//El eterno recuerdo de Ermindo Onega

El eterno recuerdo de Ermindo Onega

Ermindo fue uno de los grandes talentos del fútbol argentino durante su época. Ubicado de volante ofensivo o delantero, siempre se destacó como un excelente jugador a partir de su habilidad con la pelota. Inteligente, gambeteador y goleador, así era el ‘Ronco’ dentro de una cancha.

Nació en 1940 en Las Parejas, Santa Fe; y a los 17 años arribó a River, donde jugó en la Reserva, bajo las órdenes de Renato Cesarini. El entrenador, en una ocasión, explicó: “Onega arranca y hace un surco en la cancha”. El 15 de diciembre de 1957, River, ya consagrado campeón, se enfrentó ante San Lorenzo. Aquella jornada, Ángel Labruna no pudo jugar por una lesión, por lo que fue reemplazado por el debutante Ermindo. El resultado final fue 5-1 a favor del conjunto de Boedo.

Desde 1957 y hasta 1968, ‘el Ronco’ vistió los colores de River. Más allá del mencionado título de 1957, donde sólo jugó un encuentro con el equipo ya consagrado, nunca más pudo gritar campeón allí. Durante una época difícil del club de Núñez, donde por lo general realizaba buenas campañas pero siempre quedaba al borde del título, Onega lograba destacarse por su gran nivel.

Con la Selección Argentina fue figura en las Copas de Naciones de 1964, un torneo organizado en Brasil, vigente bicampeón del mundo, con el objetivo de lucirse ante su público y celebrar en su casa las dos Copas del Mundo que habían obtenido en Suecia 1958 y Chile 1962. Para disputar un cuadrangular por puntos, invitó a Inglaterra, país donde dos años después se jugaría el Mundial; a Portugal, la madre patria de Brasil; y a último momento, al no poder viajar Italia (hasta ese momento, con sus dos mundiales de 1934 y 1938, el más ganador junto a los locales), a la Selección Argentina. Para sorpresa de los brasileros, el equipo de José María Minella mostró un gran nivel de juego, ganó todos sus partidos y se terminó quedando con el título.

En aquel certamen, luego de superar 2-0 a Portugal en el debut, Argentina enfrentó a Brasil en el estadio Pacaembú de San Pablo. A los 38 minutos de la primera mitad, Ermindo Onega convirtió el 1-0, conduciendo al conjunto nacional al histórico 3-0.  Tres días después, la Selección volvió a mostrar un gran rendimiento, derrotó 1-0 a Inglaterra y se quedó con la Copa de las Naciones 1964. Contra el pronóstico de todos, Argentina viajó a Brasil, ganó todos sus partidos y finalizó con la valla invicta ante grandes rivales: el Brasil de Pelé que era bicampeón del mundo; Inglaterra, con los hermanos Charlton, que obtuvo el Mundial dos años después; y a Portugal que contaba con Eusebio.

“Onega era un jugadorazo de toda la cancha. Fue fundamental para la Selección en ese momento, ya que por su forma de jugar, Argentina pudo quedarse con el triunfo”, declaró tiempo después Roberto Telch, jugador del conjunto nacional de aquel momento. En total, el ‘Ronco’ disputó todos los encuentros de las Copas de Naciones de 1964.

Dos años después, participó del Mundial de Inglaterra en 1966. En aquel certamen también fue una de las figuras del equipo. En el debut, Argentina derrotó 2-1 a España, y Onega superó con facilidad la marca de Luis Suárez, ganador del Balón de Oro y referente de aquel conjunto español. Por este motivo, en el encuentro siguiente, el ‘Ronco’ fue seguido personalmente por Franz Beckenbauer. En el siguiente partido, Argentina superó 2-0 a Suiza con un gol de Ermindo y, en cuartos de final, quedó eliminada ante Inglaterrra.

En 1969, luego de 222 partidos y 98 goles en River, fue transferido a Peñarol. En Uruguay continuó demostrando sus grandes condiciones como futbolista, pero tampoco pudo gritar campeón. A los 32 años, arribó a Vélez, donde disputó 30 encuentros y convirtió 6 tantos. Luego jugó exhibiciones con otros ex futbolistas hasta 1975, cuando aceptó disputar dos temporadas en La Serena de Chile. Junto a su hermano Daniel, Luis Artime y Jorge Solari, fundaron en Rosario el club Renato Cesarini, escuela de fútbol que se caracterizó a través de los años por los jugadores que surgieron de su cantera, como por ejemplo Javier Mascherano, Martín Demichelis y Santiago Solari.

A 40 años de su fallecimiento, el recuerdo de Ermindo continúa presente en River y en todo el fútbol argentino. Porque no necesitó de títulos para ser un jugador destacado, eso lo demostró adentro de la cancha, con la pelota en sus pies.

Fuente.: AFA / JR – www.actualidaddeportiva.com.ar – Foto: AFA