//Entrevista exclusiva El médico que se enfrentó a la NFL ahora realiza autopsias a muertos por coronavirus

Entrevista exclusiva El médico que se enfrentó a la NFL ahora realiza autopsias a muertos por coronavirus

Bennet Omalu demostró cómo el fútbol americano arruina la salud mental de los jugadores y su historia fue protagonizada por Will Smith en la película “La verdad oculta”.

Bennet Omalu es un exitoso médico, patólogo forense y epidemiólogo nigeriano/estadounidense de 51 años que realiza autopsias, con todas las precauciones que indica el protocolo, a cadáveres de pacientes que padecieron coronavirus​. “Las hacemos con los cuidados universales extremos. Nos vestimos con una máscara facial muy potente, un protector para el rostro y ropa especial para todo el cuerpo. Nuestra suposición es que el virus puede transmitirse a través de fluidos corporales en la autopsia. No sabemos cuánto tiempo sobrevive en el cuerpo humano”, le cuenta a Clarín desde Estados Unidos.

Su relato puede ser uno más del de tantos profesionales que realizan esa tarea en plena pandemia. Pero Omalu no es cualquier médico. Es nada menos que el hombre que cambió la historia del fútbol americano en Estados Unidos. El responsable de demostrar científica y públicamente las secuelas graves que padecían los jugadores de la National Football League (NFL) por los recurrentes golpes en la cabeza que se producen ese deporte. No por nada su historia fue llevada al cine con el nombre original “Concussion”.

Las últimas noticias sobre el virus que afecta a la Argentina y al mundo.La vida de Omalu, interpretada por Will Smith en el film que aquí se tradujo como “La verdad oculta”, cambió el día en que el médico forense tuvo que realizarle la autopsia a Mike Webster, uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol americano, ídolo absoluto de Pittsburgh Steelers.
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“Iron Mike” obtuvo cuatro anillos del Super Bowl y se convirtió en uno de los personajes más queridos de la ciudad. Gracias a su performance dentro del campo de juego, se ganó un lugar en el Salón de la Fama. Pero al retirarse comenzó su calvario: abandonó su casa y empezó a experimentar tremendos dolores de cabeza. Su final fue trágico, con amnesia, demencia y depresión. A los 50 años, falleció el 24 de septiembre de 2002.

En principio, la causa de su muerte había sido diagnosticada como un “paro cardíaco”. Así llego a las manos de Omalu, quien no se quedó conforme. Se preguntaba cómo era posible que una persona sana y joven, sin lesiones visibles en el cerebro, hubiera terminado de esa forma.

Entonces comenzó su investigación exhaustiva, independiente y autofinanciada, hasta descubrir una patología que luego manifestarían muchos otros jugadores y ex jugadores de la NFL: la encefalopatía traumática crónica (CTE, la sigla en inglés de chronic traumatic encephalopathy).

El doctor Omalu, antes de realizarle una autopsia a un muerto por COVID-19. 
Foto: Facebook Bennet Omalu.

El doctor Omalu, antes de realizarle una autopsia a un muerto por COVID-19. Foto: Facebook Bennet Omalu.

El nigeriano sospechó que Webster sufría de demencia pugilística, enfermedad que es inducida por fuertes impactos repetidos en la cabeza y que sufren los boxeadores. Luego de analizar los estudios, el patólogo concluyó que, en toda su carrera, Webster había recibido golpes en la cabeza similares a 25 mil accidentes leves de tránsito.

Utilizando una técnica especializada de tinción, que mejora el contraste en la imagen vista con el microscopio, Omalu identificó una acumulación excesiva de proteína Tau en el cerebro de Webster, que afectaba el estado de ánimo, las emociones y las funciones ejecutivas, de forma parecida a aquella en la que las acumulaciones de la proteína beta-amiloide contribuyen a la enfermedad de Alzheimer​.​ En ese momento, descubrió la existencia de la CTE, a la cual le dio el nombre.

En 2005, el neuropatólogo acudió a la revista GQ, que publicó su descubrimiento. Y llegó lo peor. La NFL lo persiguió y amenazó para que se “arrepintiera” de su hallazgo. Desde la liga lo vieron como una amenaza a su negocio millonario.

Mike Webster, el primer jugador que llegó a las manos del doctor Omalu. (Foto: NFL).

Mike Webster, el primer jugador que llegó a las manos del doctor Omalu. (Foto: NFL).

“He recibido amenazas, intimidaciones y sacudidas de las ligas deportivas y sus abogados, médicos, representantes, simpatizantes y fanáticos, incluidos la NFL, WWE, NHL, NCAA e incluso una liga de rugby en Europa. Una cosa que no entienden es que esto nunca se ha tratado de mí y nunca se tratará de mí. Soy insignificante en esto. Están librando una batalla con la verdad. Sólo soy un mensajero de la verdad. Este es un error que están cometiendo. Esto nunca ha sido sobre mí. La verdad es la verdad. No hay una verdad alternativa y la verdad no tiene un lado o perspectiva. La verdad siempre prevalecerá“, le dice Omalu a Clarín, al responder las preguntas enviadas por correo electrónico.

