/Diego Cuesta Silva, el eslabón entre Porta y Pichot: figura del SIC y de los Pumas, médico y por qué siente que “el rugby es una enfermedad”

Diego Cuesta Silva, el eslabón entre Porta y Pichot: figura del SIC y de los Pumas, médico y por qué siente que “el rugby es una enfermedad”

Comenzó en Regatas, pasó por La Salle y descolló en el SIC. Le marcó un try notable a los All Blacks y quedó en la memoria de los Pumas formando pareja de centros con el Chino Turnes

Exclusivo suscriptores

Diego Cuesta Silva jugó con Hugo Porta, jugó con Agustín Pichot y es, probablemente, el mejor jugador argentino de la generación intermedia. Una época difícil para los Pumas, coincidente con la emergencia del profesionalismo. Cuando se retiró del seleccionado por decisión propia en 1996, a los 33 años, tenía 65 Test Matches en su haber. Para la época, una bestialidad. Como referencia, basta saber que tenía uno menos que el propio Porta. Si se cuenta el try que le apoyó al combinado de Barbarians, llegó al in-goal en 29 oportunidades, una marca que se mantiene hasta el día de hoy, igualada por el tucumano José Núñez Piossek.

A los 60, conserva el perfil bajo de sus épocas de jugador. Un señor dentro y fuera de la cancha, respetado por compañeros y rivales. Se hacía notar por sus quiebres defensivos a toda velocidad, su ductilidad, sus tackles y su tries antes que por declaraciones altisonantes o polémicas. Como entonces, la corrección no está exenta de una fuerte personalidad. Cuesta Silva recibe a LA NACION en su casa de barrio cerrado en Victoria. Aunque esté alejado de las canchas, sus dichos ratifican la máxima de que un hombre de rugby, siempre será hombre de rugby. Él los expresa mejor: “El rugby es una enfermedad”.

Cuesta Silva, un emblema del rugby en los albores de profesionalismo. "El profesionalismo marrón", como lo denomina
Cuesta Silva, un emblema del rugby en los albores de profesionalismo. «El profesionalismo marrón», como lo denominaAlejandro Guyot

Añora sus épocas de gloria, pero se queda con los momentos pasados entre amigos antes que sus proezas dentro de la cancha. Idolatra a Porta, aunque le reprocha no haberse animado a lanzar a sus backs un poco más. Lamenta la derrota con los All Blacks en el 85 y el “fracaso” en los Mundiales 87 y 95, pero rescata triunfos heroicos ante Australia y Francia, la batalla de la gira a Nueva Zelanda del 89 o las que vivió con el seleccionado de Buenos Aires en el Argentino. Recuerda las diferencias con las potencias en la era del amateurismo marrón y cuenta cómo se perdió de jugar para Toulouse cuando el rugby se abrió al profesionalismo.

Médico cardiólogo de profesión, ícono del SIC, del seleccionado de Buenos Aires y los Pumas, como centro, wing o fullback, adentro o afuera de la cancha, Diego Cuesta Silva personifica como pocos el estereotipo del rugbier argentino de un tiempo que ya no existe. Debutó en los Pumas con apenas 20 años, en 1983, cuando todavía era jugador de La Salle. Dos años más tarde se mudó al club de Boulogne para potenciar sus condiciones. Jugó tres Mundiales (el primero en lograrlo) y se retiró por diferencias con José Luis Imhoff cuando éste asumió en el 96.

Su última inmersión dentro del rugby fue en 2020, como entrenador de la M17. La pandemia le generó otras actividades a la par de la medicina, como acompañar a su mujer Josefina Cardoso en el manejo del campo familiar, jugar al tenis y despuntar la vocación por la carpintería, que lo llevó por ejemplo a elaborar con los tablones viejos de las tribunas del SIC los sillones sobre los que transcurre la charla. Hoy su contacto con el rugby se limita a ir al club, es decir, al SIC. “No tanto para ver, sino a encontrarme con gente con la que compartí muchas cosas, sobre todo de otros clubes que no ves desde hace mucho tiempo. Veo rugby, porque me encanta, pero veo que hay una sobrecarga de rugby”.

