuster, que a nivel clubes jugó en Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, pero nunca pudo disputar un Mundial. En 1982, se perdió la Copa del Mundo por una lesión grave que lo marginó durante casi un año. Su verdugo fue Andoni Goikoetxea, el mismo defensor de Athletic Bilbao que en 1983 le provocó a Maradona una fractura en el tobillo izquierdo en un partido ante Barcelona.
En Argentina también hubo casos recordados: el 7 de noviembre de 1989, Diego Maradona y Claudia Villafañe celebraron su casamiento en el Luna Park. Esa noche, Jorge Valdano, que se había retirado del fútbol hacía dos años y diez meses en medio de un cuadro de hepatitis B, le confirmó a Carlos Bilardo, entonces técnico de la selección, que aceptaba su propuesta de intentar ponerse a punto con vistas al Mundial de Italia.

Sin embargo, el 5 de mayo, en Suiza, una ruptura fibrilar en el músculo tibial izquierdo durante un entrenamiento empezó a complicar el sueño. Finalmente, Bilardo decidió desafectarlo y en su lugar convocó a Gabriel Calderón, en una decisión que generó el descontento del grupo y en especial de su capitán, Diego Maradona. Valdano, que ya no volvió a jugar al fútbol, patentó una frase que se volvió inolvidable: “Pasé seis meses nadando y justo me ahogué en la orilla”.
En 1998, Brasil asomaba como favorito impulsado por la dupla Ro-Ro: Romario, de 32 años, y Ronaldo Nazário, de 22. El primero había sido elegido mejor jugador del mundo en Estados Unidos 1994, tras compartir el ataque con otro emblema del Scratch: Bebeto. De todos modos, el delantero carioca nunca terminó de encajar en el gusto de Mario Zagallo, que lo marginó entre 1995 y 1996. El Chapulín retornó en 1997, pero poco antes del Mundial de Francia sufrió un problema en la pantorrilla derecha que lo puso en duda. El futbolista creía estar listo a partir de una hipotética instancia de octavos de final, pero el técnico prefirió no arriesgar. Romario reapareció por esos días en Flamengo, mientras Brasil avanzaba hacia la final, en la que caería ante Francia.
Corea-Japón 2002 es un Mundial que los argentinos prefieren olvidar rápido. Aun así, hubo otros protagonistas que también se quedaron con un recuerdo amargo. Uno de ellos es Santiago Cañizares, el arquero español que iba a ser titular en el conjunto de José Antonio Camacho, con un joven Iker Casillas como alternativa. Pero el futbolista de Valencia se perdió el Mundial de la forma más insólita: durante la concentración previa en Jerez, se le cayó un frasco de colonia y, en un acto reflejo, intentó frenarlo con el pie para evitar que golpeara el suelo, pero terminó provocándose un corte profundo. El diagnóstico fue contundente: rotura del tendón. Aquella vez, España tampoco contó con Pep Guardiola, que recibió un golpe de Edgar Davids en un partido entre Brescia y Juventus que le demandó una recuperación de cuatro semanas, justo el tiempo que faltaba para el Mundial.
Aquel torneo quedó marcado por la eliminación temprana de otras dos grandes candidatas: Argentina y Francia. El conjunto europeo, último en su grupo, no dispuso de Robert Pirès, que arrastraba un problema en los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y, aunque existía la posibilidad de evitar la operación, optó por pasar por el quirófano. Por su parte, Brasil también se quedó sin su capitán, Emerson, quien se quedó afuera a último momento tras una luxación en el hombro derecho en el último entrenamiento previo al debut ante Turquía: durante un picado, se tiró a atajar un remate de Rivaldo y terminó fuera de competencia.
Una situación parecida vivió Djibril Cissé en 2006, pocos días antes del debut de Francia en Alemania, cuando una rotura de tibia y peroné en la pierna derecha, durante un amistoso ante China, dejó sin torneo al delantero del Liverpool.