Las intimidaciones no frenaron a Bennet, quien montó su propio laboratorio en su casa, donde examinó cerebros de distintos ex jugadores de la NFL que habían fallecido “sin motivo” a una edad prematura. Otros se habían suicidado luego de escuchar voces en su cabeza.

Omalu indagó en la materia gris de Terry LongAndré WatersTom McHale, Junior Seau y Justin Strzelczyk, entre otros. Todos con las mismas lesiones cerebrales, que sólo se pueden detectar después de la muerte. Los datos estaban claros: el patólogo tenía razón y los jugadores no estaban seguros ni siquiera con el casco.

En 2006, Bennet volvió a la carga y republicó su investigación con las actualizaciones pertinentes. Fue desacreditado nuevamente por la NFL, que a esa altura ya lo tenía entre ceja y ceja. Hoy reside en el estado de California con su esposa y sus tres hijos, es investigador médico jefe del condado de San Joaquín y se sigue arrepintiendo del día en que conoció al cadáver de Webster.

“Vine a América simplemente para ser yo mismo y convertirme en la mejor versión de mí mismo, vivir una vida simple, adorar a mi Dios y morir de muerte simple. Ese era mi objetivo. Mike Webster me robó las aspiraciones de mi vida. Nunca quise ser conocido por nadie ni convertirme en una figura ampliamente conocida. La CTE me colocó en el centro de atención. ¿Y sabes lo que me hizo eso? Me expuso a la maldad del hombre, a la envidia patológica, los celos y al racismo descarado“, responde Omalu desde Estados Unidos.

“La gente simplemente me atacó para menospreciarme, degradarme y marginarme por hacer un trabajo bueno y disruptivo para hacer avanzar a la humanidad. No sabía que los seres humanos podían ser tan malvados y mezquinos. No necesito nada de eso. No quiero fama ni fortuna; todo lo que quiero es tranquilidad, alegría y felicidad gloriosa. No estoy en este mundo para heredar el mundo o estar a la altura de las expectativas de nadie. Todos deberían vivir su vida. Déjenme vivir, hablar y decir mi verdad“, remarca en una de las tantas respuestas a Clarín.

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En 2009, la NFL reconoció por primera vez la relación entre los golpes en la cabeza y la CTE. Pero en 2011 hubo un punto de inflexión ineludible. Dave Duerson, una estrella del fútbol americano, se suicidó en su departamento luego de dispararse en el pecho. Dejó una nota manuscrita con un mensaje claro: “Hagan que mi cerebro vaya al centro de estudio de la NFL”.

Hasta estos días, casi 5,000 jugadores y ex jugadores demandaron a la NFL por ocultar las consecuencias de practicar ese deporte. Es por eso que cada vez lo juega menos gente. “La tendencia epidemiológica indica que hay una participación progresivamente decreciente en los deportes de colisión a nivel juvenil en todo Estados Unidos. Los niños inteligentes ya no juegan al fútbol (americano). Los padres educados e iluminados de elite no permiten que sus hijos jueguen fútbol (americano) ni otros tipos de deportes de colisión“, subraya Omalu.

-¿Qué porcentaje de jugadores de fútbol americano terminan con la CTE? 

-El problema actualmente ya no es sobre la CTE. La ciencia ha evolucionado lejos de la CTE. Sin embargo, nos ha ayudado a comprender mejor la ciencia de la lesión cerebral traumática (LCT) y avanzar. Cada LCT es algo permanente y causa daño cerebral. Cada jugador de fútbol sufre golpes repetitivos de subconmoción cerebral y conmoción cerebral en la cabeza, que causan subconcusiones y conmociones cerebrales, que son tipos de daño cerebral, que con el tiempo pueden dar lugar a procesos progresivos de neurodegeneración y demencias, incluido la CTE. Entonces, la respuesta a su pregunta es que cada jugador de fútbol sufre algún grado de daño cerebral, a veces incluso después de una temporada. No hay un golpe violento seguro para la cabeza y el cerebro humanos. Y, como dijo Hipócrates, primero no hagas daño. Entonces, por favor, no nos obsesionemos con la CTE, sino centrémonos en la LCT. Ningún ser humano debe participar en ninguna actividad por la cual haya golpes violentos intencionales en la cabeza.

Bennet Omalu habló en exclusiva con Clarín. (Foto: Archivo Clarín).

Bennet Omalu habló en exclusiva con Clarín. (Foto: Archivo Clarín).

-¿Alguno le pidió ayuda alguna vez?​

-​Sí, muchos jugadores amateurs y profesionales y sus familias se comunican conmigo regularmente para ayudarlos. Pero no hay nada que ningún médico pueda hacer por ellos. Una vez que ha sufrido daño cerebral no se puede revertir ni curar.

