//El universo del deporte siente el terror de la guerra y se multiplica la incertidumbre por las grandes citas

El universo del deporte siente el terror de la guerra y se multiplica la incertidumbre por las grandes citas

Una situación angustiante. Imposible escapar de semejante locura. No parece real. Rusia inició una importante operación militar sobre Ucrania tras meses de tensiones, después de haber enviado tropas a dos regiones separatistas a principios de la semana, con lo que el mundo está paralizado. Las reacciones son infinitas y las implicancias, demoledoras. Lógicamente, el mundo del deporte se mantiene alerta al conflicto bélico y el miedo de los deportistas que deben ir a competir a esos dos países se multiplica.

En las últimas horas comenzaron a circular versiones de que ya se está revisando la chance de cambiar de sede de final de la Champions League, de que el calendario de Euroliga de básquetbol puede correr riesgo con algunos partidos, que la Fórmula 1 sigue de cerca del tema para determinar qué puede pasar con el GP de Rusia y varios atletas piden por la paz en redes sociales.

La tensión crece segundo a segundo y las presiones superan todo escenario. La Unión Europea (UE) demostró su apoyo a Ucrania y presiona a la UEFA para que saque de Rusia a la final de la Champions, prevista para el 28 de mayo en San Petersburgo. Boris Johnson, el premier británico, fue directo: “Me parece inaceptable que los grandes torneos internacionales de fútbol, como la final de la Champions o cualquier otro, puedan celebrarse en Rusia después de la invasión de un país soberano”.

Pero hacer ese movimiento no es tan fácil, porque la UEFA tiene relaciones muy estrechas con Rusia. El presidente de la UEFA, el ucraniano Aleksander Ceferin, no puede desestimar el pedido de Johnson, que fue su principal aliado contra la Superliga, pero por otro lado los vínculos económicos de UEFA con Rusia son enormes: Gazprom, la principal gasística del mundo, es uno de los patrocinadores principales de la Champions. Incluso, Alexander Dyukov, el director ejecutivo de la subsidiaria petrolera Gazprom Neft, presidente del Zenit, es amigo íntimo de Putin y forma parte del comité ejecutivo de la UEFA.

Imposible dimensionar semejante dislate, pero es posible tener una noción cuando aparecen noticias como la imposición de la ley marcial lo que impide la disputa de la liga profesional en Ucrania. No hay actividad en ninguna parte del país. Dinamo Kiev y Shakhtar Donetsk, equipos referentes en Europa, tampoco pueden jugar por el mínimo de 30 días. El Gobierno decrtetó que cualquier ciudadano es militar.

Esta crisis internacional tiene en jaque el partido por el repechaje a Qatar entre Rusia y Polonia. La Federación polaca (PZPN) le reclamó a la FIFA que el encuentro del 24 de marzo próximo cambie de sede. El ministro de Deportes y Turismo de Polonia, Kamil Bortniczuk, explicó: “Intentaremos asegurarnos, al menos esta es mi garantía de la PZPN, de jugar este partido en un campo neutral. Si no hay consentimiento para esto por parte de la Federación Rusa, entonces consideraremos qué hacer. Como federación deportiva es nuestro deber darle a los jugadores polacos las condiciones necesarias para prepararse y para jugar este partido internacional”, explicó la PZPN en un comunicado.

El miedo es uno de los principales problemas en toda esta historia. En las primeras horas en Europa, apareció un posteo en Twitter de Alex Abrines, el ex NBA que juega en Barcelona, en el que mostró su preocupación por tener que ir a jugar a San Petersburgo, para medirse ante el Zenit, por la Euroliga. Incluso, el domingo debe visitar al CSKA de Moscú.

Álex Abrines, ex NBA que juega en Barcelona, está atemorizado por tener que ir a jugar a Rusia
Álex Abrines, ex NBA que juega en Barcelona, está atemorizado por tener que ir a jugar a Rusia

“No me hace nada de gracia tener que ir a Rusia, esa es la verdad”, escribió Abrines. Según los medios españoles, la expresión no es más que un terror generalizado que domina a todo el plantel de Barcelona. Antes este escenario los responsables de la Euroliga se reunieron de urgencia para analizar cómo continuar con la competencia más poderosa del básquetbol en el Viejo Continente.

Tras la determinación de continuar con la programación, volvieron los posteos y Augusto Lima, jugador de la UCAM de la ACB, le contestó a Abrines: “Me parece una auténtica locura que la Euroliga los deje viajar a Rusia. Mucho ánimo, niño”. La respuesta del jugador de Barcelona fue inmediata y con un tono mucho más elevado para las autoridades de la Euroliga: “No tiene puto sentido la verdad, que vengan ellos también a Rusia a ver si les hace gracia”.