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Manchester City campeón de la Champions League: Pep Guardiola y la revolución permanente

El DT español se sacó la espina y levantó la orejona por primera vez desde su partida del Barcelona.

Manchester City es el campeón de la Champions League 2023. Le ganó 1-0 a Inter de Milán en Estambul y de esta manera levantó la primera orejona de su historia. No jugó su mejor partido y sufrió demasiado pero es un premio más que justo para su DT Pep Guardiola, el hombre de la revolución permanente.

No debe confundirse: este City que maravilló con su juego ético y estético estuvo al borde del caos hace apenas unos meses. En enero de este año, más precisamente. El click llegó en el entretiempo del partido pendiente de la séptima fecha de la Premier League que Tottenham le ganaba 2-0 al City en el Etihad. Algo pasó en ese vestuario.

Tal vez fue un monólogo furioso de Pep Guardiola o un silencio aleccionador. Se verá posiblemente en alguna serie de las plataformas de streaming. Lo cierto es que el elenco local pudo dar vuelta el resultado y terminó ganando 4-2. Desde ahí, no paró de triunfar (ganó 23, empató 5 y perdió 2) y de brillar hasta alcanzar y superar al por entonces cómodo líder Arsenal. Los logros: se quedó con la Premier, con la FA Cup y la Champions, un triplete para la historia.

Pep Guardiola sufrió el partido ante el Inter de principio a fin. Foto: YASIN AKGUL / AFP.

Pep Guardiola sufrió el partido ante el Inter de principio a fin. Foto: YASIN AKGUL / AFP.

Pep Guardiola sufrió el partido ante el Inter de principio a fin. Foto: YASIN AKGUL / AFP.«Noto que no hay energía, no hay pasión. A Rico Lewis le dan cuatro patadas y nadie lo defiende. Son 4 ligas ganadas en 5 años… Yo veo al Arsenal, que llevan dos décadas sin ganar la Premier, y matan por cada balón. Nosotros no. Jugamos bien, hacemos bien la salida del balón y la presión, pero hay algo adentro que no tenemos», disparó aquel día el entrenador catalán.

Fue un mensaje público para que estallara puertas adentro. Las posibilidades eran dos: hacía efecto el discurso o algo se rompía. Sucedió lo primero.

Pep Guardiola es un revolucionario permanente. O un revolucionario en continuo estado de alerta. Nadie en los últimos tiempos le ha brindado tanto al fútbol: el DT catalán lleva el deporte a niveles máximos de belleza y de eficacia. Y para que eso ocurra siempre está innovando, estudiando, trabajando, mejorando y aprendiendo.

Puños en alto para Pep Guardiola, que llega a su tercera Champions como DT. Foto: Paul ELLIS / AFP.
Puños en alto para Pep Guardiola, que llega a su tercera Champions como DT. Foto: Paul ELLIS / AFP.

No hay nada librado al azar en Guardiola. En el fútbol, no existe nada más inocuo que un inicio de juego. Hace un buen tiempo, a principios de la década de 1990, en Argentina se jugaba con esa acción. «¿Quién mueve?», se preguntaba Mauro Viale en Fútbol de Primera. «Mueve yo, Mauro», respondía el que daba el primer toque.

Pero como Guardiola piensa los partidos desde el segundo uno hasta el final, un saque desde el medio puede trabajarse y ser una jugada importante.

Para darle sustento a la aseveración alcanza con ver el comienzo de la final de la FA Cup entre el City y el Manchester United en Wembley. İlkay Gündoğan se paró frente a la pelota y la tocó fuerte para el arquero Stefan Ortega Moreno, que fue a encontrase con el balón bien lejos de su área.

El alemán la paró y la envió larga para Haaland, que ganó de arriba. Kevin De Bruyne fue a buscar la segunda, la peleó, y Gundogan, el que había sacado, la colgó del ángulo de De Gea. Iban apenas 13 segundos. Un gol de saque del medio.

