//El rugby se reacomoda para salir de la burbuja, pero no sabe cómo ni de qué forma

El rugby se reacomoda para salir de la burbuja, pero no sabe cómo ni de qué forma

En una burbuja y aislados. Esa es la imagen actual de los Pumas. Tanto en lo sanitario como en el futuro de un desarrollo profesional propio. La pandemia ya ha dejado en el mundo un número de muertes que se acerca al millón de personas y un escenario de desempleo y pobreza que no dejó un país sin dañar, como puede observarse con sólo darle una mirada a la prensa extranjera. Pero en el caso del rugby argentino de alta competencia, la irrupción del Covid-19 cortó un proceso que se inició en 2016 -si es que se toma como punto culminante la participación en el Super Rugby con Jaguares- y que tenía como ruta segura, al margen de posibles contingencias, al menos una década más. Vienen de nuevo tiempos de búsquedas dentro de un deporte que se deberá reacomodar, pero que todavía no sabe cómo ni de qué manera.

En estas semanas de entrenamientos y encuentros en la burbuja sanitaria que también fueron arrojando, uno tras otro, casos positivos a los hisopados entre los jugadores y staff, los Pumas cuentan con una ventaja que hasta el momento no disfruta ningún otro seleccionado argentino: un horizonte de competencia en este incierto 2020, algo que sólo podría gozar el fútbol si es que la Conmebol habilita los partidos por las eliminatorias al próximo Mundial, entre octubre y noviembre. El equipo dirigido por Mario Ledesma apunta al Rugby Championship, cuya sede al final recayó en Australia, con 12 encuentros, ida y vuelta, desde el 7 de noviembre al 12 de diciembre.

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El torneo, que en un principio iba a jugarse en Nueva Zelanda, uno de los países menos afectados por el virus -fue el único que jugó partidos a cancha llena-, todavía está entre alfileres. Sudáfrica acaba de anunciar que aún no están dadas las condiciones para confirmar su participación. Por un lado, porque depende de las medidas de su gobierno y, por el otro, porque tiene a varios de sus titulares en Europa y los que están en su tierra no juegan desde marzo y recién volverían a hacerlo en octubre. Los campeones del mundo creen, con razón, que corren riesgos físicos. Y también que dan ventajas.

Los Pumas están en la misma situación deportiva. Varios jugadores titulares se instalaron en Europa y los que se quedaron acá no compiten desde que se frenó el Super Rugby, el 13 de marzo. Pero la UAR irá a Australia de todos modos. No sólo por el atendible deseo de volver a la competencia, sino porque hay múltiples compromisos comerciales, que son los mismos que impulsan la realización del Rugby Championship, como así también la del resto de los deportes profesionales que han regresado en medio de la pandemia.

Los Pumas, con varias dudas de cara al Rugby Championship
Los Pumas, con varias dudas de cara al Rugby Championship Fuente: Archivo – Crédito: AFP

Nueva Zelanda -ayer su nuevo entrenador, Ian Foster, le pidió a la World Rugby la suspensión del ranking mundial- y Australia jugaron, por separado, su propio Super Rugby. Necesitaban recaudar dinero porque sus finanzas, especialmente la de los aussies, están en apuros. Tanto necesita Australia un oxígeno económico que le ganó la puja a Nueva Zelanda -Jacinda Ardern, su primera ministra, popular por cómo manejó la crisis sanitaria, se quejó públicamente de la decisión de la Sanzaar de cambiar la sede- ofreciendo más dinero y quitando la obligación de la cuarentena al llegar al país. Ambos, además de su potencial, tendrán ventajas al afrontar el torneo.

Los Pumas, sin dudas, correrán riesgos deportivos y físicos que, por supuesto, están previstos por jugadores, staff y dirigentes. Pese a que es el único de los cuatro que mantiene a su entrenador después de la última Copa del Mundo, es al que peor le fue en ese torneo. Habrá que ver con cuántos de los 46 jugadores que citó cuenta Mario Ledesma a la hora de viajar y cómo se encara este nuevo proceso con vistas a Francia 2023. El presidente de la UAR, Marcelo Rodríguez, definió a 2021 como “un año de transición”. Es una elegante forma de decir que será muy parecido a 2020. Sin Super Rugby y buscando una alternativa de nivel para los profesionales que se quedan en la Argentina. Reacomodándose para salir de la burbuja y del aislamiento que trajo la pandemia.

Fuente: Jorge BúsicoJorge Búsico – LA NACION DEPOETES – Fotos: Archivo – Crédito: Reuters – Archivo – Crédito: AFP – LA NACION DEPORTES