//Lisandro López, la súper figura del triunfo de Sarmiento ante Lanús: tres puntos de oro en Junín para mejorar el promedio en la Liga Profesional

Lisandro López, la súper figura del triunfo de Sarmiento ante Lanús: tres puntos de oro en Junín para mejorar el promedio en la Liga Profesional

Lisandro López tiene 39 años. El dato lo pone en un lugar particular: a su edad, lo lógico sería que el retiro del fútbol profesional ya se hubiera consumado. O, al menos, que sea la estación inminente. Pero él, como tantos de su generación que siguen resistiendo, parece detener el tiempo. Alcanza ver los videos de los dos goles que protagonizó ante Lanús, en el triunfo de Sarmiento por 2-1 en Junín, para tomar dimensión de su vigencia.

Dos remates de derecha, dos resoluciones rápidas y precisas, allí donde la mayoría se nubla: el área rival. Dos festejos más, para subir su cuota goleadora a 4 tantos en 11 partidos en la actual Liga Profesional. Y una ovación más del público que disfruta de tener semejante jugador en Junín así, de repente. Es que nadie en Sarmiento imaginaba un año atrás que semejante delantero iba a jugar en un equipo que tiene como objetivo central mantener la categoría.

El primer gol de Lisandro López

La contingencia lo acercó: estar cerca de la casa materna (Lisandro nació en Rafael Obligado, muy cerca de Junín) lo decidió a dejar Racing, allí donde es ídolo y alguna vez será estatua: 53 goles en 160 partidos y un título de liga lo erigieron. También en Lyon, donde Olympique le tiene un lugar destacado en la galería de ilustres, y en Porto, el club portugués en el que brilló y fue goleador a repetición.

Licha, cultor de un perfil bajísimo en toda su carrera, no tiene referencias a su carrera en las paredes de su casa. No quiere que Guadalupe, su hija, se deje llevar por trofeos ni fotos del padre señalándose la sien, típica de sus festejos. Quiere ser el papá, como cualquiera de los compañeritos de Guada. Y la pareja de Mechi, la mamá (hija de Víctor Blanco, presidente de Racing).

El segundo gol de Lisandro López

Cuando dejó el césped del estadio Eva Perón, Sarmiento ganaba 2-0. Iban 15 minutos del segundo tiempo, y se fue corriendo para que ingresara Javier Toledo. Entonces, la ovación volvió a bañarlo, como cada vez que entra a la cancha. Vivió el resto del partido con la campera puesta, sentado en el banco de suplentes, nervioso luego del descuento de Lanús, un bombazo de Aguirre que se desvió en Sauro ante de colarse en el arco local.

Al final, no sin algo de sufrimiento, Sarmiento celebró un triunfo que hace más valioso todavía el del domingo pasado ante River, cuando lo venció por primera vez en el Monumental. Es que en eso había hecho hincapié Israel Damonte, el DT: siempre es difícil ganar luego de un triunfo tan resonante. Cierta relajación suele ser traicionera. Pero este equipo no está para distracciones: necesita seguir sumando para escapar de la zona roja de los promedios. Por ahora, está afuera… Y, de tanto remar para quedar a flote, se entremezcla en la zona de clasificación a la Copa Sudamericana 2023.

El descuento de Lanús

Aunque ese sería un postre que, por ahora, nadie quiere imaginar. Mucho menos Lisandro López, el capitán, un profesional a tiempo completo que ya puso su cuerpo a trabajar para lo que sigue: visitar a Huracán, el viernes, en Parque Patricios.

La patada que cambió todo muy pronto

El partido se rompió a los dos minutos: Julián Aude, que reaparecía después de una fecha de suspensión por su expulsión en la derrota ante Gimnasia, le metió un planchazo tremendo a Mainero y vio la roja directa. El defensor se fue llorando.

La idea visitante con un esquema de dos laterales-volantes (Aguirre por derecha y el propio Aude por izquierda), es decir alternando 5 y 3 en la defensa, se pulverizó en esa acción y peor aún: antes de que Frank Kudelka pudiera reacomodar el dibujo táctico llegó la apertura del marcador para Sarmiento. Fue a los 6′, con un buen gol de “Licha” López con una volea de derecha, sin marcas, en un córner ejecutado por Mainero.

Sarmiento fue manejando el ritmo y el clima de la etapa, siempre con el criterio de Lucas Castro, pero no tuvo profundidad: salvo dos aproximaciones con sendos cabezazos de Torres, no volvió a llegar con peligro hasta el arco de Monetti. Y Lanús, un poco porque el local se lo permitió, tuvo una buena cuota de posesión a pesar de la inferioridad numérica. Tuvo también una excelente ocasión para el empate, a los 31′, con un tiro libre frontal de Aguirre que Andueza “peinó” y casi convierte en contra de su valla con Meza ya vencido.