//Boca juega al límite: no disfruta de las ventajas, sufre con las lesiones y se enreda en el juego

Boca juega al límite: no disfruta de las ventajas, sufre con las lesiones y se enreda en el juego

Un equipo enredado: por cuarta vez le empatan en el torneo; Ávila, el quinto zaguero central que es baja y las producciones futbolísticas oscilan entre el aplauso y la desilusión.

Otra vez puntos que se escapan, luego de estar en ventaja. Otra vez un defensor lesionado. Otra vez una producción futbolística que pasa del aplauso a las dudas. Otra vez Boca es rehén de sus propias fallas, de sus escasas ideas para vulnerar al rival. El empate 1-1 con Lanús le enrostró a los xeneizes la incapacidad para llevar las riendas con comodidad con el resultado a favor y generar peligro con asociaciones, cuando debió volver a sortear obstáculos, cuando el VAR convalidó el tanto del empate de los visitantes. Juega al límite Boca, en puestos de clasificación, pero lejos de convencer e ilusionar.

Se enreda Boca. No descubre el modo para que la felicidad sea duradera y no se trate apenas de un instante, un suspiro. En la cancha sufre con los resultados, es discontinuo en el juego, padece un síndrome de lesiones con los zagueros centrales… Y en aquellos momentos en que logra controlar esas situaciones -algunas fortuitas o emparentadas con el destino-, el costado deportivo deja de ser noticia y se enmaraña en situaciones judiciales, como la denuncia de violencia de género que afronta Eduardo Salvio -estuvo en el estadio-, tras un episodio que se registró con su ex pareja en la madrugada del jueves en Puerto Madero.

Porque el inicio del partido con Lanús lo enseñó enfocado y resolutivo, por esa razón el colombiano Sebastián Villa hizo gala de su momento deportivo: recibió el pase perfilado sobre la banda izquierda, trazó una diagonal y sacó un remate ajustado que, tras desviarse en Matías Pérez, ingresó junto al poste izquierdo de Fernando Monetti.

Lo mejor del partido

Un escenario ideal, pero del que Boca no logró sacar rédito. Siempre con el colombiano como eje de los ataques, de los desbordes, de la generación de peligro sobre el arco rival. Lo intentó el delantero, nuevamente recostado sobre el lateral izquierdo y ante un pasivo Leonel Di Plácido, y provocó el esfuerzo de Monetti para rechazar la pelota. Cuatro goles de los 12 que celebró el equipo, otras cuatro asistencias, estadísticas que señalan el estado de gracia que vive en futbolista en el campo de juego y cuyo futuro en el club todavía es incierto. Desde el Consejo de Fútbol desconocen la existencia de alguna oferta del exterior, mientras que el representante del antioqueño -Rodrigo Riep- ensaya un mensaje ambiguo: señala que el jugador está cómodo en Boca, pero que también tiene la ilusión de marcharse.

Con Boca en un pasaje de dominio, casi afianzado como dueño del control de la pelota, Lanús en un suspiro le quitó la felicidad y lo hundió en el desconcierto. Fue una jugada que dinamitó a los xeneizes. Primero, porque una diagonal de Braian Aguirre -tras una habilitación de Lautaro Acosta- reflejó las deficiencias de una defensa que padece con los lesionados: Javier García le cometió penal, la jugada continuó y José Sand -en una posición incómoda, de ángulo cerrado- anotó. La bandera en alto del juez asistente Maxi Castelli provocó la intervención del VAR y, tras la revisión de la jugada -la duda era la posición de Aguirre- el árbitro de VAR, Diego Abal, informó al juez principal, Facundo Tello, la convalidación del gol.

José Sand festeja el gol, tras la convalidación del VAR; el correntino, de 41 años, le anotó ocho veces a los xeneizes, la mitad de las veces en la Bombonera
José Sand festeja el gol, tras la convalidación del VAR; el correntino, de 41 años, le anotó ocho veces a los xeneizes, la mitad de las veces en la BomboneraALEJANDRO PAGNI – AFP

Fue el empate lo que le desacomodó a Boca, pero también la lesión de Gastón Ávila. El zaguero sintió una molestia muscular en el aductor izquierdo apenas empezó el partido y fue reemplazado por Marcelo Weigandt, porque el entrenador Sebastián Battaglia no contaba con defensores centrales entre los suplentes. El peruano Luis Advíncula debió correrse a la posición de zaguero para componer la fórmula con el capitán Marcos Rojo.

La racha de bajas incluye a Carlos Izquierdoz -fractura de quinto metatarsiano del pie derecho-; Carlos Zambrano -desgarro en el isquiotibial derecho-; Nicolás Figal -desgarro aductor derecho- y el juvenil Gabriel Aranda, que contra Always Ready padeció un esguince en el tobillo derecho. La cantidad de ausencias generó que, en la semana, para la preparación del encuentro, el DT utilizará a Alexis Alvariño -de la Reserva- e improvisó con Esteban Rolón en la función. ¿Pudo ser peor el panorama? Sí, porque el árbitro obvió una segunda tarjeta amarilla que determinaba la expulsión de Rojo.

Frank Fabra domina la pelota ante Lautaro Acosta; el lateral reclamó un penal en el desenlace, pero los encargados del VAR ni tan siquiera convocaron al árbitro Facundo Tello para que revisara la acción
Frank Fabra domina la pelota ante Lautaro Acosta; el lateral reclamó un penal en el desenlace, pero los encargados del VAR ni tan siquiera convocaron al árbitro Facundo Tello para que revisara la acciónALEJANDRO PAGNI – AFP

Emocionalmente, Boca sintió el gol y la baja. Quedó atrapado en sus propias dudas y Lanús se envalentonó para lastimarlo: Sand y su comprovinciano José López pusieron en aprietos a García, que tomó el lugar de Agustín Rossi -el martes sufrió una lesión en el aductor derecho- y volvió a atajar después del partido con Central Córdoba, de Rosario, por la Copa Argentina, del 3 de marzo. Demasiados contratiempos, varias piezas que ajustar y modificaciones que aumentan la confusión: primero, el ingreso de Jorman Campuzano por Óscar Romero, lo que demandó que Pol Fernández cambiará su posición y el equipo viera recortada la cadena de juego.

Sin creatividad -Lanús corrigió la marca sobre Villa-, el argumento ofensivo de los xeneizes se limitó a algún arresto individual o las acciones de pelota detenida, como el tiro libre de Exequiel Zeballos. Una protesta de mano-penal del juvenil Maximiliano González y un remate de Aaron Molinas, en el descuento, los intentos desesperados de Boca, al que le cuesta sostener la ventaja: en el torneo cuatro veces, Colón, Independiente y Arsenal, los restantes rivales que lograron ahogarle el festejo. ¿Pudo ser peor? Sí, Matías Pérez, desde fuera del área, hizo estrellar el balón en el poste izquierdo del arco de García.

Siegue en puestos de clasificación, porque las matemáticas por el momento le sonríen. Posiblemente la única esperanza a la que se aferra, porque en el juego deambula entre el avasallamiento y la endeblez.