Tiempos felices para tres grandes jugadores festejando con los Pumas: Cuesta Silva, el Chino Turnes y Diego Cash
Tiempos felices para tres grandes jugadores festejando con los Pumas: Cuesta Silva, el Chino Turnes y Diego Cashgentileza Diego Cuesta Silva

-¿Qué sí te gusta del rugby actual?

-Siempre me gustó Nueva Zelanda. Tiene un rugby espectacular, global, siempre con algo nuevo. Si bien todos juegan y tienen muchísimas habilidades, se ha vuelto un poco monótono el rugby. Por supuesto miro todos los partidos de los Pumas, pero siento que pasó a ser un gran negocio. Hay tal exceso de oferta que te perdés un poco. Por mi profesión tengo que seguir estudiando, no tengo tiempo.

-¿Por qué se llegó a este punto?

-Si bien hay habilidades tremendas para mantener en juego la pelota, tenés que romper la línea de ventaja cinco veces para marcar puntos. Se convirtió en un juego físico y siempre me quejo de que es mucho más fácil defender y romper ataques que generar. Porque el generar implica compromiso, técnicas individuales, tácticas colectivas. Se priorizó la defensa más que el ataque.

Una carrera ilustre

Los registros oficiales dicen que Diego Cuesta Silva jugó 66 Test Matches en los Pumas y apoyó 28 tries. “Un día vi en LA NACION que Núñez Piossek me había pasado, pero no me están contando el que le marqué a Barbarians”, protesta no sin razón. Aquel partido disputado en 1990 en el Arms Park de Cardiff, donde hoy se erige el Millennium. Un equipo que tenía a consagrados como Phil Davies, Gareth Rees, Craig Chalmes e Ian Jones. “Vale más ese try que hacerle nueve a Paraguay”, bromea.

Diego Cuesta Silva le puso gran empeño a su etapa como rugbier como a la carrera de medicina: es cardiólogo
Diego Cuesta Silva le puso gran empeño a su etapa como rugbier como a la carrera de medicina: es cardiólogoAlejandro Guyot

-¿Cómo fue llevar en paralelo una carrera en el seleccionado con estudiar medicina?

-Yo empecé en el seleccionado en el 83. Los Pumas se habían ido a jugar a Australia y acá se jugaba el Sudamericano, y me llevaron. Estaban Pochola Silva y Papuchi Guastella, que me conocían de los seleccionados juveniles, pero yo jugaba en La Salle, no me conocía nadie. En el 84 me llevan a Sudáfrica con Sudamérica XV. En el 82 empecé la facultad en El Salvador y me recibí en el 88. Casi diez años de medicina, laburando y formándome, paralelamente a un nivel alto deportivo. Tuve la suerte de tener de sponsor a Manolo, mi viejo, y no tener que trabajar cuando estudiaba. Y tuve apoyo de la Facultad. La primera vez que me llamaron me escapé sin avisar, mis amigos daban el presente por mí. Pero cuando vuelvo, el decano me llamó y me dijo que mientras vaya cumpliendo y esté comprometido con la carrera, podía contar con ellos para irme a jugar al seleccionado. Con los años, mi hermano y un primo oyeron que el único que había podido dar materias libres era Diego Cuesta Silva. Un orgullo, pero una responsabilidad tremenda también, porque tenías que aprobar. Ya recibido, con la residencia fue muy duro. Tenía guardias, entrenamientos, partidos con el SIC, con el seleccionado de Buenos Aires, giras con los Pumas…

«Siempre recuerdo el primer test del 85 con Nueva Zelanda que merecíamos ganar. Yo tenía 22 años, estaba empezando. En el segundo, cuando terminó el partido, yo salto a festejar el empate y me encuentro con que Hugo Porta lo estaba puteando al Flaco Ure. Después entendí, tuvieron que pasar 35 años para poder ganarles. Eso me quedó grabado.»

Diego Cuesta Silva, ex jugador de los Pumas

-¿Qué es lo que más disfrutaste de jugar al rugby?