Pep Guardiola junto al emiratí Khaldoon al-Mubarak, director del Manchester City. Foto: Paul ELLIS / AFP.
Pep Guardiola junto al emiratí Khaldoon al-Mubarak, director del Manchester City. Foto: Paul ELLIS / AFP.

Haaland y Stones, los futbolistas clave

Dos jugadores son la síntesis de la revolución que comandó Guardiola en esta temporada. El primero es el noruego Erling Haaland, un centrodelantero de área que no encajaba con la filosofía de Pep. Es célebre una frase del catalán. «Si pudiera, jugaría con 11 mediocampistas». Pero el tiempo pasó y el pensamiento quedó en desuso. «A Guardiola no le gusta jugar con delanteros, yo jugaba de pedo», supo decir Sergio Agüero.

Cambió Pep y se permitió algo: el pelotazo largo al 9. Y no fue un sacrilegio, sino una virtud. «El estilo lo marcan los jugadores. Si tenemos a Haaland cómo no lo vamos a aprovechar: jugaremos para él», resumió Guardiola. Así, el Manchester no solo puedo intentar salir jugando desde abajo: también pudo saltear líneas.

Guardiola abraza a Haaland, su arma perfecta que falló en la final pero le regaló una temporada inolvidable. Foto: FRANCK FIFE / AFP.
Guardiola abraza a Haaland, su arma perfecta que falló en la final pero le regaló una temporada inolvidable. Foto: FRANCK FIFE / AFP.

Es cierto que tuvo la pólvora mojada en los instantes claves de esta Champions, ante Real Madrid en la serie de semis y contra el Inter en la final. Pero el noruego es un imán no solo para la pelota sino también para los defensores. El equipo español lo pagó demasiado caro; el italiano aprendió la lección pero tampoco le alcanzó.

La otra modificación fue en la última línea con la irrupción de John Stones. No hay nada que Guardiola trabaje más que la defensa. Como el entrenador sabe que su equipo va a protagonizar la mayor parte de los partidos, se prepara para que no lo lastimen en las pocas que lo ataquen.

La innovación en este 2023 fue plantar una defensa con 4 centrales: Walker, Stones, Dias y Akanji. En caso de jugar Aké, es Akanji quien ocupa el lateral derecho. Con los 4 zagueros consiguió más juego aéreo y mejores coberturas en los contragolpes rivales.

Guardiola y la medalla de campeón de la Champions, una postal que corona su gran ciclo en el conjunto inglés. Foto: REUTERS/Matthew Childs.
Guardiola y la medalla de campeón de la Champions, una postal que corona su gran ciclo en el conjunto inglés. Foto: REUTERS/Matthew Childs.

Guardiola dejó de lado a los laterales, tan importantes siempre es sus estructuras. Philipp Lahm patentó un movimiento cuando el catalán estuvo en el Bayern Munich: se cerraba para jugar como mediocampista. La intención era generar superioridad en la salida. La evolución para Pep fue hacer adelantar a un central en lugar de un lateral. Y Stones fue el elegido. El inglés de 29 años es quien se posiciona al costado del español Rodri para armar un 3-2 en salida y quedar del mismo modo en ataque. Con ese pequeño ajuste, que sea un central el que se adelante y no un lateral, el equipo ganó mucha solidez.

«No es tan natural para mí estar en el centro del campo, pero estoy dispuesto a seguir tratando de mejorar, leer mejor el juego y aportar mis cualidades y habilidades al equipo. Estoy viendo muchos vídeos de después de los partidos y viendo en qué puedo mejorar. Quiero jugar lo mejor que pueda. También me hace mejorar mi lectura de juego en diferentes posiciones en el campo. Realmente lo estoy disfrutando y creo que está dando sus frutos», explicó Stones.

Manchester City se consagró ante Inter en Turquía y Pep Guardiola levantó su tercera Champions, la primera lejos de Barcelona y luego de 12 años de insistencia: un premio a su revolución permanente.

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