El mayor de los hermanos, ya retirado de la Albiceleste, reveló el exorbitante monto que debería pagar aquel jugador que quiere desempeñarse en el país tras haber sido profesional.
Mientras el seleccionado argentino de handball prepara su último encuentro en la Main Round del Mundial de Polonia y Suecia, un jugador que marcó una época en el combinado nacional como Sebastián Simonet expuso el abismo que todavía separa a la estructura de este deporte en el país de la que existe en las potencias europeas a partir de una reflexión sobre el costo económico que acarrea para un deportista el regreso desde el Viejo Continente si pretende seguir jugando.
El mayor de los hermanos Simonet (sus hermanos Diego y Pablo integran el seleccionado que está disputando el Mundial) publicó una cadena de mensajes en su cuenta de Twitter en la que contó que un jugador que, tras haberse desempeñado como profesional y finalizado su último vínculo contractual, desea regresar a jugar a un país en el que el handball es amateur, como Argentina, debe abonar para ello 3.000 francos suizos (“$1.220.625, o sea, 18,7 salarios mínimos de nuestro país”, equiparó).


