-Momentos específicos que no tienen que ver con el rugby, sino de vida. Momentos de joda, conversaciones, conocer otra gente… La parte humana fue lo que más disfruté, sin duda. Cuando te juntás y empezás a hablar de historias de rugby con amigos, generalmente no hablamos de partidos o jugadas, sino de las jodas en el hotel, en el colectivo, estar dando vueltas en 24 motos por París, fomentado por Michingo O’Reilly, que te alentaba a que salieras, te formaras, que no seas un rugbier cabeza dura. Gente de distintas provincias, de distintos niveles sociales. En el 87 u 88 se abrió a que viniera gente del interior al seleccionado, porque antes éramos 90% de Buenos Aires, y fue una revolución, muy lindo conocer tanta gente divina.

Diego Cuesta Silva jugando contra Australia en Vélez, en 1987; detrás, Chirola Scolni
Diego Cuesta Silva jugando contra Australia en Vélez, en 1987; detrás, Chirola ScolniArchivo

-¿Tenés algún partido que recuerdes especialmente?

El primer test del 85 con Nueva Zelanda que merecíamos ganar. Jugamos, hicimos tries, cortamos la línea de ventaja, propusimos juego. Después por suerte se pudo empatar. Yo tenía 22 años, estaba empezando. En el segundo, cuando terminó el partido yo salto a festejar el empate, pero después me encuentro con que Hugo Porta lo estaba puteando al Flaco Ure, el Flaco Ure dando explicaciones, los más grandes discutiendo… Después entendí con el tiempo lo que fue la pérdida de oportunidad, porque tuvieron que pasar 35 años para poder ganarles. Eso me quedó grabado.

Para mí también fue sumamente importante la serie con Australia en el 87. Después del Mundial que fue un desastre emocionalmente, un fracaso rotundo y una lastimadura enorme, el hecho de empatar con el SIC y ganarles con los Pumas, jugando bien, fue muy significativo. Ganarle a Sudáfrica con Buenos Aires en Ferro en el 93. Ganarle a Inglaterra en el 90 en Vélez, con Buenos Aires en el 96. En el 97 le ganamos a Francia en el CASI. La primera victoria afuera contra Francia, en Nantes en el 92. Un gran orgullo fue la gira por Nueva Zelanda en el 89, que nos mataron. Jugué los nueve partidos. No me di cuenta de lo que fue, pero después me contaron que Francia no había aceptado esa gira, la aceptamos nosotros. Una batalla. Volvemos a Argentina, yo estaba recién recibido, y juegan los Pumas un partido de fin de año con Estados Unidos. Me llama un primo y me dice que no estaba en el listado. Lo llamé a Michingo y lo recontraputeé. Me hacés jugar nueve partidos en Nueva Zelanda y un partido que más o menos podés tocar la pelota, divertirte… Me dijo que quería que descansara. Lo mandé a la mierda.

-¿Con cuál de todos tus tries te quedás?

-Creo que el más lindo es el del primer test a Nueva Zelanda en la cancha del Ferro en el 85. Toda una jugada en que se va la pelota al piso, la agarra Fabián Turnes que empieza a hacer un eslalom contra el touch de la tribuna techada. Yo acompañándolo, midiéndolo, y cuando recibo la pelota tengo que pisar y entro al in-goal con tres jugadores encima. Capaz que fue mi primer try con el seleccionado. Otro que es loquísimo: en el 86, gira por Australia, segundo test, me golpeé la cabeza pero seguí jugando, no me acuerdo nada. Hice un try, y no me acuerdo. Salí caminando y pregunté si estábamos jugando contra La Plata. Me desperté en el vestuario.

Aquel try a los All Blacks en Ferro, en 1985

-Viviste años gloriosos con el seleccionado de Buenos Aires. ¿Extrañás el Campeonato Argentino?

-Se extraña. Era muy importante. Se había hecho una competencia interna espectacular. En un momento, con la conducción del Gringo Perasso, se le empezó a dar una identidad a Buenos Aires muy fuerte, y era muy importante para nosotros jugar en el seleccionado. Hicimos giras, partidos internacionales espectaculares, pero también jugar contra seleccionados como Rosario, Córdoba, Tucumán… había una identificación con la camiseta, con el juego. No tengo duda que debiera ser obligatorio que vuelva eso. Que Dogos sea Córdoba, sacar este tema de Pampas, que les sacan jugadores a los clubes. No tengo duda de que si hay que levantar la mano en las provincias va a ser mayoría que vuelva el Argentino y el Nacional de Clubes. Se extraña.

