Todos deslindaron responsabilidades sobre el fallido operativo de seguridad en el cancelado partido de Copa Sudamericana.
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El fútbol sudamericano lo ha sacudido un escándalo de proporciones. Los ecos de la barbarie que cubrió el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini la noche del miércoles siguen repiqueteando con demasiado estruendo, tanto que impide siquiera empezar a clarificar por qué sucedió lo que sucedió. Los canales de noticias de medio planeta se ocuparon de repetir durante las 24 horas siguientes las salvajes imágenes que frustraron el partido de Copa Sudamericana entre Independiente y Universidad de Chile (cancelado en el minuto 2 del segundo tiempo); pero nadie por el momento es capaz de dar certezas sobre por qué no se tomaron las necesarias medidas preventivas para evitar el desastre.
Los niveles de violencia alcanzados, primero con el lanzamiento indiscriminado de objetos desde la tribuna alta que ocupaban los simpatizantes de la U hacia los del Rojo que estaban en la bandeja inferior; y después, con el desorbitado ataque de integrantes de una de las dos barras bravas del equipo local (tampoco queda del todo claro cuál de ellas fue la que actuó) sobre el último grupo de hinchas chilenos que quedaba en las gradas, tuvieron el efecto de un vendaval que azotó diversos ámbitos de la actualidad en los dos países.
El deportivo, por supuesto, pero también el policial, el judicial, el sanitario y desde ya el político. El presidente chileno Gabriel Boric publicó un mensaje de preocupación pocos minutos después de los episodios; el ministro del Interior trasandino se trasladó de urgencia a la Argentina; y las autoridades de Nación y Provincia de Buenos Aires se enzarzaron en un largo pase de facturas a sólo 19 días para las trascendentales elecciones legislativas en el distrito más grande y poblado del país.
Lo sucedido en Avellaneda entre las hinchadas de Independiente y Universidad de Chile está mal en demasiados sentidos, desde la violencia en las barras hasta la evidente irresponsabilidad en la organización. La justicia deberá determinar los responsables.
Ahora nuestra…
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) August 21, 2025




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