-​¿Cree que la NFL podría hacer más hoy para disminuir el número de casos?​

​​-No hagamos esto sobre la NFL. La NFL es una corporación que brinda el servicio de entretenimiento a través del deporte. El objetivo de cada corporación es ganar tanto dinero como sea posible. No hay nada de malo en eso y los apoyo. La NFL no obliga a nadie ni apunta con una pistola a nadie para jugar al fútbol.

“La Verdad Oculta” (en inglés, Concussion) se estrenó el 25 de diciembre de 2015. La película escrita y dirigida por Peter Landesman, y protagonizada por Smith, estrella de Hollywood, se basó en el libro de Jeanne Marie Laskas de idéntico nombre.

Fue una extensión de la escritora del artículo que publicó en 2009 en la revista GQ (la misma que difundió por primera vez el descubrimiento de Bennet), bajo el nombre de Game Brain. El largometraje terminó séptimo en la taquilla, ganando 10,5 millones de dólares.

La historia fue reflejada de gran manera. “La película fue fenomenal. Smith hizo un trabajo fenomenal. El director y guionista hizo magia. Me encantó la película y la he visto más de 100 veces con mi familia. Retrató lo que sucedió en mi vida extremadamente bien. Cada escena en esa película sucedió en la vida real”, reconoce Omalu.

Will Smith junto a Bennet Omalu, a quien interpretó. (Foto: AP).

Will Smith junto a Bennet Omalu, a quien interpretó. (Foto: AP).

En el final de la misma, se muestra que al doctor Omalu le ofrecieron un puesto en la Casa Blanca y él no lo aceptó. Muchos espectadores se quedaron con la duda. ¿Por qué no lo hizo?

“Me hubiera colocado en un pedestal que me habría hecho más vulnerable a un mundo odioso, a los detractores y a aquellos que no me quieren, especialmente las siempre poderosas ligas deportivas. Mi esposa creía que querían levantarme, exponerme, deshonrarme, avergonzarme, ridiculizarme y despedirme. Me habría comprometido y robado mi pedestal para decirle la verdad al poder. Dios me dio la sabiduría para ver eso”, detalla desde una perspectiva mística y muy religiosa.

“Como dicen, el orgullo va antes de una caída. No todo lo que brilla es oro. Lo más importante es que no quería buscar fama o fortuna. Quería vivir una vida sencilla y alegre -sostiene-. Entonces, ir a Washington DC me habría robado aún más la pequeña vida que Mike Webster dejó para mí”.

 Fuente: Tomás Walter –

“La Verdad Oculta” (en inglés, Concussion) se estrenó el 25 de diciembre de 2015. La película escrita y dirigida por Peter Landesman, y protagonizada por Smith, estrella de Hollywood, se basó en el libro de Jeanne Marie Laskas de idéntico nombre.

Fue una extensión de la escritora del artículo que publicó en 2009 en la revista GQ (la misma que difundió por primera vez el descubrimiento de Bennet), bajo el nombre de Game Brain. El largometraje terminó séptimo en la taquilla, ganando 10,5 millones de dólares.

La historia fue reflejada de gran manera. “La película fue fenomenal. Smith hizo un trabajo fenomenal. El director y guionista hizo magia. Me encantó la película y la he visto más de 100 veces con mi familia. Retrató lo que sucedió en mi vida extremadamente bien. Cada escena en esa película sucedió en la vida real”, reconoce Omalu.

Will Smith junto a Bennet Omalu, a quien interpretó. (Foto: AP).

Will Smith junto a Bennet Omalu, a quien interpretó. (Foto: AP).

En el final de la misma, se muestra que al doctor Omalu le ofrecieron un puesto en la Casa Blanca y él no lo aceptó. Muchos espectadores se quedaron con la duda. ¿Por qué no lo hizo?

“Me hubiera colocado en un pedestal que me habría hecho más vulnerable a un mundo odioso, a los detractores y a aquellos que no me quieren, especialmente las siempre poderosas ligas deportivas. Mi esposa creía que querían levantarme, exponerme, deshonrarme, avergonzarme, ridiculizarme y despedirme. Me habría comprometido y robado mi pedestal para decirle la verdad al poder. Dios me dio la sabiduría para ver eso”, detalla desde una perspectiva mística y muy religiosa.

“Como dicen, el orgullo va antes de una caída. No todo lo que brilla es oro. Lo más importante es que no quería buscar fama o fortuna. Quería vivir una vida sencilla y alegre -sostiene-. Entonces, ir a Washington DC me habría robado aún más la pequeña vida que Mike Webster dejó para mí”.

Fuente: Tomás Waler – Clarín.com – Deportes – HS / JR – www.actualidaddeportiva.com.ar – Fotos: Foto: Facebook Bennet Omalu. – NFL – Archivo Clarín – AP – Clarín.com – Deportes – Instagram

Foto del perfil de omalubennetonnalubennet – Clarín.com – Deportes