Sudáfrica 2010 también tuvo grandes ausentes. El más afectado fue Inglaterra, que perdió a su capitán, Rio Ferdinand, y a dos de sus máximas figuras: David Beckham y Michael Owen. El delantero fue el primero en quedarse afuera por un problema en el tendón de la corva de la rodilla derecha. Luego le siguió el hoy presidente del Inter Miami, tras romperse el tendón de Aquiles en un partido entre Milan y Chievo Verona. El defensor, en cambio, llegó a viajar con la delegación, pero durante un entrenamiento en Rustenburg padeció una dolencia en la rodilla que lo dejó sin torneo.
Sin tres de sus piezas clave, Inglaterra quedó eliminada en octavos de final ante Alemania, que también perdió a su máximo referente: Michael Ballack, quien un mes antes del Mundial había sufrido un inconveniente en los ligamentos de su tobillo derecho y quedó al margen del equipo que luego eliminaría a Argentina en cuartos y caería en semifinales frente a España.
Otro que no pudo estar en 2010 fue el francés Lassana Diarrá, que por entonces jugaba en Real Madrid. El volante fue desafectado semanas antes del inicio por un problema poco común: un estado de debilidad y agotamiento provocado por anemia.
En 2014, Colombia registró su mejor campaña en una Copa del Mundo: dirigido por José Pekerman, avanzó por única vez a los cuartos de final, donde cayó 2 a 0 ante Brasil. Sin embargo, aquel equipo no pudo contar con su jugador insignia: Radamel Falcao, quien en enero de ese año sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. El campeón fue Alemania, que venció a Argentina en el tiempo suplementario pese a no contar con Marco Reus, baja de último momento por un problema en el tobillo izquierdo en el amistoso previo frente a Armenia.

En 2018, Brasil buscaba dejar atrás el 1-7 en las semifinales del Mundial 2014 ante Alemania en el Mineirao preparaba su revancha en Rusia. Pero uno de sus jugadores clave no pudo llegar: Dani Alves, que había disputado 17 de los 18 partidos de eliminatorias, quedó afuera tras la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha.
Qatar 2022 fue el Mundial en que Argentina volvió a consagrarse después de 36 años. En Francia, rival en la final en Lusail, tres jugadores de peso no estuvieron disponibles: Paul Pogba no logró recuperarse de un problema en la rodilla; N’Golo Kanté atravesó una situación similar que derivó en una operación; y Karim Benzema quedó descartado tres días antes del debut por un inconveniente muscular. Senegal, por su parte, perdió a Sadio Mané, quien no pudo ser parte tras una dolencia en el peroné derecho.
En Argentina, no solo Jorge Valdano atravesó esa situación. En 1986, Daniel Passarella integró la lista pero no sumó minutos por un virus estomacal; en 2002, Roberto Ayala se lesionó en la entrada en calor antes del debut frente a Nigeria; en 2018, Manuel Lanzini quedó afuera tras la rotura del ligamento cruzado anterior en un entrenamiento; y en 2022 los que no integraron la lista final fueron Giovani Lo Celso -desprendimiento en el bíceps femoral- y Joaquín Correa y Nicolás González, desafectados antes del debut.
Para este Mundial, Lionel Scaloni ya sabe que no podrá contar con Juan Foyth ni Joaquín Panichelli, y espera por la recuperación de Cristian Romero, Nicolás González, Nahuel Molina, Gonzalo Montiel y Nicolás Paz. Entre las bajas confirmadas aparecen Rodrygo, Estevão y Éder Militao en Brasil; Hugo Ekitiké en Francia; Serge Gnabry en Alemania; Jack Grealish en Inglaterra; y Fermín en España. Otros llegarán con lo justo, como Lamine Yamal, de España; Kylian Mbappé, de Francia, y Giorgian de Arrascaeta, de Uruguay.
No serán los primeros ni, seguramente, los últimos en sumarse a una larga lista de figuras que vieron pasar una Copa del Mundo desde afuera.
