De Regatas a La Salle, de La Salle al SIC

Cuesta Silva hizo inferiores en Regatas Bella Vista, pero por un conflicto interno a los 17 años se pasó a La Salle, su colegio. A pesar de no ser un club de punta, rápidamente llamó la atención por sus condiciones y a los 20 recibió su primera convocatoria a los Pumas de la mano de Ángel ‘Papuchi’ Guastella.

Papuchi Guastella (durante un homenaje) marcó la carrera de Diego Cuesta Silva
Papuchi Guastella (durante un homenaje) marcó la carrera de Diego Cuesta SilvaLa Gaceta de Tucumán

“Tengo un recuerdo muy querido de Papuchi, cómo nos cuidaba, cómo nos enseñaba a pesar de ser grande”, continúa Diego. “Yo llegué a jugar en el seleccionado desde un club escolar y muchas cosas nadie me las había enseñado. Si bien en Regatas habíamos adquirido muchas habilidades, porque en el colegio era regla jugar tocata todos los recreos, y ahí aprendés a decidir, pero después técnicas de pase, patear con las dos piernas, tacklear con un hombro o con el otro… nadie me lo había dicho. Guastella fue un maestro en ese sentido”.

«Tengo un recuerdo muy querido de Papuchi Guastella en el seleccionado, cómo nos cuidaba, cómo nos enseñaba a pesar de ser grande. Técnicas de pase, patear con las dos piernas, tacklear con un hombro o con el otro… nadie me lo había dicho. Guastella fue un maestro en ese sentido.»

Diego Cuesta Silva

-¿Por qué elegiste el SIC para desarrollarte?

-Yo llego en el 85. Después de dos años en el seleccionado, hice contacto con Tacho de Vedia y Tomy Petersen para ver la posibilidad de ir al SIC. Había una historia tremenda de Regatas con el SIC. Uno de mis mejores entrenadores de niño, Roque González Venegas, jugaba en el SIC. Los domingos nos llevaban a ver al SIC. Yo siempre digo que fui más respetado como jugador del SIC que como Puma. Me gustaba el SIC. Un tío mío, Pepe Cuesta Silva, jugaba en el CASI pero era amigo de Arturo Rodríguez Jurado y cuando lo echan del CASI se va al SIC, así que también había una cuestión familiar. No hubo dudas y por suerte no me equivoqué.

Cuesta Silva se consagró en seis ocasiones con el SIC: una época gloriosa
Cuesta Silva se consagró en seis ocasiones con el SIC: una época gloriosaArchivo

-Viviste una de las épocas más gloriosas, con seis títulos en 15 años…

-Jugar en el SIC era relativamente sencillo. Siempre fue súperordenado, para mi gusto demasiado estructurado. Cada uno sabía lo que tenía que hacer. Vos llegabas y estaba todo el entrenamiento organizado, los entrenadores sumamente eficientes y profesionales mentalmente. Eso también te facilita como jugador poder concentrarte en lo tuyo.

-¿El Veco Villegas impuso eso?

-No lo conocí tanto porque llegué en el 85 y muere en el 88, pero después, con el tiempo de haberlo conocido al Gringo [Perasso], creo que tuvo más que ver él. A mí me pasó de jugar en muchos puestos, y venía él con una carpetita con las cosas básicas del puesto. Una organización perfecta, además de individualidades que hoy es complicado conseguir. El SIC siempre fue sumamente profesional desde el punto de vista organizativo.

Aunque no estuvo muchos años con él, Cuesta Silva reconoce la impronta del Veco Villegas en el SIC
Aunque no estuvo muchos años con él, Cuesta Silva reconoce la impronta del Veco Villegas en el SICAlejandro Guyot

-¿Qué entrenadores te marcaron más?

