//Opinión – Cuando el boxeo argentino parecía en caída libre, apareció el Puma Martínez, un campeón inesperado

Opinión – Cuando el boxeo argentino parecía en caída libre, apareció el Puma Martínez, un campeón inesperado

La curiosa historia de Fernando Martínez, que no estaba en el radar de los especialistas. No sólo consiguió el título supermoscas: lo hizo con una auténtica paliza.

El boxeo argentino tiene un nuevo campeón mundial. Y es curiosa la historia de Fernando «Puma» Martínez. No estaba en el radar de muchos especialistas que pudiera lograr lo que se puede considerar una «hazaña» deportiva. Porque derrotó ampliamente por puntos al filipino Jerwin Ancajas, campeón reconocido por la Federación Internacional (FIB), uno de los cuatro organismos reconocidos y con mayor influencia en Estados Unidos.

Pero no sólo ganó el título de los supermoscas (como Omar Narvaez, su antecesor con otro reconocimiento) sino que lo hizo con una auténtica paliza, lanzando golpes como una máquina del primero al último de los 12 asaltos. Si dos de los jurados marcaron 118-110 y el tercero le dio 117-111 en su tarjeta, se puede tener una aproximación de la superioridad.

Ancajas no era un campeón cualquiera. Tenía la corona desde setiembre de 2016 y era su décima defensa en un récord que contemplaba 33 victorias, una sola derrota y un empate.

Pero lo llamativo es que el humilde Pumita (fue conmovedor su llanto y sus agradecimientos al final del combate) de 30 años se hizo profesional en setiembre de 2017, a los 25 años, cuando el filipino ya era campeón.

En este lapso de cuatro años y medio, había mantenido el invicto en 13 peleas, con 8 KOs. Pero ante adversarios sin gran relevancia. Apenas una victoria ante el sudafricano Dvmezweni en Londres (en una de sus dos salidas al exterior; la otra fue a Dubai) se la podía considerar de cierta importancia.

Porteño, habitante de La Boca, estuvo a las órdenes de Rodrigo Calabrese desde el principio. Y en su profusa carrera como aficionado había participado en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Se sabía de su guapeza y de su decisión ofensiva. Pero se temía por la fortaleza del zurdo filipino, quien había logrado 22 nocauts en su carrera.

"Puma" Martínez festeja tras ganar el cinturón en Las Vegas.«Puma» Martínez festeja tras ganar el cinturón en Las Vegas.

Nada le importó a Martínez. Sabía que era la gran oportunidad de su carrera para poder comprarle una casita a su madre. Y nada menos que en Las Vegas, el centro mundial del boxeo. Y, curiosamente, con la promotora de Marcos Maidana como respaldo, en la ciudad en la que el Chino logró sus mejores laureles.

Fue como una cuenta redonda. Con todos los condimentos en juego. El Pumita Martínez, con el pelo multicolor pero con el corazón al frente, logró algo tan rotundo como muy pocas veces consiguió el boxeo argentino en Estados Unidos. Porque la epopeya de Carlos Monzón fue en Italia y las de Pascual Pérez, Nicolino Locche y Horacio Accavallo ocurrieron en Japón.

De golpe, cuando parecía irremediablemente en caída, el boxeo argentino vuelve a mostrar un campeón en las categorías más chicas. Ahora comparte su liderazgo con Brian Castaño, campeón superwélter de la OMB.

El bonaerense, que había empatado (para este cronista había ganado) en julio en San Antonio con el estadounidense Jermell Charlo, poseedor de los tres títulos de los otros organismos, por la gran unificación tenía pactada la revancha para este 19 de marzo en Los Angeles. Pero acusó una lesión en un bíceps y pidió la postergación. Y la gran chance quizás se desvanezca. Porque los retadores de los otros organismos le reclaman a Charlo cumplir con sus obligaciones.

Se aleja un poco el sueño de Brian. Pero Fernando Martínez cumplió el suyo cuando pocos lo esperaban. Salud, campeón.

Fuente:Horacio PaganiHoracio Pagani  Clarín.com Deportes – Fotos: Clarín.com Deportes