-De todos hubo aprendizaje, cosas para la vida también. Michingo O’Reilly, de rugby poco y nada, pero el tipo tenía un manejo de grupo, de personalidades, de toma de decisiones, de motivación tremendas. Ya te dije Papuchi Guastella, un caramelo. Súper sencillo, práctico, fanático del rugby. Pochola con su locura, pero muy buen transmisor. El Gringo Perasso para mí, un pragmático, una computadora en cuanto a todo lo que necesitás como deportista. Tito Fernández, un gran tipo, muy motivador, muy emocionable, que transmitía con eso. Pero no le perdono que se hayan corrido previo al Mundial 95. Nos dejó en banda. Ese Mundial con Tito y Pipo [Méndez] hubiera sido una explosión. Hubo que empezar todo de nuevo y con Petra y Paganini fue un quilombo. Lo adoro a Tito, pero por un tema de ego se bajó del barco, porque veníamos bien.

«Hugo Porta era lo máximo que podías aspirar a tener como compañero. Pero me extrañó mucho que no nos haya tenido un poco más de confianza para jugar más. Lo que logró en Banco Nación, que fue una revolución para el rugby argentino, osado, lo podríamos haber hecho en el seleccionado.»

Diego Cuesta Silva

-¿Qué significó Hugo Porta para vos?

-Hugo era lo máximo que podías aspirar a tener como compañero. Un tipo que se hacía cargo de la pelota, decidía, un crack de persona. Muy bien orientado, siempre. Después con el tiempo, nunca se lo dije, pero me extrañó mucho que siendo Hugo Porta, con todo lo que eso implicaba, no nos haya tenido un poco más de confianza a los que estábamos afuera para jugar más. Entiendo que el juego del seleccionado era poner el juego en el otro campo, salir rápido. Pero lo que logró en Banco Nación, que fue una revolución para el rugby argentino, osado, con confianza, jugadores que podían tocar esa misma sintonía… lo podríamos haber hecho en el seleccionado. Estaban los elementos, sin duda. Creo que fue una pérdida de oportunidad importante.

Diego Cuesta Silva con Rafael Madero, compañero del SIC, y Hugo Porta, el jugador al que más admiró
Diego Cuesta Silva con Rafael Madero, compañero del SIC, y Hugo Porta, el jugador al que más admirógentileza Diego Cuesta Silva

El profesionalismo frustrado

Cuesta Silva vivió una época compleja para el rugby argentino. A fines de los 80, el profesionalismo era una realidad en el mundo. En 1995, el rugby finalmente le abrió sus puertas, pero la Argentina se mantuvo al margen. Los Pumas, que habían dejado de ser un país marginal, comenzaron a distanciarse nuevamente. Cuesta Silva sufrió ese proceso en carne propia.

“Estábamos a años luz”, acepta. “Había un profesionalismo marrón. Yo me hice muy amigo de Terry Wright, el wing de los All Blacks que jugaba en la punta opuesta a Kirwan. Nos hicimos muy amigos porque los dos éramos del 20 de enero del 63. Me contaba que era contador público, pero no trabajaba. Tenía contrato con los All Blacks, estaba como figurita en una empresa y tenía que ir a comidas, compartir experiencias, pero no trabajaba. Con los franceses era lo mismo, Sudáfrica ni hablar. Era muy difícil. Me acuerdo que antes del partido con Auckland fuimos a la cancha y estaba Grant Fox solo con una bolsa de pelotas con 10 personas que lo asistían y él pateaba. Había mucha diferencia.”

La complicación fue doble, ya que muchos Pumas emigraron y quedaron vedados de jugar en el seleccionado. “A nosotros nos costó muchísimo porque en el 90 Serafín Dengra, Fabián Turnes, el Aguja Gómez, Fabio Di Nisio, Tati Milano, Diego Domínguez, se van a Italia”, explica Cuesta Silva. “Entonces, toda una generación que eran los que tenían que agarrar la manija del seleccionado, rajaron. Quedó un vacío tremendo. Los entrenadores que vinieron le cortaron la cabeza a los más grandes. En el rugby siempre fue muy importante la contención de los más grandes para transmitir aprendizaje. Durante dos o tres años fue una carnicería”.

Diego Cuesta Silva, la estampa de un crack
Diego Cuesta Silva, la estampa de un crackAlejandro Guyot

-¿Estuviste cerca de ser profesional?

-En el 90, después de una gira por Inglaterra. Yo ya estaba recibido, había terminado la residencia de cardiología, nos habíamos casado con Josefina [Cardoso], me fui a Italia a jugar con el Aguja Gómez a Milán. Estaba todo listo, pero no me dejaban ejercer la medicina. Yo quería seguir en contacto y progresando en algo relacionado con la medicina. Preponderó eso y me volví. Y después en el 97, yo era capitán de Buenos Aires, salimos campeones con el SIC, 34 años, nos llegó una invitación a Dengra y a mí para ir a Toulouse. Siempre para septiembre se hace el congreso de la Sociedad Argentina de Cardiología. Ahí me presentan a un francés que tenía un centro cardiológico en Toulouse, me conocía deportivamente, me invita a hacer lo que yo quisiera. Ya con dos hijas grandes, nueve años de médico, me venía justo, aparte para llegar bien físicamente al Mundial 99. Si bien yo había renunciado al seleccionado por no estar de acuerdo con los entrenadores, me tenía fe. Ya había suspendido el consultorio, estaba casi alquilada la casa, todo listo para firmar, y se cayó. Nunca más información de nada, en esa época había fax. Después nos enteramos con Serafín que Perica Courreges había estado en el medio como intermediario y como él no cobraba lo que quería se cayó. Yo iba gratis. Ese verano tomé la decisión de largar.

-¿Quiénes eran los entrenadores? ¿Gradín e Imhoff?

-Sí, ya habíamos tenido experiencias anteriores que habían sido un desastre. Con Imhoff, sobre todo A él no les gustaban los jugadores grandes. Más si tenían un cierto nivel de personalidad. Yo daba todo, pero hay edades que ya no te comés cualquiera. Dije ‘éste no me va a sacar él del seleccionado’. Pasó en el ‘91, antes de jugar con Nueva Zelanda, la charla previa al partido que hablaba de cosas filosóficas del rugby, se le ocurre decir “porque a mí me habría gustado ser quién decidía cuándo Hugo Porta dejaba de jugar al rugby, como a vos, Diego Cash, me gustaría ser yo quién decide que dejes de jugar”. En ese momento, antes de jugar con los All Blacks, nadie le dio bola, pero en la próxima convocatoria, afuera. Fue un dolor tremendo. Siempre me quedó dando vueltas. Entonces en el 96 me llama un periodista y me pregunta qué me parecía que lo habían llamado a Imhoff como entrenador. Me salió del alma. “Habrá llegado el momento de dar un paso al costado”, le dije. La verdad, fue duro.

Cuesta Silva en el primer Mundial, en Nueva Zelanda: en la escena, durante la victoria sobre Italia, en Christchurch
Cuesta Silva en el primer Mundial, en Nueva Zelanda: en la escena, durante la victoria sobre Italia, en ChristchurchArchivo

-¿Cómo ves a los Pumas para este Mundial?

-Todo va a depender de cómo lleguen físicamente. Si bien hoy tenés mucho tiempo de descanso, tienen un nivel de juego y de entrenamiento tremendo. Yo tengo la cabeza rígida en que me gusta que haya 15 que salen de memoria, y me parece que no está eso, sobre todo en puestos fundamentales. Me encantaría que les vaya bárbaro, se lo recontra merecen.

-¿Te gusta Cheika?

-Le va a dar orden, variantes de juego. Si a la Argentina le das primero la mayor firmeza po  sible en las formaciones fijas, sobre todo en el scrum, y después un poco de juego, de sorpresa, salirte de la rutina esquemática… tiene jugadores de la puta madre, y suplentes que no te hacen depender de uno solo. Pero bueno, un Mundial es un Mundial.

Fuente: Alejo Miranda  PARA LA NACION – Fotos: Alejandro Guyot – gentileza Diego Cuesta Silva – Archivo – La Gaceta de Tucumán – LA NACION Deportes – Video: minuto 80@minuto80ARG – You Tube – LA NACION Deportes